En un operativo desplegado este martes por la Policía Federal, efectivos de la División Unidad Operativa Federal de San Rafael desarticularon una importante red de distribución de estupefacientes en el Sur provincial, tras la detención de un agente penitenciario de Mendoza y el decomiso de 50 kilogramos de marihuana.
La investigación, que se extendió durante más de un año, culminó con la detención del funcionario del Servicio Penitenciario de Mendoza (SP) -de 30 años y con domicilio en el citado departamento– cuando transportaba la droga en un vehículo particular con destino a San Rafael, en zona de ruta 143.
Al momento de la detención, durante la mañana del día citado, el sospechoso, identificado como Sebastián Bastías, se encontraba uniformado (pantalón, borcegos, remera y hasta chaleco antibalas) pero no estaba en desarrollando tareas para el SP porque, contaron fuentes del caso, se encontraba suspendido por una causa administrativa.
El procedimiento, que fue denominado “Operación Camaleón” justamente por la doble vida del agente, contó con una orden de requisa judicial y la asistencia del can Aquiles, pastor belga malinois especializado en la detección de narcóticos.





El operativo no solo se limitó a la detención del guardiacárcel, sino que derivó en el allanamiento de cinco domicilios vinculados a la presunta red de distribución en la provincia. Por eso, las autoridades solicitaron que no trascendiera la información sobre la medida inicial, que permitió descubrir los 60 panes con la sustancia vegetal.
Como resultado, las autoridades lograron la detención de cuatro personas más y el decomiso adicional de armas, dinero y documentación de interés para la investigación. No todos quedaron a disposición de la Justicia pero uno de ellos, con base en el Gran Mendoza, es señalado como el distribuidor del cannabis.
La hipótesis de los investigadores sostiene que la sustancia provenía de la ciudad de Mendoza con el objetivo de ser distribuida en la zona sur de la provincia. El nexo en esa región también fue allanado y capturado.
Por lo que contaron las fuentes policiales y judiciales, Bastías salió de su domicilio del distrito El Cerrito durante la madrugada del martes y llegó antes del amanecer hasta el Gran Mendoza. Lo hizo en un Chevrolet Corsa gris. Cuando regresó hasta el departamento sureño, lo hizo con el auto cargado con la droga.
Venía siguiendo “espiado” por los policías federales sureños desde hacía varios meses, debido a que habían profundizado una pesquisa iniciada luego de desbaratar un “quiosquito” de San Rafael en el que comercializaban estupefacientes en pequeñas cantidades, principalmente “paco”.
La causa se encuentra a cargo del Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal Ignacio Sabas, y bajo la jurisdicción del Juzgado Federal de Eduardo Ariel Puigdengolas.
