Mendoza tiene una larga lista de chacales. En el lenguaje coloquial, se suele llamar así a las personas agresivas, sanguinarias y sin escrúpulos vinculadas con el mundo delictivo. A todo aquel es que peligroso o dañino para la sociedad, como en el caso de los abusadores sexuales. La expresión se popularizó con el caso de Josef Fritzl en el 2008, conocido mundialmente como el Chacal de Amstetten, quien violó y mantuvo secuestrada a su hija durante 24 años en una casa de Austria.
El Chacal de la Cuarta Sección, el de Rivadavia, el de la “Casa del Horror” son algunos de los personajes que han caído en las redes policiales en los últimos años por atacar sexualmente a sus hijos biológicos o adoptivos reiteradas veces.
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A principios del mes pasado, otro chacal fue capturado en la provincia. Oriundo de Las Heras, lo imputaron por abusar sexualmente de una hija de 14 años –los hechos se habrían iniciado cuando tenía 7– y está sospechado en otros dos casos de gravedad en otra jurisdicción.
El hombre vivía con su mujer y siete hijos en una humilde propiedad en la que no faltaba el maltrato infantil: de acuerdo con los investigadores del caso, tenía una obsesión con su hija mayor pero también agredía físicamente al resto de los chicos, seis varones de entre 11 meses y 12 años.
“Le pega con cinto, manguera, palo, no le importa nada, y todo por lo mismo. Se enoja y le pega, a veces sin sentido. Es así con todos los niños, no sólo con ella”, declaró la testigo clave de la causa y también denunciante.
Este miércoles, el juez de primera instancia Juan Manuel Pina González le dictó la prisión preventiva por abuso sexual agravado con acceso carnal y por el vínculo a este hombre nacido el 8 de junio de 1991, y esto permitió que continúe en la cárcel mientras se desarrolla la instrucción en su contra, que está a cargo del fiscal Darío Nora.
Una entrevista preliminar desarrollada por peritos psicólogos a la víctima, la declaración de la pareja del sospechoso, que lo descubrió vejando a la menor la madrugada del 2 de junio y antecedentes de abuso en otra provincia, fueron elementos suficientes para que se dicte la medida cautelar que afecta la libertad.
Horror
El caso que tuvo como víctima a la adolescente es dramático. Ocurrió en el Asentamiento Santo Tomás de Aquino en El Borbollón a principios el mes pasado, cuando el chacal despertó a su hija mayor, que dormía en el piso en una cama fabricada con frazadas colindante a una matrimonial de dos plazas, y comenzó a accederla sin importar que su pareja dormía a su lado con otros niños.
La denuncia que permitió conocer el accionar del nuevo chacal fue radicada a las 13.55 del 7 de junio en una Oficina Fiscal de Las Heras. La hizo una joven de 23 años, pareja del señalado abusador.
La mujer, quien tiene 3 hijos con el detenido y es nacida en Buenos Aires, contó ante un ayudante fiscal que el 2 de ese mes se despertó a las 4, luego de escuchar “algo raro” y vio a su pareja penetrando a su hija de 14 años, fruto de otra relación que previamente el sujeto había tenido. “Lo sé porque estaban destapados, él estaba encima de ella. Y todo eso lo veo porque dormimos todos en el mismo lugar”, detalló.
La madrastra explicó que escuchó “gemidos” y que observó que el hombre penetraba a su hija por la vagina mientras se encontraba boca arriba. Al representante del Ministerio Público le respondió que no radicó la denuncia apenas descubrió el hecho porque no tenía los medios para hacerlo y por temor a sufrir represalias.
Durante la exposición, la joven, progenitora de tres de los hijos del señalado abusador, contó que comenzó a sospechar de su pareja entre noviembre y diciembre del año pasado, mientras residían en la ciudad de Quilmes, en Buenos Aires.
Sin precisar el día, recordó que un grupo de vecinos le destrozó la casa donde vivía la pareja con los niños porque decían que el chacal le había pagado a una niña para que mostrara sus partes íntimas para que pudiera tocarla.
La denunciante dijo que su pareja “desapareció” y le dejó los niños a su cargo. Con el paso de los días, el señalado chacal se fue a vivir a la casa de una hermana, en el partido de Luján, también en Buenos Aires, y la mandó a buscar con un vecino.
A los pocos días, la pareja y todos los niños viajaron a Entre Ríos para alojarse en la casa de otra hermana del sujeto. Allí estuvieron poco tiempo hasta que llegaron a Mendoza, donde se instalaron luego de que el padre del presunto abusador le comprara un terreno en el Asentamiento Santo Tomás de Aquino.
La mujer reveló en la denuncia que también una hermana de ella fue abusada sexualmente por el chacal mientras vivían en Quilmes. Dijo que su madre le contó que, durante el cumpleaños de uno de sus hijos, el 12 de febrero del año pasado, “se llevó a mi hermana (con 14 años por aquellos días) con la excusa de buscar un pelotero y luego hasta un campo que estaba detrás de mi casa. Le tapó la boca y la penetró por atrás”, describió la joven madre, agregando que lo había visto después con el rostro, el pecho y los brazos rasguñados. “Le pregunté qué le había pasado y no me contestó, porque estaba drogado. Mi hermana también estaba lesionada”, aseguró.
Peritaje
La menor abusada fue sometida a una serie de exámenes físicos y psicológicos en las últimas semanas para confirmar la denuncia de la madrastra. Y el resultado complicó al detenido.
Las lesiones que presentaba concordaron con el relato de abuso sexual infantil que sufrió y también la adolescente aseguró que padecían ella, sus hermanos y la madrastra situaciones de violencia física.
“Él me hacía el amor cuando ella se iba a comprar. Me ponía boca abajo. Si yo decía algo, me pegaba. Mis hermanos le veían a veces, pero no podían decir nada porque les pegaba. Siempre nos pegaba. Hace mucho que tiene relaciones conmigo. Nadie dice nada”, expresó la niña durante la entrevista con los profesionales en relación con los abusos que venía padeciendo.
