Diego Barrera cuando declaró en noviembre del 2023.

Antes de declarar en el megajuicio por corrupción judicial que terminó con las condenas contra el exjuez federal Walter Bento y otros integrantes de la red criminal dedicada a cobrar coimas, Diego Alejandro Barrera (56) había sostenido durante meses una misma versión ante la Justicia federal.

Había señalado a Diego Aliaga, el ex despachante de aduanas a quien asesinó, como el nexo entre el entonces magistrado y una estructura que, según afirmó en instrucción, cobraba sobornos para obtener libertades, cambios de calificación y beneficios procesales. Pero cuando fue citado a declarar durante el debate oral, dio marcha atrás: aseguró que todo había sido un armado del fiscal Dante Vega y de dirigentes políticos para perjudicar a Bento. Ese cambio de versión le valió una nueva condena.

Este miércoles, el juez federal Pablo Salinas condenó a Barrera a dos años de prisión por el delito de falso testimonio, al concluir que mintió cuando declaró como testigo en el juicio contra Bento. El debate, que se extendió durante dos jornadas, tuvo como representante del Ministerio Público al fiscal Federico Baquioni.

La teoría es simple: entendieron que el condenado a perpetua por el asesinato de Aliaga modificó su relato con el objetivo de favorecer al ex titular del Juzgado Federal Nº 1, involucrando a diversas personas del mundo político y judicial para intentar sacar provecho en la causa que lo mantenía contra las cuerdas tanto a él como a su familia.

El debate oral determinó que Barrera incurrió en contradicciones entre las tres declaraciones testimoniales que brindó durante la instrucción, en febrero y julio de 2021, y el relato que ofreció los días 14 y 15 de noviembre del 2023 durante el juicio oral, tal como publicó este diario.

Para el Ministerio Público, aquellas primeras manifestaciones fueron “espontáneas, coherentes y reiteradas”, mientras que la retractación careció de respaldo y estuvo plagada de afirmaciones falsas. Sostuvo que Barrera “afirmó una falsedad y calló a la verdad” al modificar sustancialmente lo que había declarado dos años antes.

Las primeras declaraciones las hizo el 5 de febrero del 2021 en instrucción. Antes de hablar, Barrera pidió garantías para él y su familia en la causa Aliaga y luego puso a Walter Bento como la cabeza de la organización que obtenía resoluciones judiciales a cambio de dinero. Siempre asegurando lo que el exdespachante de aduanas le contaba.

Describió cómo operaba el supuesto mecanismo de cobro de sobornos, señaló que Aliaga era quien recibía los fajos de billetes (dólares) en su casa de Palmares y explicó que el destino final era el entonces titular del juez Federal Nº1.

También mencionó a varios abogados, expolicías y otros presuntos integrantes de la estructura, además de distintos expedientes en los que, señaló, se habían obtenido beneficios irregulares. Días después volvió a presentarse por iniciativa propia para ratificar íntegramente esa declaración y, el 27 de julio del citado año, amplió la información, sosteniendo que tenía audios, chats y documentación que comprometían a Bento y ofreció, además, su teléfono celular para respaldar sus dichos.

Sin embargo, durante el juicio oral contra la asociación ilícita cambió completamente su relato, que generó sorpresa tanto en la fiscalía como en la opinión pública.

Ante el Tribunal Oral Federal Nº 2, con las juezas Gretel Diamante, María Carolina Pereira y Eliana Ratta, sostuvo que aquella declaración había sido preparada por el fiscal Dante Vega, su entonces abogado Antonio Carrizo (primero que lo defendió en la causa Aliaga) y dirigentes políticos, citando a los peronistas Anabel Fernández Sagasti y Carlos Ciurca.

“Toda la declaración del 5 de febrero fue manipulada y fue guiada por el fiscal Dante Vega y por Antonio Carrizo. Me obligaron a declarar en contra del doctor Bento”, afirmó ante las partes.

También dijo que le habían prometido beneficios procesales para su familia, que nunca recibió, y dijo que el verdadero objetivo era “reventar a Bento”. Incluso manifestó que era la primera vez que veía al exmagistrado a pocos metros de distancia, pese a que en el 2021 había relatado con detalle la supuesta relación entre Aliaga y el entonces juez con competencia electoral.

La acusación por falso testimonio se apoyó no solo en esas contradicciones. La Fiscalía incorporó las declaraciones de los abogados Carrizo, Pablo Cazabán y Rodrigo Sánchez Buscema (defensor oficial), quienes desmintieron haber presionado o guionado a Barrera para declarar contra Bento.

Además, durante peritajes realizados sobre un teléfono celular secuestrado al condenado, hallaron manuscritos, denuncias y documentos firmados por él que repetían la versión incriminatoria brindada en 2021 y no encontraron ningún elemento que respaldara la historia que contó durante el juicio. Para los investigadores, ese material demostró que sus primeras declaraciones habían sido voluntarias y sostenidas en el tiempo.

Así las cosas, con este fallo, el historial judicial de Barrera sigue creciendo en la Justicia federal. En octubre del 2024, fue sentenciado a prisión perpetua por el secuestro extorsivo seguido del homicidio de Aliaga. Sus esposa, Viviana Sacolle y sus dos hijastros, Lucas y Gastón Curi, también recibieron la pena máxima.

La investigación por corrupción judicial determinó que Aliaga actuaba como nexo entre detenidos, abogados y funcionarios para concretar el pago de sobornos destinados a obtener resoluciones favorables.

Precisamente por ese vínculo, sus declaraciones habían adquirido un peso central en la causa contra Bento. Dos años después de haber cambiado esa versión en el juicio oral y de un pedido de compulsa por parte de los fiscales Vega y María Gloria André, el juez Pablo Salinas condenó a Barrera al entender que mintió.