Franco David Agüero Jofré tenía 21 años cuando fue acribillado a balazos a mediados de 2019, mientras atendía un negocio de venta de bebidas alcohólicas que funcionaba en su casa de Godoy Cruz.
El caso permaneció más tres años sin detenidos hasta que la investigación se reactivó el año pasado. La declaración de un testigo clave permitió identificar e imputar a dos sospechosos: Jésica Yamila Ahumada Navarro (28) y Roberto Carlos Olguín Forquera (36), alias Vaca, como instigadora y autor material del crimen, respectivamente.
Inicialmente, los dos fueron acusados por homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria y por el uso de arma de fuego, calificación que prevé como única pena la prisión perpetua. Ambos debían enfrentar a un jurado popular.
Sin embargo, en los últimos días la situación de Ahumada dio un giro de 180 grados. Un acuerdo entre el defensor Simón Kozusnik y la fiscal de Homicidios Andrea Lazo le permitió acceder a un cambio de calificación y cerrar una condena por una pena menor mediante un juicio abreviado inicial.
Con el aval de la jueza Dolores Ramón, Ahumada reconoció que le ordenó al Vaca Forquera que golpeara a Agüero, pero que jamás le pidió que lo matara a cambio de la entrega de un auto, tal como lo señalaba la teoría inicial de la Fiscalía. Básicamente, la nueva hipótesis sostiene que todo se trató de un “apriete” que se les fue de las manos.
Pero eso no fue todo, ya que la acusada también confesó que participó de un asalto a un trozadero, un año después también en Godoy Cruz, en el que se encuentra imputado como autor el Vaca Olguín.

En esa causa, también se encontraba acusado como instigador José Alberto Trigo Sevilla, más conocido como el Chuky, ex pareja de Ahumada, quien desde la cárcel aportó la dirección e información del lugar que fue blanco de ese robo a mano armada.
En la misma audiencia, Ahumada y el Chuky reconocieron los hechos y la magistrada, del Juzgado Penal Colegiado Nº 1, los sentenció a 9 y 7 años de encierro, respectivamente.
Por su parte, el Vaca Olguín permanece tras las rejas por ambas causas y espera por el juicio en su contra.
El crimen
La madrugada del 2 de junio de 2019, Franco Agüero se encontraba atendiendo su local de bebidas alcohólicas en su domicilio de calle Olaya Pescara de Tomba al 1100.
Alrededor de las 4.30, llegó hasta el comercio el Vaca, quien le pidió al joven “una latita” de cerveza, de acuerdo con la reconstrucción. Acto seguido, cuando Agüero se dio vuelta para buscar el pedido, el sujeto le propinó tres disparos, uno de los cuales le impactó en el hemitórax derecho.
Justamente esa herida fue la que le terminó provocando una falla multiorgánica y la muerte mientras lo asistían en el Centro de Salud Nº 168.
Antes de fallecer, Agüero alcanzó a hablar con los primeros policías que llegaron a la escena después del ataque y les marcó como autor a un cuñado de Ahumada -novio de su hermana-, apodado el Yordi.
A ese sospechoso también lo mencionaron como posible agresor los familiares de la víctima, debido a que Agüero había tenido una discusión barrial con la familia Ahumada, a quienes los vecinos sindicaban por venta de estupefacientes en ese sector godoicruceño.

El Yordi se transformó en el primer detenido que tuvo la causa, pero fue rápidamente liberado porque se pudo probar que la madruga en la que ocurrió el hecho de sangre estaba trabajando en una conocida panadería de la Cuarta Sección.
Pero las sospechas hacia la familia Ahumada continuaban y un hermano de Agüero se comunicó con el Yordi, tiempo después de que lo dejaran en libertad, para indagar sobre el crimen de su familiar.
De esa forma, pudo averiguar que Jésica Ahumada mandó al Vaca Forquera a lastimar a su hermano, por lo que aportó esa información a los detectives del caso y luego el Yordi ratificó esa versión en el expediente.
Básicamente, el Yordi dijo frente a las autoridades que escuchó a su cuñada decir “voy a mandar al Vaca para que le pegue al David”. Esa frase fue la que terminó comprometiendo a Ahumada y Forquera, motivando su posterior detención e imputación.
El robo
Mientras la pesquisa por el asesinato de Agüero permanecía estancada, el Vaca Forquera y Ahumada protagonizaron un asalto armado en una comercio de Godoy Cruz.
Fue el 7 de julio de 2020 que, alrededor de las 14.30, un sujeto irrumpió en el Trozadero el Badén, de calle Tiburcio Benegas al 1100.
Del interior de una mochila, el individuo sacó una pistola y dijo “esto es un asalto, no se muevan”. Seguidamente, les exigió los celulares al matrimonio de propietarios, que estaban atendiendo el negocio.
A la mujer le sustrajo un celular Huawei y al hombre un Motorola G5. Además, del local se llevó una notebook HP y unos 6 mil pesos de la recaudación, para luego darse a la fuga a bordo de un Volkswagen Bora gris, donde lo esperaba Jésica Ahumada.
Ambos se dieron a la fuga a toda velocidad por calle Los Sauces, hacia el norte, pero el rodado fue detectado por policías que patrullaban las cercanías. Allí se inició una persecución en el que los malvivientes terminaron chocando.
Luego del accidente, el Vaca descendió del rodado, efectuó un disparo intimidatorio a los uniformados y se dio a la fuga a pie. No obstante, lo atraparon en calle Pinamar.
Los avances en la investigación de ese hecho permitió establecer que el Chuky Trigo les había aportado a Olguín y Ahumada indicaciones precisas para cometer el golpe, mediante mensajes de WhatsApp, desde su celda de un penal provincial.
Por ese motivo, esa causa se acumuló al expediente del homicidio que estaba bajo la órbita de Lazo y ambos casos empezaron a tener resolución con las condenas de este martes contra Ahumada y Trigo.
