Una ola de violencia delictiva azotó durante el viernes y sábado en Chacras de Coria, Luján de Cuyo, revelando la vulnerabilidad de los vecinos y otras víctimas que movían o tenían grandes cantidades de dinero ante organizaciones criminales organizadas y audaces. “Se acercan las fiestas de fin de año y los malvivientes salen a buscar guita”, contó un investigador consultado por este diario.
Los hechos más destacados ocurrieron en una cueva ubicada en el quinto piso del edificio El Ceibo de Chacras Park, en un domicilio de calle Orsini con tres víctimas golpeadas y encerradas en un baño y en un domicilio de calle Las Tres Marías, en un intento de robo tipo “escruche”, es decir, cuando los moradores no se encontraban en el lugar.
Los tres casos están siendo investigados por el fiscal de Robos y Hurtos Daniel Sánchez Giol y no presentaron detenidos. A pesar de esto, por fuentes policiales, judiciales y vecinales que hablaron con El Sol, no se descarta que la misma banda o algunos de sus integrantes haya actuado en los citados hechos.
Personal de Investigaciones se encontraba trabajando este domingo en el análisis de pruebas recolectadas en las escenas, principalmente cámaras de seguridad que captaron los hechos y a los integrantes de las bandas y huellas que se levantaron de las escenas cuando desarrolló tareas Policía Científica. El objetivo es claro: identificar a los asaltantes y vincularlos con estos y otros golpes.
El viernes 13, un grupo de entre cinco y seis delincuentes ejecutó un meticuloso plan de asalto en la calle Orsini. Con precisión y conociendo el terreno, irrumpieron en la vivienda mientras dos hombres y una mujer compartían el almuerzo, minutos antes de las 14.
El momento de tranquilidad familiar se transformó instantáneamente en terror cuando uno de los asaltantes, empuñando un arma de fuego, les exigió la entrega inmediata de dinero que guardaban en la propiedad. Tenían el dato y buscaron directamente el botín.
Con una brutalidad calculada, los delincuentes redujeron a las víctimas, las maniataron y las encerraron en el baño, dejándolas completamente indefensas. El silencio de la tarde fue interrumpido por los desesperados pedidos de auxilio que alertaron a una vecina, quien sin dudarlo contactó al 911. Cuando la policía arribó al lugar, encontró a las víctimas en un estado de shock, confirmando que en el violento asalto les habían arrebatado 16.000 dólares.
Apenas una hora después, a las 15, un grupo criminal atacó en el edificio El Ceibo del complejo Chacras Park ubicado sobre calle Panamericana. En la oficina 507, donde según las declaraciones de víctimas y testigos funcionaba una cueva, dos sujetos armados y con apariencia intimidante ejecutaron un asalto que parecía sacado de una película. El más bajo, de complexión robusta, lucía tatuajes en el brazo derecho y también llegaban a su cuello, mientras su cómplice, alto y delgado, portaba un arma plateada calibre “32 o 38”.
Uno de ellos tenía una remera roja y lentes de sol, con una agresividad escalofriante, profirió amenazas que calaron hondo en el terror de las víctimas: “Estoy enojado, cállate o te voy a matar”. Sus palabras resonaron mientras reducían a cinco víctimas entre personal que trabajaba en el lugar y clientes. El dueño de la casa de cambio no se encontraba en la oficina pero fue identificado por las autoridades para que declare en el expediente que lidera Sánchez Giol.
La precisión del golpe llamó la atención de los pesquisas. Los dos sujetos habían ingresado con documentos apócrifos, demostrando una preparación que iba más allá de un simple asalto callejero. Sustrajeron seis teléfonos celulares de últimas generaciones, dinero en múltiples divisas que ascendía a 1.700.000 pesos argentinos, 2.000 dólares, 200.000 pesos chilenos y 200 euros. Una de las víctimas, a quien le quitaron las llaves de su VW Bora, fue tirada al piso, precintada y recibió una patada.
Las cámaras de seguridad jugaron un papel fundamental en la instrucción inicial del hecho, que inicialmente ingresó como un atraco en una inmobiliaria. Captaron la llegada de los sujetos en un Peugeot 208 negro con patente de Buenos Aires.
Para los investigadores, se trata de un dominio apócrifo para intentar despistarlos en el análisis de las pruebas. Es más, los detectives de RyH analizaban en sus archivos para determinar si ese vehículo participó de hechos similares en los últimos meses en Mendoza.
Este sábado a las 20, como si el guion de violencia no hubiera terminado, hubo un tercer objetivo de la delincuencia. En la calle Las Tres Marías, los delincuentes, esta vez a bordo de un Toyota Corolla blanco, intentaron meterse en una casa. Con la misma frialdad de los días anteriores, forzaron la entrada de una propiedad vacía y la alarma notificó al propietario, quien no reside en la casa.
Las cámaras de seguridad registraron cada movimiento de los malvivientes. La víctima, de 70 años, contó que los malvivientes habían traspasado el cierre perimetral tras cortar el cerco eléctrico.
Si bien no se metieron al domicilio, forzaron una puerta de aluminio trasera y robaron dos cámaras de seguridad. En este hecho en particular, los detectives intentaban determinar si uno de los autores también actuó en la cueva de Chacras Park.
