Pablo Andrés Vallejos tiene 31 años y su vida está estrechamente vinculada al delito. Desde el 23 de febrero se encuentra internado en el Hospital Central. Su estado reviste gravedad: se tiroteó con policías después de perpetrar un violento robo a dos mujeres en Guaymallén y recibió un balazo en la axila.
Contrajo neumonía y quedó alojado en Terapia Intensiva. Hasta este miércoles por la tarde, su cuadro no presentaba mejoría.
Mientras se debate entre la vida y la muerte, en la Unidad Fiscal de Homicidios avanzaron en una serie de imputaciones por diversos hechos ocurridos entre noviembre y fines de febrero: Vallejos está sospechado de participar en un asesinato y cometer, al menos, cinco robos agravados.
Quienes lo conocen sostienen que es un personaje agresivo y que no tiene piedad con sus víctimas. Estuvo en la cárcel hasta el 2020. Tampoco le tiembla el pulso a la hora de utilizar un arma de fuego.
Si no acciona el gatillo, la usa para pegar cachazos y generar temor. “Es motochorro”, contaron detectives policiales consultados por este diario. “Y actúa casi siempre con cómplices”, agregaron.
Su “especialidad” es el robo de vehículos. En todos los hechos que le endilga la fiscal de Homicidios Andrea Lazo el bien sustraído fue un auto o una camioneta.
Justamente, uno de los casos que permitieron profundizar la instrucción en su contra tuvo como víctima fatal al chapista Luis Alberto Reymond (58), quien el 2 de noviembre del año pasado intentó evitar que le robaran su camioneta y se colgó de la ventanilla del conductor.
El trabajador cayó e impactó contra el asfalto. Sufrió graves heridas que terminaron costándole la vida dos días después. Desde las primeras jornadas de trabajos investigativos, el nombre de Pablo Vallejos comenzó a rondar en la cabeza de los detectives, tal como informó El Sol la semana pasada, cuando lo acusaron por este hecho.

Una serie de hechos de inseguridad que habría cometido Pablito, como lo llaman sus conocidos, permitieron profundizar los trabajos policiales y judiciales hasta llegar a acumularle cinco causas en su contra.
Podrían ser más pero se encuentran en proceso de incorporación y valoración de las pruebas. Reconocimientos fotográficos fueron clave para avanzar en las imputaciones.
Este diario accedió al detalle de los hechos que le imputan a Pablito Vallejos. Desde el primero hasta el último.
A los detectives les llamó la atención la violencia con que actuaba en la calle. También se sorprendieron porque “estaba cebado”.
Los trabajos de campo sirvieron para sentenciar que robó dos veces el mismo auto en un par de días. A pesar de que fue recuperado por la policía, esto no le impidió continuar delinquiendo: al tercer día “resucitó” su alma delictiva y sustrajo otro rodado mientras una de las víctimas se encontraba en su interior.
Uno por uno
La reconstrucción del caso Reymond señala que el hecho tuvo su inicio a las 20 del martes 2 de noviembre. El hombre de 58 años se encontraba en su taller de chapería y pintura en calle Lisandro de la Torre al 600 –cerca de la plaza Marcos Burgos–, cuando llegó un sujeto y preguntó por un trabajo.
Para los sabuesos policiales, se trataba de Pablo Vallejos. Todo fue un engaño para intentar despistar al chapista.
El malviviente observó que tenía la llave puesta y se subió a una camioneta Chevrolet Montana blanca que se encontraba estacionada en el ingreso, propiedad de Reymond. Le dio arranque y la víctima intentó evitar el robo colgándole de una ventanilla.
Esto no fue impedimento para que Vallejos avanzara. Huyó a toda velocidad con el trabajador colgado y lo arrastró hasta que no resistió más: Reymond golpeó su cabeza contra la calzada y sufrió heridas de gravedad.
Lo trasladaron al Hospital Central y le diagnosticaron traumatismo encefalocraneano con otorragia, fractura de hueso temporal y pérdida de masa encefálica. Dos días después, el jueves, murió.
Los investigadores detallaron que Pablito Vallejos continuó actuando y dando golpes armados. Y por eso lo vincularon con un robo ocurrido el 28 de enero sobre calle Cayetano Silva, de Ciudad. A las 12.45 de ese día, se presentó en una casa y amenazó a una mujer y su sobrina con un arma de fuego “tipo pistola”.
