Pocas veces, tres policías han resultado baleados con intención de matarlos por una banda de malvivientes. Lo que ocurrió el martes por la noche en el barrio Santa Teresita de Las Heras generó bronca y preocupación en las autoridades del Ministerio de Seguridad. El director de la Policía, Juan Carlos Caleri, fue contundente al hablar con El Sol: “Dispararon a matar”. El auxiliar Matías Montenegro (25 años, baleado en el abdomen), el oficial Mario González (26 años, lesionado en la clavícula), y el oficial primero Rodrigo Salvador (34 años, herido en una pierna), salvaron su vida de milagro, pero el hecho dejó en evidencia que las bandas delictivas, relacionadas a la venta de drogas están dispuestas a dar batalla y no perder terreno. No solamente están los grupos que se autodenominan Los Canavis y Los Jamaica, también existen otros que quieren ganar territorio a fuerza de balas. Tras la ráfaga de disparos calibre 9mm, en Seguridad afinaron la puntería y fueron directo a tratar de frenar el nivel de agresividad que se vive a diario en esa zona desde hace mucho tiempo.
La respuesta no tardó en llegar: ayer, la barriada fue sitiada por medio centenar de policías después de una reunión que hubo entre la cúpula de Seguridad y personal judicial, principalmente, ayudantes fiscales de Las Heras. El objetivo, controlar todos los ingresos al lugar para desarmar a las bandas. “Después de un hecho así, las armas son sacadas por los malvivientes y reubicadas en otro lugar”, contó un alto funcionario policial.
Cercar el complejo generó que decenas de efectivos de la Departamental y de Cuerpos Especiales se hicieran presentes para controlar a cada una de las personas que ingresaban en vehículos particulares, colectivos o a pie.
Fuentes policiales señalaron que los operativos en ese y otros complejos lasherinos “durarán 24 horas” y tendrán el mismo objetivo: buscar armas y drogas. Por ese motivo se ubicaron desde las 14 en calles Álvarez Condarco y Tres de Febrero, Álvarez Condarco y Santa María de Belén y Democracia e Independencia, los principales accesos a la barriada.
En horas de la tarde, mientras los móviles recorrían las calles internas, los efectivos fueron agredidos con piedras y hubo varias personas detenidas por esos hechos y otros por averiguación de antecedentes.
En cuanto a los atacantes de los tres policías, indicaron que tienen a tres individuos identificados y que serían de la banda de Los Canavis, ubicados en la manzana G y desde donde se habrían efectuado los disparos. Para algunos sabuesos, sería cuestión de horas encontrarlos y esperaban hallar las pruebas para comprometerlos con el ataque contra los policías.
Vecinos de la barriada se quejaron de los puestos fijos e indicaron: “No se puede entrar. Son tiroteos permanentes. No es culpa de los policías, porque andan y los detienen, pero después los liberan. Acá hay muchos niños y es un peligro lo que pasa”.
Así fue el ataque a los efectivos
Ante los últimos hechos de violencia en el barrio Santa Teresita, desde la Jefatura Departamental decidieron montar un operativo de prevención el martes por la noche. Cerca de 40 policías se ubicaron en puestos fijos en calles Lisandro Moyano, Álvarez Condarco, Independencia y Ameghino,rodeando los ingresos al conglomerado. Los uniformados sabían de antemano que iban a ser repudiados por algunas bandas que se ubican en el lugar pero nunca se imaginaron el desenlace casi fatal que tuvo el procedimiento. Desde el interior comenzaron a arrojar piedras y botellas contras las fuerzas de seguridad pública.
Un grupo táctico –integrado por cuatro efectivos de la UEP de Las Heras, el jefe de esa unidad, Sergio Salgado, y el jefe departamental, Camilo Uvilla– se adentró en el barrio por calle Libertador, a unos 70 metros de la periferia. En ese momento, una ráfaga de disparos calibre 9 milímetros – primero cuatro y luego dos más– pasó entre los dos cabecillas del grupo e impactó a tres de los oficiales que venían detrás. Las balas dañaron a los uniformados en distintas partes del cuerpo que no eran protegidas por los chalecos antibalas. El auxiliar Matías Montenegro (25) fue herido en el abdomen; el oficial ayudante Mario González (26), en la clavícula, y el oficial primero Rodrigo Salvador (34), en la pierna.
El resto del grupo que estaba ileso corrió hacia los baleados y formó un escudo humano, mientras contestaba la balacera con disparos de posta de goma. Había niños en la calle y no podían individualizar a los agresores, por lo que era peligroso contestar con balas de plomo.
Mientras los uniformados se replegaban, un patrullero ingresó a auxiliarlos y logró sacarlos del punto de conflicto, para trasladar a los heridos al Hospital Carrillo.
“Fue una emboscada. Tenemos bronca con estos cobardes que disparan y se ocultan”, dijo un policía que estuvo en la escena.
La investigación cayó en manos de la fiscal departamental, Virginia Rumbo, quien ordenó realizar una inspección ocular en el lugar, ya que Policía Científica no pudo trabajar tras la balacera ante la hostilidad en el conglomerado. La investigación está sujeta a la declaración de los policías, aunque, por el momento, ninguno pudo identificar a los agresores.
El jefe de la Policía, Juan Carlos Caleri, aseguró que “los disparos no eran para intimidar, eran para matar. Llama la atención que permitieron que ingresara el personal al interior y ahí comenzaron a disparar”. “Vamos a ver cómo empezamos a trabajar de ahora en adelante en ese lugar. Esto no nos da miedo para entrar al lugar, al contrario”, aseguró. La respuesta no tardó en llegar.
