El hombre asesinado tenía 32 años.

A Cristian Eduardo Padia lo ejecutaron de un balazo a corta distancia. El hecho de sangre ocurrió a las 23.30 del sábado en el barrio Maza II de las Heras y de inmediato los efectivos de la División Homicidios de Investigaciones y la fiscal Andrea Lazo comenzaron a trabajar en el análisis de las pruebas con el objetivo de intentar identificar al autor de los disparos.

La víctima tenía 32 años y hasta abril del año pasado había permanecido en prisión por robo, entre otros delitos. Quienes la conocían hablaron con este diario y dijeron que estaba en pareja y tenía una pequeña hija.

El caso tuvo un testigo directo que se movilizaba con la víctima y también otras personas del barrio detallaron que el homicida circulaba en un vehículo utilizado blanco. Marcaron al conductor como el matador y que iba al mando de un Fiat Fiorino.

Enfocados en la persona que se encontraba con Padia y el conductor de la camioneta, iniciaron las labores investigativas en algunas de las barriadas de la zona.

Padia fue asesinado de un tiro en el pecho (el plomo ingresó por la tetilla izquierda, presentó sangrado y quedó alojado en su cuerpo) en un complejo colindante al Colombia y cercano al 26 de Enero, entre calles Olascoaga y Lamadrid, hacia el este de la Avenida General San Martín. Una zona considerada conflictiva.

A la hora citada, hubo llamados al 911 que advirtieron sobre una serie de detonaciones de ama de fuego. Padia, nacido el 18 de octubre de 1992 y con domicilios en Ciudad y en Dorrego, Guaymallén, circulaba en una bicicleta roja frente a la manzana B del barrio Maza II con un amigo que vestía la camiseta de Independiente Rivadavia cuando fue interceptado por un par de personajes que se movilizaban en el citado rodado.

No está claro para quién estaban dirigidos los disparos. Pero el homicida iba a directo a cumplir con su objetivo de matar. Cuando llegaron las primeras patrullas, hallaron a la víctima con un disparo en el tórax y constataron que no se movía. Una ambulancia del SEC llegó hasta la escena y constató el deceso.

Al sector se presentaron curiosos y también algunos conocidos y familiares de la víctima. Policía Científica trabajó en la escena durante la madrugada y luego el Ministerio Público ordenó el levantamiento del cadáver para la necropsia.

Testigos hablaron y aportaron un detalle revelador: el hombre que estaba con Padia, que llevaba la camiseta de la Lepra, tomó la mochila de la víctima y salió corriendo con dirección oeste y después tomó hacia el norte. La víctima caminó unos 30 metros y luego se desplomó mientras pedía ayuda.

Con el paso de las horas, los investigadores supieron que Padia presentaba pasado carcelario. Estuvo en las penitenciarías de San Felipe y Boulogne Sur Mer de Capital. En abril del año pasado había recuperado su libertad. Tenía condenas por robo agravado y entró y salió varias veces en los últimos años.