Matías Facundo Díaz cumple este miércoles 43 años y es marcado en la calle como un capo narco. Los detectives policiales y judiciales que siguen sus pasos desde hace un par de años entienden que los hombres que le respondían en la organización que lideraba tenían que consultar con él todos los movimientos que realizaban en la estructura delictiva: desde los precios por kilo de la sustancia a comercializar hasta los pasos a dar en lo que respecta a las causas penales que les iniciaron.

En las últimas horas, el Fido o Flaco, como lo conocen en Las Heras, comenzó a ser investigado en otra causa por comercio de estupefacientes, la segunda en su contra, y su situación procesal se hunde cada vez más en los juzgados de calles Pedro Molina y España.

Sospechado de utilizar a miembros de la barra brava de Independiente Rivadavia para la venta de sustancias, comenzaron este lunes el juicio oral por el secuestro de casi 500 kilos de marihuana y 175 dosis de cocaína el 18 de marzo del 2020 en el barrio Los Ciruelos, de Las Heras. En el banquillo lo acompañan su hermana Fanny Negra Tina Díaz; su señalada mano derecha, Gustavo La Gata Valle Vicedo, y el sujeto marcado como custodio del costoso cargamento, Miguel Ángel Pitu Ibazeta.

Fuentes judiciales revelaron que el fiscal federal Fernando Alcaraz lo quiere procesado por un secuestro de esa misma droga el 11 de abril de ese año en otro complejo del mismo departamento, el popular Sargento Cabral, tal como reveló El Sol en la primera parte de un extenso informe.

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El señalado jefe narco, quien ganó notoriedad en la provincia luego de la desaparición –y se cree, posterior asesinato– de la joven Abigail Carniel (18), está acusado, además, por lavado de dinero junto con su mujer, Carolina Ovando, y otros personajes que lo rodeaban.

Mientras se encontraba en la cárcel de Boulogne Sur Mer por la causa Carniel, personal policial allanó su celda y secuestró el teléfono celular que le permitía comunicarse con sus familiares y otros hombres que, presuntamente, integraban la organización.

El objetivo era tener esa prueba y anexarla a otras similares, que se hicieron con dos aparatos que le hallaron a La Gata cuando fue apresado después de la incautación de la marihuana en el Sargento Cabral.

El análisis de las comunicaciones entre todos los sospechosos que realizaron los efectivos de la Policía contra el Narcotráfico de Mendoza (PCN) –responsables de toda la pesquisa en contra de la organización– permitió saber que el Fido temía ser acusado en el expediente por el secuestro de 11 kilos de marihuana. Así se lo demostró a su hermana la Negra Tina mientras ambos intercambiaban opiniones en diferentes centros de detención.

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Las relaciones

La megainvestigación contra el Fido y su banda en la Justicia federal está dividida en tres partes: dos por violación de la ley 23.737 y la restante por lavado de activos.

Básicamente, los detectives sostienen que Díaz no tenía trabajo estable y comercializaba estupefacientes a grandes escalas. Con el dinero de las ganancias adquirió diversos bienes muebles y inmuebles. El ritmo de crecimiento patrimonial fue llamativo.

El 18 de marzo y el 11 de abril del 2020 hubo dos secuestros de marihuana en los barrios Los Ciruelos y Sargento Cabral, de Las Heras, respectivamente.

Se sospecha que un gran cargamento de esa droga llegó desde el norte del país en un camión el 15 de marzo mientras era supervisado por el Fido y la mayor parte –poco más de 472 kilos– se ocultó en el primero de los barrios. Otros 150 kilos, se cree por el análisis de los teléfonos y otros trabajos de campo, fueron a parar a un sector no identificado de Godoy Cruz.

Apenas llegó la sustancia a la provincia, La Gata comenzó el “operativo” para la distribución bajo la supervisión de Díaz. Y, desde los primeros momentos de las incautaciones, la actuación del Fido y su gente comenzó a estar en el radar de los efectivos de la PCN.

Así fue como, luego del hallazgo en un galpón de los 472 kilos y la detención de Ibazeta como “custodio” de los panes, el 11 de abril se tomó conocimiento sobre una transacción narco a desarrollarse en el barrio Sargento Cabral.

La reconstrucción sostiene que La Gata Valle Vicedo circulaba en un VW Vento y entregó a un hombre conocido como el Gordo Nico –Diego Nicolás Monsalvo–, que se movilizaba con el taxista Gustavo Rodríguez, una bolsa con, aproximadamente, 11 kilos de marihuana.

Policías los siguieron y lograron capturar a Rodríguez. El Gordo Nico escapó (lo detuvieron este año, luego de la trágicamente de un hijo de un año) y La Gata fue apresada con una importante cantidad de dinero minutos después. También le secuestraron dos teléfonos celulares, uno de origen chino marca ZTE y un Iphone.

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Los peritajes sobre esos aparatos fueron determinantes para conocer que el Fido era el hombre que daba las órdenes a La Gata para la distribución de la droga, sostiene la investigación policial y judicial.

En la mayoría de las conversaciones, Valle Vicedo habla con un sujeto llamado Ramón, que no está identificado en la causa.

A modo de ejemplo, para demostrar cómo era el accionar de la gavilla, Valle Vicedo se presenta con un número de teléfono como “amigo del Flaco” para entrar en confianza y avanzar en las negociaciones.

Ramón sería el hombre que mandaba a Monsalvo a retirar cargamentos de droga en diferentes zonas entre noviembre y abril del 2020. “Pasá el bagayo (marihuana) al pibe que va a ir. Es amigo del Kike. El Gordito Nico, decile”, se desprende de una de las escuchas realizadas en medio de todo el movimiento de la organización por aquellos días.

Después de la incautación de los 11 kilos, una huella dactilar en uno de los panes ubicó a Monsalvo en la escena. Con la captura de Valle Vicedo y el taxista Rodríguez, los detectives apuntaron contra el Fido.

La detención del señalado jefe en la causa Carniel, aceleró la pesquisa, a tal punto que allanaron su celda de la cárcel de Boulogne Sur Mer en busca de más pruebas.

Así fue como supieron que el Fido hablaba con su hermana –Fanny Díaz, detenida por los 472 kilos en diciembre del 2020– sobre la causa que complicaba inicialmente a La Gata.

“Yo quisiera creer que no me la van a poner en la causa de La Gata, hermana. Yo quisiera creer que no, no. Lo que sí, yo tengo todas las conversaciones con él, viste. Quisiera creer que no van a poner esa causa, bolú. Pueda ser, hermana, que cada uno cumpla lo que tiene que cumplir…”, se desprende de unos de los mensajes entre los hermanos.

Los investigadores supieron también que tenían parte de la investigación policial en PDF en sus teléfonos. Además de mostrarse preocupados, buscaban en los cruces de opinión, que el taxista arreglara un juicio abreviado, así ellos se verían beneficiados.

Para los detectives policiales y también para el fiscal Alcaraz, que solicitó su imputación, el Fido comandaba todas las acciones con respecto a los 472 kilos del barrio Los Ciruelos y los 11 secuestrados en el Sargento Cabral.

Es más, hasta entienden que el remanente que quedó en Godoy Cruz, de unos 150 kilos, comenzó a ser comercializado para obtener ganancias y así mitigar las pérdidas de las incautaciones.