Leandro Emanuel Contreras Sottile tenía 19 años cuando su nombre quedó ligado a uno de los crímenes que durante años permanecieron abiertos en los archivos de Homicidios. Este lunes por la mañana, con 32, se sentará frente a un jurado popular acusado de haber matado a Lucas Fabián Bruno durante un tiroteo ocurrido a fines de octubre del 2013 en el barrio Santa Ana, de Guaymallén.
Para entonces ya era conocido como “Chupete”, integraba la barra de Independiente Rivadavia, tocaba la trompeta en la tribuna y mantenía una relación cercana con Omar “Camel” Jofré, uno de los históricos referentes de la hinchada leprosa, asesinado hace un tiempo.
El fiscal de Homicidios Oscar Malla estará a cargo de la acusación, mientras que la defensa será ejercida por el abogado Pablo Cazabán. El proceso no durará muchos días. Creen que el miércoles estará “cerrado” con un veredicto.
La doble vida del “Chupete”: de homicida prófugo a asaltante con DNI chileno
Un simple control de identidad tras un asalto destapó una de las historias criminales más sorprendentes de Mendoza en los últimos años. Se trata de un barrabrava del club Independiente Rivadavia que fue acusado de disparar siete tiros contra un grupo…
La historia de Contreras Sottile cambió después de aquella noche de la balacera. La investigación lo señaló como el hombre que llegó hasta la esquina de calles Amigorena y Corrientes en un Fiat 147 blanco, bajó del vehículo con una pistola y efectuó siete disparos contra un grupo de jóvenes que estaba sentado en el cordón.
Uno de los proyectiles impactó en la cabeza de Bruno y le provocó la muerte. Juan Ignacio Marino Muñoz también recibió un balazo en la zona dorsal. Los testigos lo marcaron como el autor de los disparos y, mientras la causa avanzaba, “Chupete” desapareció. Muñoz es fundamental en el proceso.
La hipótesis de los pesquisas, por aquellos días, fue desde un comienzo que detrás del ataque podía existir un ajuste de cuentas o una disputa vinculada con conflictos del barrio, aunque esas circunstancias deberán ser discutidas durante el juicio.
Contreras Sottile logró escapar y durante años se convirtió en uno de los prófugos buscados por la Justicia local. La pesquisa estableció que había llegado a Chile y que comenzó a utilizar una identidad distinta: Diego Sebastián Guerrero Paz, supuestamente nacido en el vecino país.
Con esa documentación logró moverse durante años sin que se descubriera su verdadera identidad. Incluso modificó notablemente su aspecto físico y se llenó de tatuajes. Pero, según los trabajos investigativos, nunca terminó de cortar sus vínculos con el mundo de la barra de Independiente Rivadavia.
La Justicia llegó a mantener un pedido de captura internacional a través de Interpol mientras el expediente seguía abierto.
El giro se produjo en abril del año pasado y tuvo un origen casi casual. Un control de identidad realizado después de un asalto en la Galería Tonsa llevó a los detectives hasta aquel supuesto ciudadano chileno.
La información fue analizada por efectivos de la División Homicidios y una verificación biométrica terminó de revelar la verdadera identidad. El hombre detenido no era Diego Guerrero Paz: era Leandro Contreras Sottile, el mismo joven que llevaba más de diez años siendo buscado por el crimen de Bruno.
La causa por el asalto avanzó por separado y el pasado 17 de agosto recibió una condena de 5 años y 10 meses de prisión, informaron fuentes judiciales a El Sol.
El expediente por el homicidio, que inicialmente había quedado vinculado al robo, finalmente fue separado y ahora llega al debate oral.
La trama detrás del “Chupete”, acusado de asesinato y salpicado por la “sustracción” de su pequeña hija
Mientras se encamina a enfrentar dos juicios que podrían definir gran parte de su futuro intramuros, una historia paralela y desconocida volvió a poner en escena a Leandro Emanuel Contreras Sottile, el barrabrava de Independiente Rivadavia conocido como “Chupete”, que permaneció…
Conflictos y jóvenes armados
La historia de Bruno también forma parte del contexto que deberá ser reconstruido ante los 12 integrantes del jurado. El joven, conocido como “Papo”, era señalado por vecinos del barrio Santa Ana por distintos episodios de inseguridad y aparecía en fotografías de redes sociales exhibiendo armas.
Meses antes de su asesinato, habitantes de la zona habían difundido panfletos y colocado carteles para denunciar a un grupo de pibes al que atribuían distintos robos.
Entre esos episodios hubo un violento asalto cometido en julio del 2012 contra el cíber Gaming Zone: los delincuentes amenazaron a la encargada y arrastraron por el local a su hijo de 10 años mientras lo apuntaban con armas, antes de llevarse dinero y equipos electrónicos.

Estos antecedentes alimentaron durante años una de las preguntas centrales del expediente: por qué mataron a Bruno. Había problemas entre bandas.
La acusación deberá reconstruir qué ocurrió aquella noche, qué vínculo existía entre los protagonistas y por qué “Chupete” habría llegado hasta esa esquina para abrir fuego.
Los vecinos del Santa Ana pedían por la captura de un joven que fue asesinado
Lucas Fabián Bruno tenía 19 años y fue muerto de un tiro en la cabeza por un joven apodado Chupete y barrabrava de la Lepra –continúan con su búsqueda– presuntamente por problemas del barrio. El hecho de sangre fue el lunes…
Los testimonios que lo señalaron como el autor de los disparos tendrán un lugar central en el debate, al igual que las pruebas reunidas durante una instrucción que permaneció activa mientras el acusado permanecía prófugo. Contreras Sottile, por su parte, sostiene que es inocente; por eso no aceptó un juicio abreviado que habían intentado hacer llegar desde la fiscalía.
Este lunes comenzarán los alegatos de apertura y el jurado escuchará por primera vez las dos versiones de una historia que comenzó hace 13 años y que tuvo un capítulo inesperado cuando un supuesto ciudadano chileno cayó detenido por un robo en pleno microcentro mendocino.
