El juez Marcelo Gutiérrez del Barrio condenó la tarde de este jueves a 15 años de prisión a Marcia Franco (34) por el asesinato del sodero José Antonio Riera (64), ocurrido hace más de dos años en Tunuyán. El miércoles, la mujer había sido hallada culpable por un jurado popular junto a su pareja, Juan Carlos Rebeco (41).
Los doce ciudadanos consideraron que al hombre le correspondía la calificación de homicidio criminis causa –matar para alcanzar la impunidad en otro delito–, por lo que lo condenaron a prisión perpetua. Mientras que a la mujer la hallaron responsable del delito de homicidio en ocasión de robo, el cual prevé penas de 10 a 25 años.
Por ese motivo, se realizó este jueves una audiencia de cesura, en la que las partes expusieron sus argumentos para pedir el castigo que consideraban correspondiente para Franco, quien trabajaba como empleada de la víctima.
La Fiscalía, representada por el fiscal en jefe del Valle de Uco Javier Pascua, destacó el papel que tuvo la mujer en el hecho de sangre y la colocó como la ideóloga del asalto, tal como ya lo había hecho durante el debate por jurados: “Eligió la víctima, el lugar y planificó el robo”, sostuvo el representante del Ministerio Público.

Pascua aclaró que no iba a pedir el máximo de la pena porque se trata de una mujer joven y que sufría violencia de género, situación que no influyó directamente en el caso, pero que “pudo haberle generado alguna confusión”. Así, solicitó que fuese condenada a 23 años de prisión.
A ese pedido adhirió la querella, que había pedido la perpetua en el juicio, pero ahora aclaró que tuvo en cuenta la edad de la joven y que es madre de cuatro hijos.
Por último, la defensa de Franco sostuvo que no existían motivos para pedir una pena que se acerque a la máxima, ya que su cliente no tiene antecedentes previos, ni ha registrado problemas con el alcohol o drogas, por lo que solicitaron la mínima de 10 años.
Frente a esos argumentos, el magistrado optó por un castigo intermedio entre los pedidos de las partes.
El caso
Fue el 29 de enero de 2019 cuando, alrededor de las 11, el cadáver de Riera fue hallado en una finca, ubicada a un costado de la ruta 40.
El cuerpo presentaba múltiples golpes y cortes en el rostro, un traumatismo en el pecho y otro en el parietal izquierdo. Se cree que esas últimas dos lesiones le provocaron la muerte, surgió de la necropsia.
Los restos se encontraban tapados con yuyos y tierra, en las cercanías del domicilio de Riera, donde tenía su embotelladora de soda.
Posteriormente, se halló la camioneta Peugeot 504, una motosierra, un rifle de aire comprimido y un celular, los cuales le habían sustraído a la víctima.
De la investigación surgió que los autores habían sido Rebeco y Franco, a quienes les hallaron los elementos robados cuando fueron a detenerlos.

Al parecer, ese día Riera le escribió por celular a la mujer para pagarle por lo que había trabajado. Pero la pareja tenía planeado robarle, por lo que le indicaron que se reunieran en un descampado.
Fue así que Rebeco se reunió con la víctima, pero se salió del plan que habían realizado con su mujer y comenzó a discutir con el sodero, recriminándole las insinuaciones amorosas que había tenido con Franco.
Acto seguido, Rebeco lo mató a golpes, lo subió a su camioneta y descartó su cuerpo en las cercanías.
