Javier Alejandro Martínez, conocido como Kaká, los animales faenados y la droga incautada a principios de mayo.

Javier Alejandro Martínez Barroso, conocido en el barrio Los Robles de Eugenio Bustos como el “Kaká”, parece tener una vida marcada por los márgenes de la ley. Jornalero de oficio y con un prontuario que incluye desde narcomenudeo hasta robos menores, el hombre de 32 años volvió a ser noticia esta semana, tras ser sorprendido cazando quirquinchos en San Carlos, una especie protegida por ley en Mendoza.

Fue este martes 13, en horas de la tarde, cuando efectivos de la Policía Rural del Valle de Uco interceptaron el Peugeot 307 en el que se trasladaba Kaká junto a otro hombre por ruta 40, a la altura del kilómetro 3140.

La patrulla había sido alertada por un vecino que vio a dos sujetos cazando desde un auto oscuro. Al advertir la presencia de los policías, uno de los ocupantes arrojó tres bultos por la ventanilla.

En el rastrillaje posterior, los uniformados encontraron tres ejemplares muertos de piche —quirquincho autóctono— y un cuchillo con hoja de 20 centímetros. El vehículo fue retenido por falta de documentación y se constató que Martínez Barroso tenía medidas judiciales pendientes y una reciente captura por venta de drogas.

La escena no sorprendió a nadie en su barrio. Apenas unos días antes, el viernes 2 de este mes, Kaká había sido sorprendido durante una serie de allanamientos en los que se desbarataron puntos de venta de drogas en Eugenio Bustos, tal como reveló un informe publicado por El Sol.

En esa causa, investigada por la Policía contra el Narcotráfico del Valle de Uco (PCN), se le secuestraron frascos con marihuana, dinero en efectivo, celulares y balanzas. Sin embargo, tanto él como su llamado socio, Jonathan “Oso” Nievas, recuperaron la libertad en cuestión de horas.

La Justicia federal entendió que no tenían antecedentes computables y que la cantidad de droga incautada era escasa. Les impusieron restricciones mínimas: no cometer nuevos delitos, prometer someterse al proceso, presentarse una vez por mes a firmar y no salir de la provincia.

En el barrio aseguran que la historia se repite. “Parecía que siempre les avisaban antes de los allanamientos”, contó un vecino luego de ser detenido por venta de drogas. Las fuerzas de seguridad estiman que “Kaká” y el “Oso” manejaban el narcomenudeo nocturno con astucia. Vendían lo justo para la diaria, evitaban acopiar y usaban a familiares como pantalla. Su estilo de vida —sin lujos, con changas y pequeñas ventas— parecía estar cuidadosamente calibrado para esquivar condenas firmes.

El historial del “Kaká” no es menor. En junio de 2023 terminó de cumplir una condena de tres años de prisión efectiva. Desde entonces, volvió a moverse por el citado complejo como si nada. Según fuentes policiales, tanto él como Nievas acumulaban más de 70 causas entre ambos. Pese a eso, ninguno permanece tras las rejas por mucho tiempo.

Ahora, su situación legal podría complicarse. Además del caso de drogas aún en curso, enfrenta cargos por infracción a la Ley Nacional de Conservación de la Fauna (22.421), por cazar una especie protegida.