Cornejo Yacante, será condenado.

Un jurado popular declaró culpable la tarde de este miércoles a Tomás Cornejo Yacante (22) por el asesinato de Job Antonio Godoy (40), cometido en la localidad de Tropero Sosa, en diciembre del 2023 en Maipú. El veredicto se conoció antes de las 15.30 luego de un juicio que se desarrolló durante tres días con la presidencia de la jueza María Laura Guajardo.

El acusado fue hallado responsable del delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, por lo que ahora enfrentará una pena que se definirá este viernes en una audiencia de cesura y que podría recibir entre 10 años y 8 meses y 33 años y 4 meses de prisión.

La instrucción estuvo encabezada por la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, con la participación del fiscal en jefe Fernando Guzzo en el alegato de clausura.

La acusación estructuró su caso sobre cuatro pilares: los testimonios, la prueba científica, la evidencia digital y el conflicto previo entre la víctima y el imputado, un esquema que logró sostener ante el jurado la hipótesis de un ataque planificado.

La fiscal de instrucción Andrea Lazo.

En relación a los testimonios, uno de los puntos más contundentes surgió de un testigo presencial que ubicó a Cornejo Yacante en la escena del crimen. Según su declaración, vio al acusado salir desde entre unos nylons y disparar contra Godoy a pocos metros de distancia, por la espalda. Ese relato fue considerado clave porque no se trató de una reconstrucción indirecta, sino de una observación directa del momento del ataque.

A ese testimonio se sumaron otros que permitieron reconstruir la secuencia. Un amigo de la víctima relató que fue despertado por los disparos en la madrugada y que al salir encontró a Godoy tendido en el suelo, gravemente herido junto a su moto. Otros vecinos coincidieron en haber escuchado las detonaciones y en haber visto a una persona huir inmediatamente después.

También tuvo peso la declaración de un testigo que aportó datos previos al crimen. Según indicó, minutos antes del ataque vio al acusado armado y preguntando por el paradero de la víctima. Ese elemento fue utilizado por la fiscalía para sostener durante el proceso que Cornejo Yacante no se cruzó casualmente con Godoy, sino que lo estaba buscando.

La prueba científica terminó de reforzar esa hipótesis. La autopsia determinó que la víctima murió por un shock hipovolémico (pérdida del 50 por ciento de la sangre) provocado por heridas de arma de fuego en el tórax.

Los peritos explicaron además que los disparos fueron realizados de derecha a izquierda y de atrás hacia adelante, lo que evidenció que Godoy no estaba de frente al agresor, sino que fue atacado de manera sorpresiva.

Los informes balísticos TAMBIÉN indicaron que los proyectiles extraídos correspondían a munición calibre 32, compatible con un arma tipo revólver. A esto se sumó la ausencia de vainas servidas en la escena, lo que también fue interpretado como un indicio en ese sentido. Para el Ministerio Público, estos elementos técnicos coincidieron plenamente con lo relatado por los testigos.

Otro eje determinante fue la evidencia digital. Los peritajes sobre teléfonos celulares permitieron recuperar mensajes y audios que mostraron el vínculo previo entre imputado y víctima. De esas comunicaciones surgió que existía un conflicto, que había amenazas y que el acusado había manifestado su intención de no dejar la situación sin resolver.

Incluso, tras el crimen, se incorporaron audios en los que el propio Cornejo Yacante hablaba sobre la necesidad de deshacerse del arma y escapar.

En uno de esos registros, expresó que quería irse y consultaba cómo podían ir a buscarlo, mientras que en otros mencionaba la intención de enterrar el arma porque lo comprometía. Para la fiscalía, esas expresiones no dejaron margen de duda sobre su participación. La fiscal Lazo reprodujo varias de esas conversaciones al jurado para evidenciar la gravedad del caso.

La investigación también estableció que días antes del homicidio se habían producido discusiones y amenazas entre ambos, en el marco de un conflicto vinculado a una deuda. Sin embargo, durante el juicio, la acusación remarcó que ese contexto no justificaba lo ocurrido y que, por el contrario, evidenciaba un móvil que terminó en una decisión deliberada.

De acuerdo con la reconstrucción presentada, el hecho ocurrió cuando Godoy circulaba en moto durante la madrugada y fue interceptado por el acusado, que se encontraba oculto. En ese momento, Cornejo Yacante le efectuó al menos tres disparos por la espalda, dos de los cuales impactaron en el tórax y resultaron mortales.

Durante todo el proceso, el acusado optó por no declarar ante el jurado, una estrategia defensiva que se mantuvo desde el inicio del debate. Así, el veredicto se construyó exclusivamente a partir de la prueba incorporada por las partes.

Cuando la jueza Guajardo le cedió la palabra antes de que el jurado pasara a deliberar, Cornejo Yacante dijo que no quería agregar nada.

Con la declaración de culpabilidad ya definida, el proceso entró en su etapa final. El próximo viernes, la magistrada dará a conocer la pena que deberá cumplir una vez que la fiscalía y la defensa hagan sus pedidos, en una audiencia de cesura donde se fijará la cantidad de años de prisión dentro de la escala prevista para el delito.