Fabio Guajardo fue marcado como jefe de la organización desde el inicio.

Entre los primeros meses del 2019 y mediados del 2020, se vivió una intensa guerra narco en la llamada triple frontera del Gran Mendoza, principalmente en barriadas de los departamentos de Luján y Maipú. Los complejos de Godoy Cruz de esa zona considerada “roja” quedaron un poco al margen de la disputa por la comercialización de estupefacientes en pequeñas cantidades.

Los tiroteos y hechos de sangre para ganar territorio eran frecuentes durante las noches. Las bandas se cruzaban y no dudaban en enfrentarse para demostrar poder. El domingo 19 de enero del 2020 durante la madrugada, un señalado narco identificado como Carlos Matías Guajardo Ceballos (29) fue acribillado a balazos desde un auto, a metros de su casa, en el barrio Nueva Generación. Le dispararon nueve veces y siete proyectiles dieron en su cuerpo.

La respuesta no tardó en llegar: en venganza, conocidos de la víctima incendiaron una vivienda de la manzana D de ese complejo, creyendo que allí se encontraba uno de los autores del ataque.

Lo cierto es que, un mes después del asesinato, el 12 de febrero, un hermano mayor de Guajardo quedó en la mira de un grupo de investigadores policiales por venta de drogas. Lo identificaron como Fabio Esteban Guajardo Ceballos (37) y rápidamente comenzaron a seguir todos sus movimientos. Sabían que un grupo de personas respondía a sus órdenes y por eso profundizaron la incorporación de pruebas.

El objetivo era frenar la actividad delictiva, y lo consiguieron: la pesquisa duró 14 meses, hasta que lograron capturarlo, el 9 de abril del 2021, luego de trabajos de calle y escuchas telefónicas. Otras tres personas quedaron detenidas.

Durante los allanamientos, secuestraron cocaína y marihuana y elementos de corte y fraccionamiento. La semana pasada, Fabio Guajardo fue a juicio abreviado y reconoció las acusaciones que, en un principio, le endilgó el fiscal de instrucción Fernando Alcaraz.

Los otros procesados, dos mujeres y un hombre, identificados como Elba Inés Romero Mora (29), Andrea Soledad Ceballos y Eduardo Jesús Estay Ladino, también admitieron que formaban parte de la organización dedicada al narcomenudeo que vendía estupefacientes en los barrio Renacer y Nueva Generación de Maipú y Unión y Fuerza, San Antonio, Huarpes III y los Alerces II de Luján y sus defensas pactaron la pena con el Ministerio Público.

De acuerdo con fuentes judiciales, Fabio Guajardo fue condenado por el juez Alejandro Waldo Piña a seis años de prisión y multa de 472.500 pesos por los delitos de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la intervención de tres o más personas.

Por su parte, Romero Mora, quien se encontraba en libertad condicional por otra causa de estupefacientes al momento de su captura, también pactó la pena de seis años de encierro. A diferencia de Guajardo, le declararon la reincidencia.

Por su parte, Estay Ladino (33) y Ceballos (38) fueron condenados a 3 años de prisión efectiva y 3 años de prisión en suspenso, respectivamente, por participación secundaria en los delitos citados. También les fijaron una multa de 236.500 pesos.

La investigación nació con el dato que Fabio Guajardo era el encargado de organizar y financiar una banda dedicada a la venta de drogas en la triple frontera. Ya conocían los antecedentes “familiares” que involucraban a su hermano con ese mundo narco.

Por los trabajos policiales de seguimientos de forma encubierta y las escuchas, se supo que adquiría las sustancias ilegales y luego daba instrucciones a los integrantes de la banda sobre cómo debían acopiarla y luego fraccionarla para su posterior comercialización al mejor estilo menudeo.

Los detectives que declararon en instrucción revelaron que Guajardo también fijaba el precio “con el objetivo de obtener importantes ganancias para continuar con la cadena de comercialización”. La calidad de líder que tenía en la estructura delictiva motivaba a definir el lugar donde la mercadería iba a ser acopiada y el “quiosquito” donde sería comercializada en dosis.

De la causa se desprendió que los otros roles estaban determinados: Romero Mora era la encargada de guardar, fraccionar, distribuir y vender los estupefacientes, y Ceballos y Estay Ladino también escondían las drogas en su domicilio.

Con las pruebas confirmadas, el 9 de abril del 2021 allanaron primero un domicilio de la manzana D del barrio Renacer: dieron con marihuana, semillas, librillos para armar cigarrillos, una balanza, teléfonos celulares y dinero en billetes de distinta denominación. Allí fue detenida Romero Mora.

En una casa colindante capturaron a Ceballos y Estay Ladino y secuestraron 50 envoltorios de nailon con cocaína y también marihuana. Además, descubrieron, durante la requisa personal al hombre, que transportaba dinero que sería de la venta de drogas.

Guajardo, el más complicado de la causa, quedó alojado en el penal de San Felipe, donde continúa privado de las libertad por estos días.