El Pequeño Cottolengo Hogar Don Orione de Mendoza funciona como un hogar permanente para 24 personas con discapacidad “severa”, de entre 34 y 70 años, algunas de las cuales llevan buena parte de su vida dentro de la institución. Hay residentes que ingresaron siendo niños y que hoy tienen más de 40 años, por lo que el Cottolengo terminó convirtiéndose, para muchos de ellos, en su principal espacio de vida y acompañamiento.
La directora de la institución, Mónica Wancel, explicó que algunos residentes llevan décadas allí y puso como ejemplo el caso de Pablo, quien ingresó cuando tenía 8 años y actualmente tiene más de 40.
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“Ellos han entrado de niños”, señaló al describir una realidad que atraviesa al hogar: personas que crecieron dentro de la institución y que, con el paso de los años, construyeron allí su vida cotidiana.
La institución busca conocer las necesidades, intereses y posibilidades de cada residente para acompañarlo de manera integral. El objetivo, según se explicó, es que las personas con discapacidad puedan desarrollar actividades, mantener vínculos y tener una vida cotidiana dentro de un entorno que funcione también como su hogar.
Cuatro comidas al día y talleres
La vida cotidiana en el Pequeño Cottolengo Don Orione de Mendoza no se limita a la asistencia y los cuidados básicos. Las 24 personas que viven en la institución reciben cuatro comidas todos los días y participan de distintas actividades pensadas de acuerdo con sus posibilidades, intereses y necesidades.
Entre las propuestas que se desarrollan aparecen talleres de cocina, pintura y otras actividades recreativas y ocupacionales, que buscan generar espacios de participación y encuentro para los residentes.


La intención es que quienes viven en el Cottolengo puedan sostener una rutina activa, compartir con sus compañeros y desarrollar diferentes capacidades dentro de un espacio que, para muchos, se convirtió en su hogar hace décadas.
Cómo se sostiene el Cottolengo
Uno de los puntos centrales para entender el funcionamiento del Pequeño Cottolengo es su esquema de financiamiento. La institución no recibe un subsidio del Gobierno por el solo hecho de estar incluida dentro de la categoría A de los prestadores vinculados a discapacidad. Esa clasificación sirve para establecer las prestaciones y los valores que pueden facturarse a las obras sociales, pero no implica un aporte estatal directo.
En la práctica, los recursos llegan por distintas vías. El administrador de la institución, Gustavo Gómez, explicó que una parte proviene de las obras sociales y otra de las donaciones que recibe el hogar. A eso se sumó la colaboración de vecinos, instituciones de la comunidad y actividades que permiten reunir distintos elementos necesarios para el funcionamiento cotidiano.
“Nos regimos mucho con donaciones”, resumió Gómez, quien describió situaciones habituales en las que vecinos acercan ropa, alimentos u otros elementos. Para la institución, ese aporte tiene un peso importante porque permite cubrir necesidades que no siempre pueden resolverse únicamente con los fondos provenientes de las obras sociales.
Quienes quieran colaborar con el Pequeño Cottolengo Don Orione de Mendoza pueden realizar una transferencia bancaria a través de los siguientes datos:
Alias: don.orione.mza
CVU: 0000003100055140362242
Nombre: PEQUEÑA OBRA DE LA DIVINA PROV

Desde la institución destacan que cada aporte contribuye a sostener las actividades y la atención diaria de las personas que viven allí.
El problema de los pagos de las obras sociales
El financiamiento a través de las obras sociales tampoco implica que el dinero ingrese de manera regular todos los meses. Según explicó Gómez, los pagos pueden demorarse y llegar cada tres o cuatro meses, lo que obliga a la institución a realizar un seguimiento permanente para cobrar las prestaciones.
Por eso, las donaciones funcionan también como una forma de sostener el funcionamiento del hogar mientras esperan esos pagos.
La situación adquirió otra dimensión cuando aparecen gastos extraordinarios. Gómez puso como ejemplo la necesidad de realizar arreglos en los equipos de aire acondicionado: ante ese tipo de trabajos, el hogar debe salir a buscar personas o empresas que puedan colaborar con la reparación o directamente donar el servicio.
Qué significa que el Cottolengo sea categoría A
La categoría A no representa un subsidio estatal, sino una clasificación dentro del sistema de prestaciones para personas con discapacidad. Wancel explicó que existen distintas modalidades de atención —como hogar, hogar con centro de día y otros servicios— y que cada institución cuenta con una categorización determinada.
A partir de esa clasificación se establece qué prestaciones brinda cada establecimiento y cuál es el valor reconocido por el sistema. La directora cuestionó que, si esos valores dejaran de estar establecidos dentro de un nomenclador, cada obra social podría terminar ofreciendo montos diferentes por los mismos servicios.

Una institución que también es hogar
Más allá de la estructura administrativa y económica, el Cottolengo tiene una característica particular: para quienes viven allí, no se trata solamente de un lugar donde reciben una prestación.
En la institución hay personas que ingresaron siendo muy jóvenes y permanecieron allí durante décadas. Wancel describió justamente esa continuidad como una de las características del hogar y explicó que algunos de los residentes llevan gran parte de su vida en el lugar.
La propia obra Don Orione define al Cottolengo como un espacio que busca acompañar a las personas con discapacidad más allá de sus necesidades básicas. En otras sedes de la institución se desarrollan talleres, actividades recreativas y propuestas destinadas a promover la autonomía y la participación de los residentes.
Cuántas personas trabajan
El funcionamiento cotidiano combina trabajadores asalariados, alrededor de 27, con personas que colaboran de manera voluntaria. Gómez confirmó que quienes forman parte de la planta laboral son empleados de la institución, mientras que otros integrantes participan como voluntarios.
Ese esquema se complementa con el aporte de la comunidad. Vecinos de la zona acercan alimentos, ropa y otros elementos, mientras que distintas actividades permiten reunir recursos para necesidades específicas.
De esta manera, el funcionamiento del Cottolengo de Mendoza depende de una combinación de prestaciones de las obras sociales, trabajo asalariado, voluntariado y donaciones.
La expectativa por la llegada del Papa
La próxima visita del papa León XIV al Cottolengo Don Orione de Claypole generó una fuerte expectativa dentro de toda la obra orionista, incluida la comunidad de Mendoza. Para quienes forman parte de la institución, la presencia del Pontífice representa un reconocimiento al trabajo que desde hace décadas realizan los hogares dedicados al acompañamiento de personas con discapacidad.
Desde la obra Don Orione consideraron que la llegada del Papa también servirá para poner el foco sobre la realidad que atraviesan las instituciones vinculadas a la discapacidad y las necesidades que enfrenta el sector.
En Mendoza, la noticia fue recibida con entusiasmo por quienes forman parte del Pequeño Cottolengo, que pertenece a la misma obra fundada por San Luis Orione. Aunque la actividad papal se desarrollará en Buenos Aires, la visita tiene un significado especial para toda la comunidad orionista del país, ya que pone en valor la tarea cotidiana de hogares que funcionan gracias al trabajo de sus equipos, el aporte de las obras sociales y la colaboración permanente de vecinos y voluntarios.