El sujeto, que sería Vallejos, les exigió que abrieran la puerta de rejas del domicilio. Con la escena controlada, se subió de un Fiat Argo gris plata que tenía el parabrisas roto y se lo llevó.
En su interior había diversos elementos, como dos sillas para bebé, un cochecito, documentación varia y 40.000 pesos en efectivo. Antes de darse a la fuga, cargó un TV 32 pulgadas y se marchó sin dejar rastros.
En febrero volvió a ser marcado por hechos de inseguridad. Más porque fue acusado de robar dos veces el mismo vehículo. En la segunda oportunidad, de la puerta de una comisaría.
La investigación sostiene que Vallejos llegó a las 20.45 hasta el garaje de un domicilio de calle Agustín Álvarez y se subió a un VW Fox blanco que estaba por ser guardado por una mujer. Pablito empujó a la víctima hasta sacarla del habitáculo y se dio a la fuga.
En el interior del vehículo había un celular, una billetera con documentación y hasta un pedido de supermercado por un monto de 2.000 pesos.
Esa misma jornada, se desprende de la pesquisa, Vallejos utilizó el Fox para ir a bailar a un boliche de Ciudad. Personal policial lo detectó en la vía pública y confirmó que tenía pedido de secuestro por robo, por lo que fue incautado y depositado en la puerta de la Comisaría Cuarta.
El malviviente se hizo presente en la dependencia minutos después de las 6.30 y volvió a sustraer el auto.
Fuentes judiciales detallaron que usó la llave para darle arranque y darse a la fuga a pesar del “alto, policía” de los uniformados que se encontraban en la dependencia.
Hubo una persecución y el Fox fue recuperado. No faltaron los tiros –quedaron las marcas de los proyectiles en el auto– pero Vallejos logró escapar. En esa causa lo acusan por hurto agravado por el uso de llave verdadera sustraída.
No contento con eso, el sospechoso volvió a actuar un día más tarde, es decir, el 19 de febrero. De la investigación se desprende que, a las 11.30, Vallejos robó un VW Bora negro después de darle un cachazo a la víctima, que se encontraba en el interior.
De los trabajos investigativos surge que el vehículo estaba en calle San Martín 2195, de Las Heras, con una mujer sentada en el asiento del acompañante. Pablito detectó que tenía la llave puesta y se metió. Tomó el control del volante y le gritó a la víctima: “Bajate del auto, la concha de tu madre”.
Acto seguido, le dio un cachazo en el hombro con la culata del arma de fuego que portaba. La mujer bajó y el ladrón se dio a la fuga sin ser detenido.
Ver también: Baleó a una mujer para robarle el auto, se tiroteó con la Policía y terminó herido
La estadía en la clandestinidad de este sujeto terminó cuatro días después, la noche del 23 de ese mes en la puerta de un domicilio de calles Tropero Sosa y Pringles, de Villa Nueva, en Guaymallén.
Un par de motochorros llegó hasta la escena y abordó a dos mujeres con fines de robo. El objetivo de los asaltantes era llevarse el Peugeot 208 de una de las víctimas.
Del expediente surge que uno de los malvivientes subió al vehículo y otro comenzó a forcejear con una de ellas. A los pocos segundos, sacó un arma de fuego –sería Vallejos– y disparó.

El proyectil impactó en la mandíbula de María Gabriela Morilla (42), una abogada sanjuanina que se desempeña del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), y le provocó lesiones de gravedad.
Los delincuentes no pudieron lograr el objetivo: justo pasaba un vehículo policial de Infantería que trasladaba efectivos para el partido entre Independiente Rivadavia y Gimnasia por la Copa Argentina, y hubo un tiroteo.
Vallejos recibió un balazo en la axila y fue reducido por los uniformados.
Lo alojaron en el Central y no pudo recuperarse. Se complicó su cuadro en el servidor público y quedó alojado en Terapia Intensiva.
Con el sospechoso sin escapatoria, la fiscal Lazo continúo con los trabajos y logró vincularlo con los citados hechos de inseguridad.
Trascendió que no serían los únicos, porque Pablito habría sido marcado en otros casos también relacionados con el robo de vehículos.

