Una jornada de furia y descontrol sacudió este lunes por la mañana a la escuela Lemos de Los Corralitos, en Guaymallén, cuando decenas de padres y familiares de una niña de 9 años que denunció haber sufrido abuso sexual protagonizaron incidentes en la puerta del establecimiento. En medio del tumulto, una docente resultó agredida y la situación obligó a la intervención policial para evitar mayores consecuencias.
El origen del conflicto se remonta al viernes pasado, cuando los progenitores de la pequeña radicaron una denuncia penal por abuso sexual infantil. Según relataron, la nena habría sido tocada de forma indebida en sus zonas íntimas dentro del propio colegio, presuntamente en el área donde se ejecutaban trabajos de ampliación de aulas.
Las sospechas recayeron sobre dos personas vinculadas a esa obra: operarios que, según denunciaron las familias, tenían libre acceso a los sanitarios de los menores y habrían sido vistos consumiendo marihuana dentro del predio escolar.
La causa quedó en manos de la fiscal de Delitos Sexuales María de las Mercedes Moya. El caso no tenía detenidos pero efectivos de Investigaciones trabajaban en el caso para la identificación de posibles sospechosos.
Estallido de indignación
Cerca de las 7.30, un grupo de familiares directos de la víctima -entre ellos sus padres y hermanos, destacaron fuentes policiales y vecinales, se congregó frente al colegio para exigir respuestas y Justicia. La tensión escaló rápidamente cuando, en medio de la protesta, una maestra fue atacada físicamente. El hecho quedó registrado en videos captados por teléfonos celulares de quienes presenciaban la escena.
La agresión desató un operativo de urgencia de efectivos policiales que debieron contener a los manifestantes, mientras la situación se tornaba cada vez más caótica. Poco después, el reclamo sumó adhesiones de otros padres, estudiantes y vecinos del barrio, transformándose en una movilización masiva que paralizó por completo las actividades del turno mañana.
Los manifestantes apuntaron directamente contra la conducción del establecimiento, a la que acusan de negligencia y abandono. “La directora jamás nos quiso recibir. Cuando intentamos hablar, nos dio la espalda. Acá nadie nos escucha”, denunció una de las madres entre lágrimas y gritos de bronca.
El malestar, sin embargo, no es reciente. Varias familias aseguraron que vienen reclamando desde hace dos años por irregularidades graves: consumo de estupefacientes dentro del colegio, falta de control sobre quiénes ingresan al edificio y acceso sin restricciones de personas ajenas a la institución hacia los baños de los alumnos.
“Esto no pasó de un día para el otro. Venimos advirtiendo y nadie hizo nada. Ahora pasó lo peor y siguen sin darnos la cara”, se quejó otro progenitor frente a las cámaras de televisión.
La indignación colectiva llevó a que decenas de voces pidieran a coro la renuncia inmediata de la directora del establecimiento, a quien responsabilizan de no haber tomado medidas preventivas pese a las advertencias.
Protocolo activado y obra suspendida
Como consecuencia de la denuncia, las autoridades educativas activaron de inmediato el protocolo correspondiente para casos de abuso sexual. La obra de construcción que se desarrollaba en el colegio fue suspendida preventivamente hasta tanto avance la investigación, dado que uno de los obreros es señalado como posible responsable del hecho.
Al mediodía, representantes del Ministerio de Seguridad y de la Dirección General de Escuelas (DGE) arribaron al lugar para dialogar con voceros de las familias y con la vicedirectora del colegio. La titular de la institución no estuvo presente durante ese encuentro, lo que generó aún más malestar entre los padres.
Luego de la denuncia, el Ministerio Público ordenó que la menor sea sometida a una entrevista pericial a cargo del Cuerpo Médico Forense, cumpliendo con los protocolos especiales para este tipo de delitos.

