Marcos Bruno es mendocino. Estudió ingeniería mecatrónica de la Universidad de Cuyo y participó en misiones de simulación aeronáutica en centros financiados por la NASA, donde probó prototipos de trajes espaciales que se encuentran en desarrollo con el objetivo de que sean utilizados en futuras misiones a la Luna y Marte.

El lanzamiento de la misión Artemis II este miércoles generó especial atención y representa un hito histórico para la industria espacial, porque implica regresar a la Luna tras 54 años. Los astronautas que participan del proyecto regresarán a la Tierra gracias a la tecnología del habitáculo, la cápsula Orion, desarrollado por una colaboración internacional de ingenieros.

En un posteo, Marcos Bruno reflexionó sobre la importancia de esta misión y contó su experiencia en octubre del año pasado frente a una cápsula similar, usada para ensayar vías de escape, en el marco de una misión análoga realizada en un centro financiado por la NASA. No es el único antecedente del mendocino en el ámbito espacial.

La carrera de Marcos Bruno

La carrera espacial de Marcos Bruno comenzó en 2016, con el desarrollo de un robot que diseñó junto a Gabriel Caballero, que tenía la posibilidad de instalar instrumental y trasladar cargas livianas en Marte. El joven ganó la oportunidad de ir a probarlo a Utah en el marco de un proyecto financiado por The Mars Society, en una de sus bases.

En 2019, participó de su primer proyecto sobre prueba de trajes espaciales de la NASA, en el centro de inmersión Hábitat Inflable Lunar-Marte (ILMH), que recrea las condiciones que se pueden encontrar los astronautas tanto en el satélite como en el planeta rojo.

En 2021 participó de una expedición marítima partiendo desde Boca Chica, Texas -donde la compañía SpaceX construye sus cohetes- hasta cruzar el Golfo de México, con el objetivo de estudiar cómo reaccionan los futuros astronautas ante situaciones de riesgo. En esa oportunidad, fue entrenado por Reid Stowe, la persona que ostenta el récord mundial de mayor tiempo ininterrumpido en el mar.

Finalmente, en octubre del año pasado regresó a Estados Unidos para participar de otra misión análoga en el centro Integrated Lunar/Martian Analog Habitat (Ilmah), financiado por la NASA, en Dakota del Norte.

En esta simulación nuevamente probó tecnologías de nuevos desarrollos de trajes espaciales que pretenden ser utilizadas en futuras expediciones a la luna y Marte. Participó nuevamente junto a colegas latinoamericanos, de Perú y Colombia.

Fue allí que entró en contacto con Orion MLAS, el sistema de aborto de lanzamiento máximo (de allí las siglas en inglés) que se propuso como alternativa a la cápsula Orion en caso de que fallen los sistemas de propulsión.

Este miércoles, en un posteo en sus redes sociales, mostró su foto junto al artefacto y habló sobre la importancia de la misión: “Hoy es un día histórico. Por primera vez en más de 50 años, seres humanos vuelven a viajar a la Luna“.

En ese contexto, relató: “En el corazón de esta misión está la cápsula Orion: el vehículo que los mantendrá con vida, los protegerá al reingresar a la atmósfera a 40.000 km/h soportando casi 2.800 grados, y los traerá de vuelta a casa“. Contó que fue allí que posó con la cápsula Orion MLAS y reflexionó: “Uno ve estas piezas de ingeniería y no puede evitar pensar que cada tornillo, cada soldadura detrás de esa cápsula representa la decisión colectiva de la humanidad de no quedarse en casa“.

Para cerrar, vaticinó: “Hoy Artemis II reescribe la historia. ¡Pero acá solo empieza! Esta vez vamos a orbitar. La próxima, a pisar su superficie. Y después, a quedarnos“. El mendocino quiere ser parte de ese proceso.