Un testigo que declaró este viernes en el juicio por jurados contra Nicolás Gil Pereg brindó detalles sobre el arribo del ciudadano israelí a Mendoza. Aseguró que el acusado del doble crimen de su madre Pyrhia Saroussy (63) y su tía Lily Pereg (54) “era muy inocente” ya que fue estafado en varias ocasiones y que “lo trataba como si fuera un hijo”.

Se trata de un arquitecto que conoció a Gil Pereg hace unos diez años y detalló que tenían un vínculo muy cercano, incluso, que habían compartido una fiesta y muchos almuerzos.

“Me dijo haber desertado del ejército de Israel y haber visto a la Argentina como un país ideal para hacer negocios. Estuvo en Buenos Aires y lo estafaron; llegó a San Martín (Mendoza) y alquiló un predio con canchas de fútbol y pádel. No le renovaron el contrato y tampoco le reconocieron la inversión que había hecho en él. Finalmente compró ese lote de calle Roca en Guaymallén, donde un arquitecto lo estafó en 300.000 dólares”, resumió el hombre ante el jurado.

El testigo recordó que el acusado puso una denuncia en el Colegio de Arquitectos porque el proyecto deportivo que intentó emprender en ese predio de calle Roca, ni siquiera contaba con la factibilidad municipal.

“Él presentó todos los documentos y la denuncia tuvo curso. Tenía razón en que había sido estafado y el profesional fue sancionado, pero él jamás recuperó la plata. Era muy inocente y yo lo trataba como si fuera un hijo. Le recomendé que debía vender todo e irse del país, porque lo vivían estafando. La última vez que lo vi, me contó que estaba prestando dinero a cambio de intereses, pero llevaba el registro en una libreta de almacenero”, concluyó.

Además del arquitecto, el jurado popular escuchó declaraciones de un psicólogo de la cárcel de San Felipe, un periodista que abordó el caso en un programa radial, una vecina del imputado y la administradora del cementerio ubicado frente a la casa del imputado.

Pereg permanecía este viernes  en la alcaidía del Polo Judicial, siguiendo la audiencia de manera virtual, observando todas las instancias a través de un circuito cerrado de TV.

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El hombre gato y las cámaras del cementerio

El jefe del Departamento de Tratamiento del penal San Felipe, declaró que Pereg “tenía un mutismo absoluto” cuando lo entrevistó por primera vez en enero de 2019, aunque luego comentó que el contacto mejoró semana a semana: “Tuvimos un dialogo fluido”.

Sobre qué diagnóstico daría a Pereg, el especialista presumió un “trastorno de la personalidad, una esquizotipia”. Pero que en el hospital “El Sauce le daban el alta porque no había criterio para internación”, y que “es común que en la cárcel haya pacientes que exageren los síntomas”.

Por otro lado, se reprodujo en la sala ante el jurado un audio de una entrevista radial que un reconocido psiquiatra realizó a Gil Pereg y que luego analizó. Este material fue presentado por la defensa mediante un perito. El conductor del programa, se presentó como testigo. 

En la entrevista se escuchó decir a Gil Pereg: “Estoy en una situación catastrófica, porque yo soy un gato. En algún momento decidí que no puedo vivir en el mundo de las criaturas de dos patas (los humanos). Nunca tuve amigos, compañeros o novias”.

El análisis del psiquiatra sobre lo anterior fue que “Pereg es lo que se llama un caso de parafrenia. Un ser que se considera animal por una transformación. Tiene alterado su sentido de realidad, pero mantiene indemne la parte cognitiva. Puede seguir haciendo la vida ordinaria como cualquier persona, pero desde su realidad, que es la de ser gato”.

En el mismo audio de la entrevista, el imputado habló de su madre diciendo que había desaparecido: “Ella desapareció. Vino y desapareció. Estaba conmigo y luego se fue y ahí yo no la vi más. Yo estoy escuchando en mi cabeza que me habla, que dice que la secuestraron”

Sobre este punto, el profesional dijo: “El de la madre es un tema que debería seguir. Se le hace una confusión que no hace al diagnóstico forense. Es un enfermo mental, un psicótico. Fue, es y será psicótico. Tiene que estar en un sanatorio de alta seguridad porque es un tipo peligroso”.

A su vez, una empleada del cementerio de Guaymallén contó que ayudaba a Nicolás “a llevar bolsas de alimentos para sus gatos y perros. A veces, de hasta 15 bolsas. Le preguntaba cómo estaba, le recomendaba que se bañara y se cambiara la ropa porque siempre vestía remera y bermudas, aunque fuese invierno”. 

La mujer, que aseguró haber tenido trato diario con el acusado, recordó que en los días en los que se buscaba a Phirya Saroussy y Lily Pereg, y el propio Pereg había denunciado la desaparición “noté que una de las cámaras de seguridad del cementerio, había sido dañada, como si hubieran intentado arrancarla. Esa cámara estaba en la segunda puerta del cementerio y apuntaba a la vereda de enfrente, donde estaba la puerta de la casa de Pereg”.

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Cuarto intermedio

Tras la audiencia de este viernes, la jueza Laura Guajardo dispuso un cuarto intermedio hasta el lunes, cuando se produzca una nueva rueda de declaraciones testimoniales

Esto se repetirá el martes, mientras que para el miércoles se espera que la fiscalía, integrada por Fernando Guzzo y Claudia Ríos; la querella, en la voz de Claudia Vélez; y la defensa técnica, representada por Maximiliano Legrand y Lautaro Brachetta lleven adelante sus alegatos de clausura.

Luego de esa instancia, el jurado estará en condiciones de pasar a deliberar para arribar a un veredicto.