“Será misión de la Dirección de Inteligencia Criminal obtener, reunir, sistematizar y analizar información específica referidas a actividades delictuales que, por su naturaleza, magnitud, consecuencias gravosas, peligrosidad o modalidades, afecten o previsiblemente pudieran afectar la vida, libertad, el patrimonio de los habitantes de la Provincia, sus derechos y garantías y las instituciones del sistema representativo, republicano y federal que establece la Constitución Nacional”, reza el artículo 2 del decreto 1.250/03 del 5 de agosto del 2003. Es la base de la creación de la Dirección de Inteligencia Criminal (DIC).
El 2022 comenzó fuerte para el Ministerio de Seguridad. Distinto. Con altibajos, cuestionamientos internos y algunas reacciones poco amigables en el núcleo de la fuerza policial.
Empezaron a ganar terreno los hechos delictivos en la zona metropolitana que generan malestar y preocupación en las máximas autoridades civiles y policiales de la cartera de calle Salta, de Godoy Cruz, y el cimbronazo no tardó en desacomodar algunas piezas consideradas vitales en una estructura que debería estar aceitada desde hace años.
Los trabajos de prevención y posterior iniciación de una investigación no están sincronizados internamente y la falta de respuestas provocó cruces y reproches entre los altos mandos.
Todo está relacionado con los asaltos fatales que terminaron con la vida del venezolano Jean Carlos Sosa (26) y el fletero Juan Mauricio Villanueva (55) en sus casas de Capital y Guaymallén, respectivamente, durante los meses de marzo y abril. A las dos víctimas les robaron sus vehículos y murieron a balazos cuando ofrecieron resistencia a perder sus bienes.
La primera reacción apuntó hacia la Dirección de Inteligencia Criminal (DIC), una de las áreas más cuestionadas por el ministro Raúl Levrino y dos de los hombres fuertes que lo acompañan, el director de la Policía, Marcelo Calipo, y el jefe de Investigaciones, José Vega, tal como reveló este diario hace pocos días.
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Justamente, después de estos dos casos de inseguridad, y potenciados por el salvaje crimen de Emiliano Fernández para sustraerle la bicicleta mientras llegaba a trabajar a una mueblería de Las Heras, comenzaron a elaborar una nueva reforma en la estructura investigativa de la Policía para que los trabajos sean en conjunto y los principales responsables de las áreas no tengan que ir armando el rompecabezas con piezas difíciles de encontrar.
La mira se centró en la DIC: sus integrantes dejaron de tener ese poder de independencia que manejaban y fortalecían dos hombres que desarrollan labores desde hace años, entre ellos, un comisario con pasado en la Unidad Investigativa de Godoy Cruz y un “asesor” que es mirado hasta con desconfianza y temor por fiscales y policías y de quien pocos se animan a hablar por el poder que alcanzó en el mundo político.
Y en este esquema entra en escena el comisario general (r) Vega, un hombre decisivo a la hora de acercar posturas y definir tácticas de trabajo entre la Policía y la Justicia desde que Alfredo Cornejo se hizo cargo de la Gobernación en el 2015. El ex jefe de Científica (allí hizo casi toda su carrera) potenció las relaciones entre el Ministerio Público local y el federal y los policías que “dependen” casi directamente de los fiscales, lo que le permitió continuar al frente de Investigaciones con el paso del tiempo.
Vega es considerado internamente como un reformista con ideas de proyección y unificación después de que se concretara el pase de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) a su órbita, Investigaciones, en febrero del 2020.
Ese cambio brusco generó fuertes choques entre los efectivos que integran las diferentes áreas. Básicamente, los que trabajan casos de narcotráfico basan sus tareas en la paciencia para que el objetivo de desarticular bandas sea contundente, en cambio, los que integran las divisiones de Investigaciones (Homicidios, Robos y Hurtos y Sustracción de Automotores, entre otras) necesitan dar un golpe de efecto con rápidas respuestas a la sociedad, en general, ante hechos que causan conmoción o preocupación.
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El plan en Seguridad apunta a una reestructuración con limpieza profunda, más allá de los nombres: que la DIC, cuestionada fuertemente este año por su escaso aporte en la prevención de delitos, pase a depender directamente de José Vega, lo que significará que un solo hombre tendrá, prácticamente, a cargo la totalidad de los trabajos investigativos criminales de la provincia.
La idea se venía ajustando desde hace semanas en la cúpula del Ministerio de Seguridad y comenzó concretarse por lo bajo esta semana, aunque no habría modificaciones en el decreto de creación de Inteligencia, el 1.250/03.
Está en pleno proceso de implementación y apunta a fortalecer las pesquisas y la relación entre policías de ambas direcciones para un trabajo conjunto de estudio de la prueba. La fusión busca, principalmente, que Inteligencia trabaje codo a codo con la División Análisis Criminal (DAC), el llamado “cerebro” de Investigaciones, por su gran base de datos.
Es más, hasta algunos sabuesos policiales ya ocupan el nuevo destino e, incluso, se eligió al “nuevo” jefe policial de la DIC en el proyecto. Se trata de un comisario de la PCN con excelente reputación y extensa trayectoria: 28 años en la Policía y 9 trabajando casos de narcocriminalidad.
Siempre evitando revelar identidades (por el desempeño reservado que tienen los policías de esta área), creen que es el perfil adecuado para profundizar los trabajos de análisis operacionales y estratégicos de base para la lucha contra el crimen organizado y reforzar las relaciones humanas entre policías que se miran con cierto recelo desde hace años en ambas direcciones. El martes dejó la PCN y llegó a Inteligencia para mantener contacto estrecho con Vega.
Internamente, esta metamorfosis es mirada con precaución. Están los que se muestran a favor de un cambio inmediato en la DIC, para que empiece de una vez por todas con la producción de información que ayude a la prevención del delito, y los que sostienen que podría ser peligroso centralizar todo el poder en un solo hombre.
Lo cierto es que los altos funcionarios de Seguridad buscan con esta vuelta dar un giro de 180 grados para fortalecer el entrecruzamiento de datos y el procesamiento de la información que muchas veces es desconocida por los detectives que inician una pesquisa tras un hecho consumado. Ese es el espíritu con el que nació la DIC y se fue perdiendo con el paso del tiempo.

Desde que la PCN volvió a ser parte de Investigaciones, hubo más participación y colaboración entre agentes, a pesar de que tienen una concepción diferente de cómo enfrentar una investigación específica.
La que tendrá la última palabra será la sociedad. Deberá juzgar si estos cambios en la Policía sirvieron para mejorar los trabajos de prevención y se incrementó la elaboración de informes sobre bandas u organizaciones delictivas que actúan en Mendoza, con más trabajo de calle y menos inspecciones básicas de perfiles de personajes que muestran en la red social Facebook.
Esa es la mayor preocupación, debido a que no es raro encontrarse con malvivientes que mataron a una mujer o un varón durante un asalto y los principales responsables de dar seguridad en la provincia desconocían que venían actuando desde hacía semanas en una misma zona.
