El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su administración e Irán están cerca de concretar un acuerdo destinado a poner fin a meses de tensión y enfrentamientos en Medio Oriente. Según el mandatario, el entendimiento ya fue alcanzado a nivel político y podría ser formalizado durante una ceremonia prevista para este fin de semana en Europa. Sin embargo, desde Teherán advirtieron que todavía no existe una decisión definitiva sobre el texto negociado.
Las declaraciones de Trump se produjeron durante una actividad política en el estado de Georgia, donde sostuvo que el pacto es inminente y confirmó que ordenó cancelar nuevos ataques militares contra objetivos iraníes. El mandatario afirmó que el acuerdo permitiría consolidar una tregua, reabrir el estratégico estrecho de Ormuz y avanzar en futuras negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
La respuesta iraní fue más cautelosa. El portavoz de la Cancillería, Esmail Baghaei, aseguró que “no se ha alcanzado una conclusión final” y sostuvo que Washington continúa modificando posiciones durante las conversaciones. El funcionario remarcó además que la República Islámica no está dispuesta a ceder en sus “líneas rojas”, aunque reconoció que gran parte del texto negociado ya se encuentra redactado.
Desde Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu manifestó que cualquier acuerdo definitivo deberá contemplar restricciones severas sobre el programa nuclear iraní. Según la posición israelí, el pacto debería incluir la eliminación o reducción sustancial del material enriquecido, limitaciones a la capacidad de enriquecimiento y controles sobre el desarrollo de misiles.
El giro diplomático se produjo apenas horas después de que Trump endureciera su discurso y advirtiera sobre una posible ofensiva militar de gran escala contra Irán. El mandatario incluso había amenazado con tomar el control de infraestructura petrolera clave iraní antes de anunciar la suspensión de las operaciones y presentar un escenario de negociación avanzada. El contraste entre las amenazas militares y el acercamiento diplomático refleja la volatilidad de un proceso que, pese al optimismo expresado por la Casa Blanca, todavía enfrenta obstáculos para su concreción definitiva.
