Un joven de 20 años fue baleado este domingo por la noche en una esquina del oeste de Godoy Cruz, en lo que personal policial y el Ministerio Público investigaban como un nuevo episodio de violencia vinculado al narcomenudeo y “pases de manos” de armas alquiladas o prestadas. Mientras la víctima permanecía internada por recibir dos disparos, los pesquisas confirmaron luego del hecho a El Sol que tenía pedido de captura por un asesinato ocurrido hace un mes en la zona, por lo que quedó a disposición del fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello para ser imputado.
La víctima, identificada como Agustín Leonardo Rodríguez Serrano, dijo en un principio que fue atacada a tiros por un sujeto al que conocía del barrio como integrante de “Los Monstruitos” y alcanzó a identificar antes de ser trasladado a un centro de salud. Pero con el paso de las horas, otra versión que se instaló en la barriada también comenzó a tomar fuerzas apuntando a un sujeto con base en el complejo La Favorita.
El ataque armado ocurrió cerca de las 22 en la intersección de Arias y Punta Arenas, un punto crítico de la barriada donde se ha intensificado la disputa entre grupos por el control de los llamados “quiosquitos” de droga. Según fuentes policiales, Rodríguez Serrano fue sorprendido en plena vía pública por un individuo que le disparó dos veces: una bala le atravesó el empeine del pie izquierdo con orificio de entrada y salida y otra impactó en el pie derecho, entre la uña del dedo gordo y el mayor.
El joven llevado por conocidos y asistido por un médico en el centro de salud N° 168 del barrio La Estanzuela, quien diagnosticó múltiples heridas de arma de fuego en miembros inferiores. Luego fue derivado en una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado a un hospital y este domingo permanecía internado fuera de peligro.
El fiscal Pirrello ordenó que quede con consigna policial hasta tanto reciba el alta médica, ya que presentaba un pedido de captura previo por un asesinato ocurrido hace un mes en la zona.
En la escena trabajó personal de la Unidad Investigativa departamental (UID), y por pedido del fiscal solicitaron la revisión de cámaras de seguridad, la recolección de vainas y el análisis de manchas de sangre halladas en las inmediaciones.
En el barrio circulaban dos teorías principales sobre el móvil del ataque. La primera sobre una disputa territorial por el narcomenudeo: los tiroteos se han incrementado en la zona en los últimos días, con grupos enfrentados por el control de la venta en pequeñas cantidades de sustancias, apuntando a un joven (está identificado) de la conocida banda llamada “Los Monstruitos”.
La segunda hipótesis señala que Rodríguez Serrano habría recibido un arma calibre 22 prestada hace un tiempo y nunca la devolvió (sospechas de que la comercializó), lo que motivó una represalia por parte de los dueños originales. Según esa versión del caso, el agresor, que sería oriundo del complejo La Favorita de Ciudad, utilizó una pistola calibre 9 milímetros para el ataque y se movilizaba en una moto Yamaha FZ.
Este sujeto es marcado con relaciones asociadas a redes de narcotráfico en el Campo Papa a pesar de no ser de la zona y, en redes sociales, se muestra armado. Según esas versiones, hasta hace poco tiempo llevaba una tobillera electrónica por una causa penal.
El asesinato de Brian Ezequiel Pérez
Este hecho reactivó una causa de homicidio que no presentaba detenidos. La madrugada del domingo 18 de mayo quedó marcada por el estruendo de los disparos en el barrio San Vicente, ubicado hacia el este del Campo Papa.
Fue cerca de las 5 cuando Brian Ezequiel Pérez, de 25 años, fue asesinado de cinco balazos y quedó tendido en la vía pública, a metros de una vivienda, con los ojos abiertos y los puños apoyados sobre el pecho. El crimen sacudió a su familia, ya golpeada por otra tragedia: en 2019, una hermana de Brian murió atropellada por un conductor ebrio.
Todo comenzó en una fiesta de cumpleaños organizada en una vivienda de la citada barriada, donde también se realizaba un “bailecito” informal. El evento había reunido a jóvenes de la zona, con cobro de entrada incluido, y terminó desbordado por la violencia.
En medio de una discusión, se escucharon varias detonaciones. Brian, según la reconstrucción, se retiró solo tras la pelea, pero no logró alejarse demasiado.
Fue una vecina del Campo Papa quien encontró el cuerpo y llamó al 911. Policías confirmaron la muerte in situ y halló vainas servidas. La víctima presentaba impactos de bala en el abdomen, la espalda, una mano, la región occipital del cráneo y el rostro.
La trágica historia familiar del joven asesinado en el oeste de Godoy Cruz
Brian Ezequiel Pérez tenía 25 años y fue asesinado este domingo por la madrugada de cinco balazos en el barrio San Vicente, al oeste de Godoy Cruz. Su cuerpo fue encontrado tendido en la calle, frente a la casa de una…
El ataque fue certero y brutal. Desde el primer momento, los investigadores comenzaron a recolectar testimonios clave para esclarecer lo sucedido.
Entre las declaraciones destacadas figura la de una hermana de la víctima, que también había estado en la fiesta. Apenas llegó a la escena, se enfrentó con un grupo de chicos en moto, a quienes acusó directamente: Otros testigos señalaron que los agresores huyeron hacia el oeste tras los disparos.
Las pistas condujeron rápidamente a una familia conocida en el barrio por su historial delictivo. Uno de los principales apuntados fue un menor de edad, hermano del presunto autor material, identificado ahora como Agustín Leonardo Rodríguez Serrano, el mismo sujeto que balearon este domingo por la noche. En el popular sector lo conocen como “Negro Agustín” y fue señalado por testigos como uno de los agresores.
Este martes se perfilaba para ser acusado como el principal sospechoso, a pesar de que las pruebas en su contra eran solo testimoniales. Se supo además que había sido detenido durante los allanamientos masivos para desarticular bandas realizados en Campo Papa el 12 de marzo del año pasado, y que volvió a las calles luego de ser condenado por lesiones graves.
Por su parte, el hermano menor de Rodríguez Serrano también quedó bajo la lupa de la Justicia, aunque permanece a disposición del fuero Penal de Menores por una causa paralela de robo. Ambos fueron mencionados en varios expedientes ligados a hechos de violencia en el oeste godoicruceño, donde sus nombres generan temor entre vecinos y víctimas.
