Las escuchas telefónicas incorporadas en la causa contra el oficial inspector Sergio Joel Antúnez, acusado de encabezar una organización criminal dedicada a cometer robos desde la Comisaría 44ª de Guaymallén, expusieron el nivel de planificación y el lenguaje en clave que utilizaban los miembros de la banda para coordinar lo que serían movimientos delictivos.
Los registros, obtenidos en marzo y principios de abril por la División Escuchas Telefónicas y Antisecuestros Extorsivos de Investigaciones, cuando la causa atravesaba sus primeros días, reforzaron la hipótesis de que el efectivo no solo participaba de los robos, sino que los lideraba.
El caso revelado por El Sol está en pleno proceso de instrucción en la fiscalía de José Manuel García Mango: tiene seis detenidos y varios personajes en la mira que podrían caer con el paso de los días, entre ellos ex policías de alto rango.
Una banda de asaltantes tenía a un policía como jefe y operaba en el Gran Mendoza
Una investigación reservada que comenzó con un mensaje revelador terminó desenmascarando una presunta organización criminal que operaba desde adentro de una comisaría del Gran Mendoza. La Unidad Fiscal de Robos y Hurtos trabaja desde hace meses sobre un caso que involucra…
En una de las conversaciones, mantenida el 1 de abril de 2025, Antúnez -conocido como “el Gordo Joel” o “Cachi”- dialogó con un hombre que los investigadores identificaron como Darío “Huevo” o “Hitman” Zuleta Sosa, hijo de un policía, con pasado carcelario por hechos de inseguridad y señalado como su mano derecha en la estructura delictiva. Utiliza uno de sus dos celulares, el que identificó como “el truchi”.
“¿Qué hay para esta semana?”, preguntó Antúnez, a lo que el hombre respondió: “Eh… todos los proyectos”. El lenguaje utilizado sugirió una planificación activa de hechos delictivos, en una lógica casi de común acuerdo. En ese mismo diálogo, el policía menciona que “tiene la tecla”, una aparente alusión a tener los medios, dinero o el contacto necesario para ejecutar un robo.
En otro tramo, el hombre que sería Zuleta le pregunta por “la indumentaria que falta”, y Antúnez le asegura: “Estoy buscando, la concha de tu hermana… dame hasta mañana que me va a confirmar un vago si tenía una usadita… nueva pero usadita”.
Según los investigadores que hablaron con este diario, se referían a un chaleco antibalas o a ropa policial, elementos que el uniformado habría conseguido para simular allanamientos y facilitar el ingreso a domicilios durante los asaltos perpetrados en jurisdicción de Comisaría 44.
También se detectaron referencias directas con el resto de los implicados. “¿Hablaste con el Negro?”, preguntó Zuleta, presuntamente en alusión a otro de los detenidos que tiene la causa, quien en ese momento se encontraba en libertad. “Le mando mensaje, lo llamo y no me atiende hermano… vos has hablado con él”, responde Antúnez. Más tarde, ese mismo día, se registró otra llamada apenas 46 segundos. “Gordito, ¿qué onda puto?”, saludó Antúnez. Luego afirmó: “Ahí te tiré el salto, hermano. Está todo limpio”.
El interlocutor le pidió que lo llame por WhatsApp y Antúnez contestó que va a cargar crédito. La insistencia en que “está todo limpio” es, según los pesquisas, un intento de transmitir que no había obstáculos ni riesgos en la ejecución de un próximo robo.
La tercera escucha, del 5 de abril, involucró a otro actor: Leonardo Salinas Pedroza, alias “Chingolo”, uno de los detenidos que tiene la instrucción. Antúnez intenta averiguar con otro policía si Salinas se encuentra tras las rejas. “¿Tenés detenido a un Leo Salinas, boludo?”, pregunta a un colega. La respuesta es negativa, pero el contacto le pide que le envíe el nombre por WhatsApp para chequearlo.
Luego, el efectivo se comunica con el abogado de Salinas y se puso a disposición, incluso ofreciendo dinero por si es necesario. Para los investigadores, este intento de asistencia muestra el vínculo estrecho entre el policía y los delincuentes que ejecutaban los robos, así como su rol articulador dentro de la banda. Por eso fue acusado como jefe u organizador de una asociación ilícita.
La declaración del policía que grabó en secreto al colega acusado de ser líder de una banda de ladrones
“Que yo estuve mucho tiempo peleado con él. Entre la pelea mía con Antúnez y que él consiguió el servicio del barrio, pasó bastante tiempo y en ese transcurso hubo un montón de hechos de robos y hurtos y un montón…
La causa comenzó a instruirse tras una denuncia que a la cúpula de Investigaciones. Poco después, un auxiliar de la misma Comisaría 44ª se convirtió en testigo clave y destapó el funcionamiento interno del presunto grupo delictivo.
El efectivo, un auxiliar que primero se contactó con policías, se transformó con el paso de los días en una especie de “topo” pasando información a Investigaciones. Y hasta registró conversaciones con su celular antes de declarar en el expediente.
Explicó que Antúnez reclutaba ex detenidos, les facilitaba chalecos, liberaba zonas y se encargaba de ocultar o distorsionar novedades internas para encubrir los golpes, en una testimonial que duró varias horas y quedó registrada en soporte de audio y video mientras la causa se encontraba secreta.
Entre los sospechosos figuran nombres conocidos del hampa mendocino, como Jesús Sebastián Rodríguez Quiroga, Miguel Osvaldo Cardozo, Lucas Antonio “Chicho” Hernández Leyes, el citado Salinas Pedroza y el propio Zuleta Sosa, condenado en el pasado por asaltos a cajeros y otros hechos de inseguridad.
A Zuleta, de hecho, lo allanaron en abril de este año y le secuestraron más de 4,5 millones de pesos, droga, dólares y un chaleco policial. Otros ya se encontraban tras las rejas por los hechos que fueron cometiendo.
Los hechos que se le atribuyen a la banda van desde escruches, asaltos en una estación de servicio para llevarse la recaudación, y el robo a una vivienda del que se habría enterado por un dato confidencial proporcionado por otro detenido. En todos los casos, se investiga si la información surgió desde el interior de la fuerza.
El testimonio del auxiliar reveló también que Antúnez mencionó un posible retiro tras “tres golpes más” antes de su captura, a principios de junio. En una de las grabaciones entregadas, el ahora detenido hacía referencia a un plan para robar a una empresaria trans de la noche mendocina. En otra charla grabada, aseguró que podía conseguir “chalecos y ropa de poli”.
El impacto institucional del caso fue inmediato. El Ministerio Público ordenó allanamientos en la casa del policía -en el barrio Amuppol de Maipú-, y en la Comisaría de Villa Atuel, a donde había sido trasladado luego de su paso por la 44 del barrio Unimev por sanciones disciplinarias, además de la depenencia de Guaymallén.
La prueba acumulada en celulares, audios y declaraciones consolidó una causa que, según fuentes judiciales, es una de las más graves en curso por la connivencia entre delincuentes y miembros de la fuerza de los últimos años.
El fiscal García Mango avanzó en la acusación formal contra Antúnez y al menos seis cómplices. Y no se descartan nuevas detenciones ni la imputación de otros policías que ya no se encuentran en actividad y que podrían haber colaborado o encubierto los delitos.
