Los profesionales analizando el teatro del hecho.

El hallazgo del cadáver calcinado este lunes en un descampado de Guaymallén dio un giro en la investigación: los peritos confirmaron que se trató de un homicidio de acuerdo con los trabajos en la escena. La víctima, que hasta las 21 no había podido ser identificada, presentaba lesiones compatibles con heridas de arma blanca.

De acuerdo con la reconstrucción preliminar, el o los agresores primero lo apuñalaron y luego lo prendieron fuego con algún líquido inflamable y envolvieron con algún tipo de material plástico o tela, presuntamente para borrar cualquier rastro que los vinculara con el crimen.

El cuerpo fue encontrado en la intersección de calles Manuel A. Sáez y Victoria, minutos antes de las 19, tras un llamado al 911 que alertó sobre la presencia de un hombre en llamas. El hecho se habría producido una hora antes.

En un primer momento, los investigadores no habían hallado indicios claros de participación de terceros y no descartaban un suicidio, ya que la víctima tenía en una de sus manos algo similar a un recipiente. Sin embargo, los resultados de las pericias de Policía Científica descartaron esa hipótesis.

La División Homicidios, bajo directivas de la fiscal Andrea Lazo, trabajó en el lugar. El cuerpo fue trasladado al Cuerpo Médico Forense, donde se esperan los informes que permitan determinar la identidad del fallecido y precisar la cantidad de lesiones sufridas antes de ser incinerado.

Para eso se iban a analizar paraderos y realizar trabajos de ablandamiento de tejidos y también genéticos, debido a que el biométrico no logró identificarlo.

Vecinos de la zona ya aportaron testimonios en sede judicial, y se analizarán cámaras de seguridad cercanas para intentar reconstruir los últimos movimientos de la víctima y dar con los responsables del crimen.