Los hermanos Jorge Mario y Eva Natacha Migoni recuperaron su libertad hace pocos días, luego de ser condenados en un juicio abreviado a tres años de prisión por el delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego en exceso de legítima defensa. El Juzgado Penal Colegiado N°2, representado por Diego Flamant, dispuso luego del acuerdo entre las partes el cese de la prisión preventiva considerando que ya habían cumplido un año, dos meses y veinticinco días de detención.
El caso, que culminó con esta sentencia luego de que los imputados reconocieran los hechos, se remonta a una mañana de tensión en el barrio Buena Vista de El Borbollón, Las Heras, cuando Santiago Contreras, de 14 años, fue asesinado tras recibir un disparo en el tórax.

“Más vale que aparezca la moto” y “da la cara”, fueron las últimas frases que se le escucharon decir al adolescente el 18 de setiembre del año pasado, quien portaba un revólver plateado de pequeño calibre mientras vestía un pantalón y zapatillas negras, junto a una campera del Manchester United con mangas rojas.
Un video al que tuvo acceso El Sol evidenció los momentos de temor que se vivían en la manzana B de esa barriada. Contreras, furioso por la desaparición de una moto y en medio de problemas con varios personajes de la zona, había abordado a un par de jóvenes con el arma en la puerta de su casa, en el marco de conflictos que las familias Contreras y Migoni venían arrastrando desde hacía semanas.
El crimen del chico de 14 años, las hipótesis y los nuevos aprehendidos
El asesinato del chico de 14 años sacudió este lunes al barrio Buena Vista de El Borbollón, en Las Heras. La víctima recibió un disparo en el tórax en medio de un conflicto entre familias y en el Hospital Gailhac se…
Las hipótesis sobre el origen de estas disputas apuntaban a robos y presunta venta de drogas en pequeñas cantidades, aunque algunas de estas versiones no quedaron plasmadas en el expediente judicial. Testigos declararon que ese día, después de las 11, Santiago y su hermano “andaban armados” y amenazando a personas que conocían, hecho que quedó registrado en las imágenes captadas con un teléfono celular.
Antes del mediodía se desató un tiroteo con el fatal desenlace. El adolescente fue trasladado de urgencia en un vehículo particular al Hospital Gailhac, donde los médicos de guardia no pudieron salvar su vida debido a la considerable pérdida de sangre y la gravedad de las lesiones.
El fiscal de Homicidios Carlos Torres asumió la investigación. Los hermanos Migoni fueron detenidos inicialmente, y un barrido electrónico confirmó que ambos habían efectuado disparos, lo que derivó inicialmente en su imputación por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Eva Natacha se declaró autora del disparo y quedó detenida a las pocas horas.
La presión en el barrio escaló tras el hecho de sangre. Familiares del joven fallecido prometieron venganza en redes sociales y de manera presencial, llegando a amenazar con incendiar la vivienda de los Migoni.
Durante la tarde, efectivos de la UAP (Unidad de Acción Preventiva) interceptaron una camioneta en la que viajaban un abuelo y un primo de la víctima por calles Abel Zapata y Paso Hondo, encontrando en su poder un arma de fabricación casera tipo pistolón con munición lista para ser disparada.
Al día siguiente, las autoridades realizaron allanamientos en el barrio ante la sospecha de que algunos vecinos suministraban armas de fuego, logrando secuestrar cerca de cincuenta proyectiles.
La investigación judicial finalmente determinó que los hermanos Migoni actuaron en exceso de legítima defensa, es decir que se defendieron de una agresión utilizando medios desproporcionados o irracionales (un arma de fuego, en este caso, frente a un ataque), lo que llevó a una sentencia que les devolvió la libertad.
