El CEO de la Policía de Mendoza está ubicado en Godoy Cruz.

El oficial principal que fue separado de la Policía de Mendoza luego de una pelea física con un subcomisario en el edificio Centro Estratégico de Operaciones de Mendoza (CEO) publicó un descargo en su perfil de la red social Facebook y explicó los motivos que lo llevaron a reaccionar en medio de una discusión.

Habló de hostigamiento, persecución y humillaciones que sufría del uniformado con rango superior, quien recibió un cabezazo y un golpe de puño el miércoles por la mañana en el edificio ubicado en calle Güemes de Godoy Cruz, tal como reveló El Sol.

Héctor Segundo Vega Sosa tiene 39 años y 14 años de antigüedad en la fuerza. En el escrito describió que es jefe de Sala de Despacho del 911 desde hace dos años y que llevaba ocho años prestando servicios en ese lugar durante dos periodos.

Aseguró que, hasta antes de este episodio, sólo registraba una sanción en todos los años de carrera policial, la que fue impuesta hace 12 años por no asistir a un evento deportivo porque se quedó dormido. Más allá de eso, su legajo no presentaba ningún otro tipo de cuestionamientos administrativos o antecedentes de violencia de ningún tipo.

Con respecto al hecho, sostuvo que mantenía “diferencias” con el superior identificado como el subcomisario Carlos Samuel González Núñez, de 42 años: “Las diferencias con este superior son de vieja data. Hace poco más de un año y medio venía sufriendo hostigamiento, persecución, humillaciones por parte de este señor subcomisario; el cual, con su condición de supervisión pensó, creía que podía maltratar, perseguir y humillar a un subalterno” (sic).

Y agregó: “De hecho, lo hizo por muchos años no sólo conmigo, sino con muchos efectivos más del 911, efectivos que no se animan a hablar, pedir ayuda. Y créanme que son demasiados los que están pasando por la misma situación”.

Vega Sosa contó que recibió una importante cantidad de muestras de apoyo de compañeros que pasaron por lo mismo y tuvieron que alejarse de la institución, “personas que aún después de un año siguen en recuperación psicológica por agresiones de este señor”.

Lo cierto es que el oficial principal fue pasado a pasiva luego de la denuncia que empezaron a trabajar tanto la Justicia como la Inspección General de Seguridad (IGS). Tuvo que entregar el arma y lo derivaron a Sanidad mientras espera por una resolución definitiva del conflicto. “Espero que se haga justicia y que mi caso sirva para que termine con este tipo de hostigamiento hacia el personal subalterno”, finalizó.

El caso generó fuerte repercusión y preocupación en las máximas autoridades del Ministerio de Seguridad, debido a que ocurrió en uno de los sectores más importantes de la Policía de Mendoza, donde se reciben los llamados al 911, analizan cámaras y se trabaja en el planeamiento estratégico de la fuerza, entre otras áreas. Tanto es así que las autoridades habían preferido que no trascendiera para evitar explicaciones correspondientes.

A pesar de eso, la información a la que accedió este diario señala que la pelea tuvo su pico de ebullición el miércoles a las 11, cuando el subcomisario González Núñez preguntó por una novedad que había ingresado al subalterno.

En el lugar había dos testigos, quienes contaron luego lo que alcanzaron a escuchar y ver: otro subcomisario y un oficial principal. De esos testimonios surgió que Vega Sosa, cansado de un presunto hostigamiento del superior, “levantó su voz y se abalanzó contra el superior” contra el subcomisario. Acto seguido, contaron los testigos y el propio Núñez González, el principal utilizó la fuerza física para golpearlo.

González Núñez fue trasladado hasta la Clínica Francesa para recibir curaciones y atendió una llamada telefónica que recibió de policías que realizaban las actuaciones del caso mientras era atendido.

Dio su versión y dijo que recibió un cabezazo y un golpe de puño y que no recordaba nada más de lo sucedido por el shock que le generaron los golpes.