La cuenca del río Mendoza se encamina hacia una temporada hídrica con mayor disponibilidad de agua, el doble que el año pasado. Según el pronóstico elaborado por el Departamento General de Irrigación (DGI), para el ciclo 2026-2027 se estima un derrame de 1.780 hectómetros cúbicos (hm³), un volumen que representa cerca de un 29% más que la media histórica, calculada en 1.378 hm³. Sin embargo, el pronóstico favorable contrasta con la situación actual de las reservas en el dique Potrerillos.
Según Irrigación, el indicador que mide el estado de almacenamiento del embalse se ubica en -2,36, una señal de que el dique arranca la temporada con un volumen de agua comprometido. Así, aunque se espera un mayor derrame durante el ciclo 2026-2027, la clave estará en cuánto de esa agua logra acumularse y cómo evolucionan los caudales a lo largo del año.
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Más agua disponible
El informe del DGI permite dimensionar el cambio esperado. Para la temporada 2025-2026, el pronóstico inicial de derrame para la cuenca del Río Mendoza era de 845 hm³, pero el volumen real fue de 797 hm³. Esa diferencia se tradujo en una clasificación de sequía hidrológica severa.
Para este nuevo ciclo, en cambio, la estimación asciende a 1.780 hm³. La proyección para la nueva temporada representa el 129% del promedio histórico y ubica a la cuenca del Río Mendoza en la categoría de año hidrológico húmedo, similar a lo ocurrido en el 2023 y 2024.

El escenario actual supone una mejora respecto de la temporada anterior, cuando el volumen de agua registrado quedó por debajo de lo previsto y la cuenca terminó en una situación de sequía hidrológica severa.
Sin embargo, una proyección más favorable no significa que desaparezcan las necesidades de administrar cuidadosamente el agua disponible. La distribución deberá contemplar la demanda, la evolución de los aportes y la capacidad de almacenamiento de los embalses.

“Ha nevado más de la media de los valores históricos. Se espera una temporada húmeda en la mayoría de las cuencas, va a ser un buen año en cantidad de agua, a pesar de que venimos de un año muy malo“, destacó el director de Gestión Hídrica de Irrigación, Rubén Villodas.
Las estimaciones del organismo anticipan un escenario de mayor disponibilidad, aunque el volumen aprovechable dependerá de la evolución de los caudales, las reservas y las condiciones durante los próximos meses.
“A los 800 del año pasado le tenemos que restar los casi 300 del uso potable, quedan unos 500 para el agro con los cuales se regó bien y no hubo quejas. Pero cuando hay 1.000, quieren 1.000. Nosotros no vamos a mezquinar, pero lo importante es saber que esto no va a ser siempre así“, indicó el titular de Irrigación, Sergio Marinelli.
Cuándo comienza el deshielo
El pronóstico muestra que los mayores volúmenes se concentrarían durante diciembre, enero y febrero, en coincidencia con el período de mayor aporte de agua a la cuenca.
Para diciembre de 2026, Irrigación estima un derrame de 300 hm³, mientras que para enero de 2027 prevé 320 hm³. Febrero también tendría un aporte significativo, con 250 hm³ proyectados.
Además de los caudales previstos, el seguimiento de las nevadas y de las reservas de agua resulta fundamental para evaluar cómo evolucionarán las cuencas.
En el caso de la cuenca del Río Mendoza, el relevamiento registra índices de nieve moderadamente abundantes en las estaciones Horcones y Toscas. No obstante, el embalse Potrerillos aparece clasificado con reservas extremadamente bajas, un indicador que obliga a distinguir entre los aportes proyectados para la nueva temporada y el agua almacenada al momento de la evaluación.

Por eso, aunque el pronóstico anticipa un ciclo más húmedo, la evolución de las reservas y el comportamiento de los caudales serán variables centrales para determinar la disponibilidad efectiva de agua durante los próximos meses.
