Juan José Piña Marín, el hombre hallado culpable.

Un jurado popular halló culpable la tarde de este jueves por homicidio agravado al único imputado que tenía el caso por el asesinato a balazos de Kevin Nicolás Muñoz (27), ocurrido a mediados de noviembre del año pasado durante los conflictos de bandas y territoriales por comercio de drogas en el asentamiento Campo Papa de Godoy Cruz.

Luego de conocido el veredicto, a las 18, el juez técnico Mauricio Juan difirió la pena para Juan José Piña Marín, un vendedor de drogas del citado complejo, para los próximos días, porque así lo acordaron las partes.

De acuerdo a lo que se ventiló en el proceso oral, es más que probable que la próxima semana se conozca la cantidad de años que le impondrá el magistrado al ahora culpable por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, calificación que sostuvo el fiscal de la causa y del proceso oral, Carlos Torres, durante la instrucción y los alegatos de clausura que se desarrollaron esta jornada después de las 8.

De esta forma, tras más de siete horas de deliberación, el jurado integrado por seis hombres y seis mujeres, descartó la teoría del abogado defensor de Piña, Eduardo Annibaldi, quien aseguraba que se trató de un caso de legítima defensa porque Muñoz portaba un palo y un arma de fuego y también había disparado contra el homicida por los conflictos que mantenían.

Al momento de argumentar su versión, el letrado dijo que, antes de ser ultimado, Muñoz accionó una pistola calibre 40 hacia la casa donde se encontraba Piña con un grupo de soldaditos narcos y ocho niños de su familia, en la manzana Ñ del popular complejo godoicruceño.

Asesinato en medio de la guerra de bandas

Lo cierto es que la noche del sábado 18 de noviembre del año pasado, pasadas las 23, Kevin Nicolás Muñoz Bustamante fue ejecutado de cinco balazos en el asentamiento Campo Papa de Godoy Cruz. Dos de esos plomos fueron mortales.

Según el testimonio de su pareja, Sofía Belén Barroso Gelvez, Muñoz había salido de su casa para comprar pan (teoría que la defensa del ahora culpable cuestionó), ya que estaban por cenar, cuando se escucharon una serie de detonaciones de arma de fuego a pocos metros de la vivienda. Al hallar a su novio herido, con ayuda de un hermano, lo trasladaron al Hospital El Carmen, donde finalmente perdió la vida.

La investigación del fiscal Torres apuntó desde un primer momento contra Piña como principal sospechoso, ya que era conocido en el sector como el “patrón del barrio”.

El hombre de 45 años fue detenido pocas horas después del crimen, durante la madrugada del 19 de noviembre, cuando personal de la División Homicidios lo encontró escondido en su domicilio.

Kevin Muñoz y el llamado “patrón del barrio”.

En la escena del crimen, los investigadores hallaron vainas de diferentes calibres (9mm, 22, 40), siendo trece de ellas provenientes de la misma arma: doce encontradas en el exterior de la vivienda de Piña y una en el interior.

La División Balística Forense de Policía Científica realizó un cotejo con los proyectiles extraídos durante la necropsia, confirmando la coincidencia con los casquillos mencionados. Además, un barrido electrónico resultó positivo: el homicida presentaba restos de pólvora en sus manos y prendas de vestir.

Si bien la víctima se encontraba armada al momento del ataque, recibió cinco impactos de bala que acabaron con su vida en cuestión de minutos. Aunque no se logró determinar con precisión el móvil del crimen, los investigadores sospechan que podría estar relacionado con un conflicto por territorialidad en el comercio de estupefacientes, además de otros problemas personales que arrastraban los protagonistas de la historia.

El fiscal del caso, Carlos Torres.