Alfredo Raúl Rosaspina está procesado en una causa de contrabando que se inició en el 2019. En noviembre del año pasado, efectivos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) lo fueron a buscar uno de sus domicilios, sobre calle Olascoaga de Ciudad, y lo detuvieron. Desde ese momento, no ha podido acceder a ningún tipo de beneficio en los Tribunales Federales, como la excarcelación o la detención domiciliaria.
Su pasado en el mundo del contrabando y las recientes menciones en causas de peso lo mantienen en una celda sin posibilidad de salida. Junto con él cayó un hombre vinculado al cambio ilegal de moneda extrajera, identificado como Walter Raúl Flores. Es más que probable que ambos tengan que sentarse en el banquillo de los acusados en un futuro no muy lejano.
Rosaspina es conocido en el mundo del ingreso de mercadería sin declarar a Mendoza desde hace décadas. Tanto es así que fue condenado en el 2021 por intentar transportar hacia Chile cientos de cajas de cigarrillos valuadas en millones de pesos. Pero esa causa, contaron fuentes policiales y judiciales a este diario, “es sólo la punta del ovillo en su vida delictiva”.
Este hombre de 66 años es llamado el “cerebro del contrabando” en Mendoza desde hace muchos años. Debido a eso fue mencionado por los testigos de la megacausa bautizada como Bentogate, que involucra al juez federal Walter Bento y a otros personajes que integraban una asociación ilícita con el cobro de coimas a cambio de morigerar la situación procesal de algunos presos, como el rival en el contrabando del llamado nexo o facilitador de esa presunta banda, asesinado el 28 de julio del 2020, Diego Alfredo Aliaga (51).
El acusado lleva más de 5 meses tras las rejas de la penitenciaría de Cacheuta e insiste en salir argumentando que tiene que ayudar a su mujer con el cuidado de un hijo menor de edad. Sin embargo, esta semana la Justicia federal volvió a cerrarle cualquier tipo de puerta que le permita dejar la prisión.
Fue luego de que el titular del Juzgado Federal Nº3 de la provincia, Marcelo Garnica, denegara la excarcelación y detención domiciliaria del sospechoso en los primeros meses de este año, entendiendo que tiene los recursos para escapar o entorpecer el desarrollo de la instrucción. Su defensa insistió ante la Cámara Federal de Apelaciones pero la resolución de los jueces Manuel Alberto Pizarro y Gustavo Castiñeira de Dios fue en esa misma línea, desestimando el razonamiento de la defensa.
La información a la que accedió El Sol sostiene que la defensa realizó un extenso análisis con relación al cuidado del hijo pequeño del acusado. De acuerdo con diversos informes incorporados en la causa, el pequeño ha tenido que recibir contención psicológica por la situación traumática que le genero la detención de su padre.
En este sentido, destacó que la esposa de Rosaspina no puede encargarse sola de cuidar a su madre, a su hijo y de trabajar para obtener el sustento económico de la familia. Detalló, básicamente, que Rosaspina cumplía antes de su detención un rol fundamental en su hogar, cuidando a su hijo y también trabajando para generar recursos económicos.
Asimismo, agregó que siempre cumplió con la sujeción a derecho y jamás intentó ninguna actitud elusiva. La defensa hasta ofreció una caución a cambio de acceder al beneficio.
“Si bien se advierte un natural desequilibrio en la situación familiar producto de la detención del procesado con incidencia en el menor ‘angustia, llanto y temor ante lo sucedido con su padre’, no surge de autos la situación de vulnerabilidad o afectación al interés superior del niño de 6 años de edad que permita verificar el cumplimiento de los extremos que prevé la ley en trato, teniendo en cuenta al respecto, que la posibilidad de otorgar el beneficio se basa en una excepción a las causales que taxativamente se establecen”, explicaron los camaristas en su fallo.
Y agregaron: “Es decir que, en atención a los agravios puntualizados, no se trata de negar el derecho que corresponde a los niños, niñas y adolescentes, que surgen de normas internacionales…sino que se valoran los informes incorporados, de los que no surgen elementos que justifiquen suficientemente la presencia del imputado en su domicilio, pudiendo ser suplidas las necesidades del menor por su madre, quien está a cargo de su cuidado y puede sustentar materialmente mediante su trabajo y ayuda de familiares, que brindan un contexto al niño, que si bien no es óptimo en atención a la detención de su padre, no le implica el extremo de vulnerabilidad…”.
Encerrado
Lo cierto es que Rosaspina fue detenido el martes 9 de noviembre en su domicilio de calle Olascoaga de Ciudad. También tiene una propiedad en el barrio privado Palmares de Godoy Cruz. Walter Flores, señalado como un hombre dedicado al cambio de divisas, también cayó detenido en un departamento de calle España de Ciudad. Este hombre accedió a la detención domiciliaria con el paso de los días.
Las capturas fueron desarrolladas por la PCN pero en los trabajos investigativos también participó la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que realizó el análisis de la información luego del procedimiento que permitió descubrir las maniobras de contrabando en los que ambos, se sospecha, estarían vinculados.
De acuerdo con investigaciones de AFIP-DGA, la Gendarmería y la PCN, Rosaspina y Javier Santos Ortega (un contrabandista que está procesado en el Bentogate y confesó el pago de coimas en el Juzgado Federal Nº1), entre otros, ingresaban diversos tipos de mercadería y bienes a Argentina evadiendo los controles aduaneros y el pago de tributos correspondientes.
“Dentro de la estructura de la organización, Javier Santos Ortega y Alfredo Raúl Rosaspina se habrían desenvuelto como jefes…”, sostiene la instrucción.
Por su parte, Flores está sospechado de ser el intermediario para el envío de dólares que serían de Ortega para ejecutar el pago a los proveedores en el vecino país.
