Los familiares de Griselda Guerra compungidos luego del fallo contra Benavides.

El femicidio de Griselda Guerra fue uno de los casos policiales más conmocionantes que tuvo Mendoza a lo largo del 2021. La mujer desapareció a mediados de julio de ese año y en poco tiempo su cadáver fue hallado en las inmediaciones del complejo La Favorita, en Ciudad, de donde era oriunda. El hecho de sangre motivó la detención de su ex marido, Luis Leandro Benavides Quiroga (42), a quien la víctima ya había denunciado por violencia de género y tenía hijos en común con ella.

Poco más de dos años pasaron hasta que este miércoles el caso finalmente tuvo un cierre, aunque estuvo lejos del esperado por la familia de la víctima: Benavides fue condenado a 25 años de prisión y zafó de una pena a prisión perpetua. Reconoció la autoría del asesinato de su ex pareja durante un juicio abreviado inicial que pactaron entre el fiscal de Homicidios Carlos Torres y la defensora oficial Ximena Morales.

Pese a que Benavides se encontraba imputado por femicidio, una calificación que arriesga como única pena la pena máxima, se tuvieron en cuenta las circunstancias que rodearon el ataque letal contra Guerra y eso desembocó en un giro de 180 grados en el expediente.

Ante eso, las partes terminaron pactando evitar pasar al juicio por jurado popular y definir todo mediante un proceso abreviado en el que hubo un cambio de calificación a homicidio agravado por el vínculo y femicidio en estado de emoción violenta, delito que prevé penas de 10 a 25 años de cárcel.

De acuerdo con las pruebas recolectadas a lo largo de la instrucción, Benavides sufrió un brote durante el cual atacó a su ex esposa con extrema violencia, en medio de una discusión con respecto a la tenencia de la casa familiar y de sus hijos, explicaron fuentes judiciales consultadas.

Incluso, su representante ya había argumentado que, por aquel entonces, el hombre padecía un trastorno mental y psicomotriz, motivo por el que luego de su detención lo internaron durante algunos días en el Hospital Escuela de Salud Mental Carlos Pereyra.

Morales sostuvo en audiencias anteriores que todo pudo haber sido producto de una afección mental causada por un cuadro de Covid-19 muy grave, que mantuvo a su defendido hospitalizado durante un par de semanas antes de pasar a prisión.

Ante todo ese contexto se acordó entre la defensa y la Fiscalía que correspondía el castigo máximo posible para un caso de emoción violenta, situación que fue homologada por la jueza Mariana Gardey, del Juzgado Penal Colegiado Nº 1, quien homologó el acuerdo y dictó la sentencia contra Benavides. También fue parte del fallo un expediente que se acumuló a la causa por femicidio, por una desobediencia en contexto de violencia de género, denunciada en 2019 por Guerra.

En la Sala 6D del Polo Judicial Penal, donde se desarrolló la audiencia, estuvieron presentes los familiares de Guerra, representados por los querellantes Lucas Lecour y Silvina Bustos (Xumek), quienes revelaron que “esperaba una pena mayor”, pero quedaron conformes de que el autor “no quedará libre”, aseguraron en charla con El Sol.

Desaparición, búsqueda y el peor final

El sábado 18 de julio de 2021 los familiares de Griselda Guerra advirtieron que faltaba en su casa del barrio René Favaloro, el citado conglomerado del oeste de Ciudad, a la cual había regresado un día antes luego de vivir un tiempo en la vecina provincia de San Juan. La última vez que la vieron con vida había sido la noche previa, por lo que iniciaron una búsqueda y pidieron colaboración a través de las redes sociales.

Luego de poco más de 24 horas desde que los parientes de la mujer pusieron en conocimiento a la Justicia y se inició un pedido de paradero, acompañado por rastrillajes y averiguaciones en la zona, un cadáver fue hallado por lugareños en el sector del ex hotel Kilimanjaro, cuya infraestructura abandonada devino en un asentamiento.

Al identificar los restos, los pesquisas determinaron que se trataba de la mujer de 32 años que era intensamente buscada en esa zona de Capital y por el que ya habían sindicado como sospechoso a su ex pareja, Benavides.

Durante la noche de esa jornada, el entonces presunto matador fue detenido a bordo de un colectivo que viajaba por Blanco Encalada, Luján de Cuyo. Se resistió al arresto, produjo daños en la unidad y eso motivó su internación en el mencionado neuropsiquiátrico, donde luego constataron que tenía síntomas de delirio e ideas de autoeliminación.

Finalmente, lo imputaron por el femicidio de Guerra y cuando se recuperó de su cuadro de coronavirus quedó alojado en un penal provincial. Luego de varias idas y vueltas y un cambio de fiscal -en un principio la causa la instruyó Claudia Ríos-, Benavides terminó sentenciado este miércoles y esquivó una condena a la pena máxima.