El guardiacárcel esposado al lado del cargamento de marihuana.

El penitenciario Sebastián Argentino Bastías (30) se encontraba cumpliendo una sanción administrativa de suspensión para realizar tareas en complejos carcelarios cuando este martes por la mañana policías federales lo sorprendieron transportando 50 kilos de marihuana en el Sur provincial.

El caso, bautizado “Operación Camaleón” por la “doble función” que aparentemente tenía el sospechoso, permitió aprehender a otras cuatro personas e incautar teléfonos celulares, un arma y dinero en efectivo producto de la comercialización y los negocios que realizaban en diversos allanamientos autorizados por el fiscal y el juez del caso, Ignacio Sabas y Eduardo Puigdéngolas.

Bastías, que cumplía funciones en el Complejo Penitenciario IV de San Rafael y llevaba menos de cinco años en la institución, había salido manejando un Chevrolet Corsa gris de su domicilio en la calle Mahía del distrito El Cerrito, con el uniforme y el chaleco del Servicio Penitenciario (SP) para evitar que personal de Gendarmería y de la Policía local sospechara durante los controles en las rutas.

Lo logró evitando cualquier tipo de requisa luego de llegar al Gran Mendoza para contactarse con un nexo o distribuidor, situación que llamó la atención de los investigadores que trabajaron el caso de transporte de estupefacientes en grandes cantidades.

Lo cierto es que el penitenciario nacido el 15 de mayo de 1994 quedó detenido e incomunicado a disposición de la Justicia Federal, después de más de un año de investigación que inició la División Unidad Operativa Federal de San Rafael, cuando el año pasado allanaron un quiosquito de venta de paco en ese departamento y obtuvieron información valiosa sobre la distribución de drogas en esa jurisdicción.

El guardiacárcel fue el primer apuntado desde los comienzos de los trabajos. En las últimas semanas, los policías federales supieron que se encontraba planeando la llegada del cargamento y que se encontraba suspendido en sus funciones desde el 19 de noviembre.

De acuerdo con la información a la que accedió El Sol, lo habían apartado durante 60 días por no denunciar el ingreso de forma irregular de elementos de dudosa procedencia para un grupo de internos del Complejo Penitenciario IV. El caso llegó a la Inspección General de Seguridad (IGS) y por eso se resolvió la sanción.

Como debía retornar en enero, la actividad ilegal en la que habría estado involucrado el penitenciario creció con el paso de los días. Horas antes de que saliera hacia Mendoza, los policías federales sureños reactivaron la investigación y comenzaron a seguir sus pasos desde cerca.

Supieron que salió el martes por la mañana de su domicilio y que llegó hasta el Gran Mendoza para acondicionar el auto con 66 panes de marihuana. Estuvo con contacto con un hombre durante varias horas y regresó con el cargamento. Durante la mañana del martes, le frenaron el paso y encontraron la droga en dos bolsas.

Un pastor belga malinois llamado Aquiles detectó el cannabis y también participó de otras medidas posteriores en domicilios particulares. Bastías, al ser capturado, tenía el uniforme penitenciario, destacándose el pantalón, remera y hasta el chaleco táctico.