Sandra Jaquelina Vargas (46), la jefa narco condenada por tenencia y venta drogas, lavado de dinero, asociación ilícita y falso testimonio después de su caída en el 2014, volvió a estar en el centro de la escena esta semana por una denuncia por intimidaciones y amenazas de muerte que habría sufrido en el interior del penal el homicida su marido, Javier Enrique Quirino, conocido como el Carnicero.

Este ex penitenciario, quien está alojado en el pabellón de funcionarios de la prisión de San Felipe, aseguró que tanto la jefa narco como uno de sus sobrinos –Jonathan Brizuela– más otros tres soldaditos que responderían a ellos intramuros, se le acercaron con extraños fines el martes por la tarde mientras se encontraban en el área universitaria de la cárcel de Boulogne Sur Mer.

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Quirino detalló después de los hechos al Servicio Penitenciario que la mujer se acercó hasta donde cursa la carrera de Gestión de Empresas antes de las 15 y se colocó a unos metros de él, cerca de uno de los sectores de estudio.

También lo hizo Brizuela, un joven condenado por integrar la organización que operó durante años con la venta de drogas en el oeste de Godoy Cruz. Ambos lo señalaron. Se rieron y Brizuela quiso tener un contacto directo con él, frente a frente, situación que le provocó intranquilidad hasta que se marchó del lugar, contaron fuentes penitenciarias a El Sol.

La denuncia fue radicada en la Oficina Fiscal Nº2 del barrio Cano y agrega que Brizuela le dijo, palabras más palabras menos, “vos me conocés”, “vení que no te va a pasar nada”, “no te voy a hacer sufrir, “vas a morir así estás más tranquilo”, mientras se aproximaba.

Las fuentes contaron que Quirino pudo escapar del área después de patear un banco y tomar una lapicera para defenderse y que estos personajes quisieron perseguirlo unos metros, pero depusieron su actitud cuando la situación casi se descontroló.

La Yaqui Vargas, como es conocida en el ambiente delictivo, fue condenada a 15 años de cárcel en la Justicia federal como jefa de una banda que comercializaba estupefacientes y a 3 años en la local luego de admitir los delitos de asociación ilícita y falso testimonio.

En el penal de El Borbollón, la mujer que tenía base en el barrio Los Toneles (ubicado entre el Foecyt y el Sarmiento y muy cerca del Campo Papa, de Godoy Cruz) terminó los estudios secundarios y este año comenzó la carrera de Tecnicatura en Educación Social.

Esto le permitió que le rebajaran poco más de un año. Los martes, por lo menos, es trasladada hasta Boulogne Sur Mer para el cursado correspondiente.

Quirino, quien reconoció en un juicio abreviado que asesinó a Cristian Gelvez (40) durante un hecho ocurrido en enero del 2014 –el marido y padre de los cinco hijos de la mujer–, atraviesa el último año de cursado de Gestión de Empresas y también es llevado hasta el centro de enseñanza ubicado en el complejo Boulogne Sur Mer que depende de la Universidad Nacional de Cuyo.

Las fuentes agregaron que nunca antes Vargas y Quirino se habían cruzado. Por eso llamó la atención que la mujer se presentara y lo señalara en el lugar de cursado, marcando su presencia.

“Es raro que la Yaqui y Brizuela (es conocido como Jony o Pecoso) accedieran adonde se encontraba Quirino. Más porque Brizuela no tiene permisos para llegar hasta ese sector; tiene que sortear como cinco controles”, deslizaron desde el Servicio Penitenciario a este diario.

Desde el entorno de Quirino sostienen que, después de los hechos denunciados, pasa sus días con preocupación.

Tanto en el interior de San Felipe, por cuidar su integridad física, como por lo que pueda sucederle a su familia, que vive cerca de los parientes de estos personajes en los barrios del oeste.

Debido a eso, decidió radicar la denuncia correspondiente. En las próximas horas, detallaron desde Tribunales, el interno podría ser citado a declarar para que ratifique lo expuesto.

Esto podría costarle una citación a la Yaqui y a Brizuela, para que respondan sobre la denuncia que llegó hasta la Justicia Correccional.

Quedó en manos del fiscal Lauro Monticone -se inició el expediente P- 55.839/22- y trascendió que se solicitaron informes a la penitenciaría para conocer si se efectuaron las actuaciones correspondientes y sobre la existencia de cámaras de seguridad. Por último, pidió al Servicio Penitenciario medidas de resguardo de la integridad física de Quirino.

El origen

Javier Enrique Quirino tiene 41 años y en junio del 2016 reconoció en un juicio abreviado que acribilló al marido de la Yaqui Vargas, Cristian Mauricio Gelvez Gatto (40), durante un enfrentamiento.

El hecho de sangre ocurrió el 19 de enero del 2014 en el asentamiento Campo Papa, de Godoy Cruz, cuando Gelvez –quien se encontraba con salidas transitorias– y otros hombres que lo acompañaban intentaron atacar a uno sus rivales en la zona, Juan Chicho Páez.

La noche de ese día, Gelvez, quien se movilizaba en un VW Suran, llegó hasta cercanías de calles Chuquisaca y Chapadmalal y comenzó a balear el domicilio donde se encontraba Paez. Además de este hombre, en el lugar estaban Cristian Cuello y el penitenciario Quirino.

La investigación señaló en su momento que fue Gelvez quien comenzó con los disparos y terminó recibiendo tres plomos en su cuerpo: uno en el abdomen, otro en el tórax y el restante en un brazo. Tres días después, el marido de la Yaqui murió en el Hospital Lagomaggiore.

Esta fue la llamada causa madre que profundizó la guerra entre Vargas y otros personajes por la territorialidad del popular sector. 

Es más, esa misma noche, familiares de la Yaqui se dirigieron hasta el domicilio donde fue baleado Gelvez y balearon todo el frente.

Con el paso de los días, se desprendió de diversas investigaciones, la Yaqui intentó vengar la muerte de su pareja. Estuvo a punto de ir a juicio por instigación de asesinato, cuando fue acribillado el 8 de febrero del 2014 Andrés Potrillo Arce en el barrio Sarmiento.

Investigadores policiales y judiciales, gracias una serie de escuchas telefónicas, señalaron que la Yaqui ordenó matar a Quirino y obtuvieron el dato de que se encontraba en el citado barrio.

Sin embargo, los sicarios se confundieron de víctima y asesinaron a Arce, un hombre de 31 años que se encontraba circunstancialmente en el complejo y se tenía un parecido físico con el Carnicero.

La Yaqui no alcanzó a ser juzgada debido a que el juez Alejandro Miguel hizo lugar a la oposición de la elevación a juicio que había solicitado el fiscal de Homicidios Carlos Torres, lo que permitió desligarla del expediente. El fiscal, de todas formas, presentó un recurso para que resuelva la Suprema Corte de Justicia.