Un jurado popular halló culpable la tarde de este jueves a Agustín Tomás Rojos Baro, el único detenido que tenía la causa por el crimen de la preceptora Hilda Elvira Vedia (48) por el delito de partícipe secundario de robo agravado por el uso de fuego en grado de tentativa. De esta forma, el joven de 25 años zafó de la prisión perpetua por el hecho ocurrido en julio de 2021 en Guaymallén, tal como pretendía la fiscalía.
Luego de varias horas de deliberación, los doce ciudadanos se inclinaron por una hipótesis más aproximada a lo que buscaba la defensa, a cargo de Martín De Olano, quien aseguró durante los alegatos de clausura que su cliente no fue el autor del disparo que terminó con la mujer.
Rojos Baro reconoció estuvo en la escena como uno de los asaltantes y aportó los nombres de los responsables del asesinato durante la instrucción, pero que no fueron detenidos.
Luego de conocer el veredicto, el juez técnico Eduardo Martearena sentenció a Rojos Baro por la participación secundaria de robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y difirió la pena para este viernes a las 9. Es más que probable, por el tiempo que lleva Rojos Baro en prisión (dos años), que recupere la libertad porque”será menor a tres años”, aportaron fuentes judiciales.

En la última etapa del proceso, los fiscales de Homicidios Claudia Ríos -lideró la instrucción- y Fernando Guzzo -jefe de la Unidad Fiscal-, sostuvieron que se trató de un homicidio criminis causa, ya que el imputado fue coautor del ataque armado que sufrió la víctima durante un asalto en su casa del barrio Covimet IV de Rodeo de la Cruz.
Entre esas pruebas se encontraba un audio de la llamada al Centro Estratégico de Operaciones (CEO) que realizó la víctima alertando sobre el asalto a su casa, en el momento en que salió a defenderse de los malvivientes y se escuchó la detonación del disparo letal.

A eso se le sumaron las declaraciones de los dos testigos presenciales, los dos hijos de la Vedia, los peritajes practicados por la Policía Científica y Balística y las averiguaciones practicadas en la zona por el personal de Investigaciones.
Más allá de que jamás estuvo del todo claro quién efectuó el disparo durante el hecho en el que participaron, al menos, cuatro delincuentes -los restantes no fueron identificados-, para la Fiscalía existió una “responsabilidad compartida” porque cada uno de los partícipes “cumplió con un papel específico” durante el asalto fatal.
Sin embargo, el jurado popular entendió que Baros Rojos no participó en el hecho de sangre pero sí del asalto que se produjo en la propiedad, despegándolo de la acusación que podría haberle costado toda una vida en la cárcel.

El asesinato
El crimen de la mujer ocurrió la noche del martes 13 de julio de 2021, alrededor de las 23, cuando Vedia, quien trabajaba como preceptora del colegio Ernesto Pérez Cuesta, se encontraba junto a sus dos hijos -un varón, que tenía en ese entonces 21 años, y una chica menor de edad- en su casa de calle Alberdi, en el citado barrio guaymallino.
La reconstrucción señala que tres malvivientes treparon el portón y luego intentaron bajar la puerta de ingreso a patadas. Un cuarto quedó en la zona haciendo de campana. Las víctimas advirtieron esa situación y Vedia junto a su hijo buscaron frenar el accionar de los delincuentes, pero uno de los autores le disparó desde un sector en altura.
La mujer recibió el impacto del plomo en el tórax y fue internada en el Hospital Central. Pero el proyectil le provocó severos daños en el hígado y el páncreas, por lo que a los 17 días de la agresión perdió la vida.
Con el paso de los días, Rojos Baro y otro sospechoso fueron capturados, pero finalmente sólo el primero quedó comprometido por el homicidio en esa etapa del proceso, porque así lo había entendido la fiscal Ríos.
Por aquellos días, Rojos era marcado en la zona como asaltante y hasta lo buscaban por otro robo ocurrido en un comercio de Godoy Cruz, motivo por el que era conocido por los detectives policiales.
