“Queremos cambiar de vida e irnos de aquí. Yo no quiero que mi hijo pase su vida en un penal o termine muerto”, dijo desde la cárcel Estela Flores Esquivel, más conocida como la Manzanita, durante una entrevista con El Sol, allá por octubre de 2016.

Por aquel entonces, su hijo, Mario Enrique Morales Flores, alias el Champol, había sido detenido por primera vez siendo mayor de edad por portar un arma de fuego. Hacía 15 días que había salido del ex Cose y a su corta edad ya era señalado por asesinatos, tiroteos y hasta de liderar una banda delictiva.

Casi seis años después, la situación no cambió, pese a lo que había expresado la madre del conocido delincuente juvenil: el Champol se encuentra en prisión y acusado por el crimen de Tiago Melchori, el niño de 5 años que fue asesinado de un disparo el sábado 19 de febrero en Guaymallén.

Ver también: El “Champol” y un mundo de armas y drogas que está en la mira

Mientras espera el juicio en su contra, su madre también permanece tras las rejas y hace pocos días sumó una nueva condena a sus antecedentes, en una causa que está relacionada con homicidio del pequeño Tiago.

Fue durante los días posteriores al hecho de sangre, más precisamente el miércoles 23, cuando a la Manzanita le llegó la información de que su hijo se había suicidado en su celda del Complejo Penitenciario Boulogne Sur Mer.

Conmocionada por la noticia, Flores Esquivel publicó un mensaje de despedida en su cuenta de Facebook: “No lo puedo creer hijo mío. Xq me dejaste sola papito mio. Xq Enrique (sic)”.

El dato también llegó hasta el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, a cargo de la investigación por el asesinato del niño, por lo que se solicitó al Servicio Penitenciario que se verificara la celda del Champol.

Cuando penitenciarios fueron hasta el sector de Admisión, donde lo habían alojado para no mezclarlo con el resto de la población carcelaria porque habían circulado amenazas de internos que lo acusaban de “mataniños”, constataron que estaba con vida. Todo había sido un falso rumor.

Ver también: Video: presos quieren darle la “bienvenida” al Champol por matar a un niño

Pero, durante esos minutos que tardaron en desestimar la muerte del Champol, su madre se dirigió hasta el domicilio de la familia Melchori y le lanzó una fuerte amenaza al padre del pequeño asesinado: “Por culpa de ustedes se mató mi hijo, te voy a prender fuego la casa”, le dijo, palabras más, palabras menos.

Los progenitores del niño, que estaban atravesando el luto, no dudaron en denunciar a la Manzanita y se inició un expediente en el que intervino el fiscal Correccional Mauro Perassi.

A fines de marzo, la mujer fue detenida, imputada y encarcelada. Pese a que su defensa intentó sacarla de prisión al poco tiempo, la Justicia le negó esa posibilidad.

El jueves, Flores Esquivel enfrentó un debate correccional y la jueza Patricia Alonso, del Juzgado Penal Colegiado Nº 2, le impuso una pena de siete meses de encierro por el delito de amenazas simples.

Debido a que cuenta con varias condenas previas y ya se le había dictado la reincidencia, deberá cumplir la sentencia de manera efectiva, sin la posibilidad de acceder a ningún tipo de beneficio carcelario.

Más allá de eso, teniendo en cuenta el tiempo que lleva detenida, la mujer purgará el castigo a mediados de octubre y, de mediar algún inconveniente, regresará una vez más a las calles.

Sus antecedentes

La Manzanita es oriunda de Bolivia, pero hace muchos años que su familia se asentó en Mendoza. La mujer tuvo sus primeros roces con la ley en 2001, cuando el Champol recién tenía 3 años.

El 6 de agosto de ese año la detuvieron en la Zona Este por un hurto en grado de tentativa, pero fue liberada a los dos días. Pese a eso, fue sumando varias acusaciones y el 12 de diciembre la Cámara del Crimen de San Martín le dictó su primera condena de 3 años de cárcel por cuatro causas hurto (tres en grado de tentativa y uno consumado).

A comienzos de 2003, ya en libertad, volvió a caer por un hurto en el Este provincial y en abril sumó una nueva sentencia a 8 meses de prisión por la usurpación de un terreno, de acuerdo con fuentes judiciales.

Ver también: El Champol, otra vez acusado de perpetrar un crimen en el Lihué

Después de cumplir su segunda condena, la Manzanita permaneció algún tiempo en las sombras y se mudó con su familia a Guaymallén. Pero no tardó demasiado en volver a estar en la mira de los detectives y en 2008 la investigaron por un hurto simple, aunque la causa no avanzó y ella fue liberada. 

Cinco años más tarde, en 2013, quedó comprometida por causas de coacciones agravadas y amenazas simple. Por esos y otros hechos similares, la Segunda Cámara del Crimen la condenó a 3 años y 10 meses encierro en febrero de 2016.

El 11 de septiembre de 2017, el Juzgado de Ejecución Nº 1 le brindó el beneficio de la libertad asistida. Eso pese a que por aquellos años también había estado en la mira de la Justicia federal por tema de drogas.

En marzo de 2020, a los pocos días de que el Gobierno Nacional decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio por la pandemia del Covid-19, fue detenida por violar la cuarentena.

La imputaron por el artículo 205 y por esa causa la condenaron a seis meses de cárcel en mayo, pena que purgó en setiembre de ese año.

Algunos meses después, en febrero de 2021, fue noticia cuando protagonizó una discusión con una mujer embarazada en el balneario Saucelandia. Después de ese conflicto, la Manzanita fue hasta la casa de la víctima y le disparó en las piernas.

Por eso, fue detenida e imputada por amenazas agravadas en concurso real con abuso de armas y lesiones leves, calificación por la que terminó condenada el 17 de marzo en un debate correccional.

Finalmente, Flores Esquivel terminó cumpliendo su pena en su casa, ya que el juez Sebastián Sarmiento le otorgó la prisión domiciliaria para poder cuidar a sus hijos en junio de ese año.

El crimen de Tiago

Eran cerca de las 23 del sábado 19 de febrero, cuando Tiago Melchori estaba junto a sus padres y algunos amigos de la familia, quienes compartían un pollo al disco en la vereda de su domicilio del barrio Pedro Molina IV. 

En un momento, el Champol pasó frente a la casa y hasta saludó al padre del niño, ya que se conocían porque eran vecinos.

Morales continuó caminando hasta la esquina, lugar donde sacó un arma de fuego que llevaba en un morral. Acto seguido, de acuerdo con la investigación, efectuó un disparo hacia el sector donde estaba la familia Melchori y sus invitados.

Luego de la detonación, se escuchó que el niño gritó y cuando su madre fue a socorrerlo, observó que estaba sangrando. Casi en paralelo, el Champol salió corriendo con el arma en su poder.

Los padres de la criatura la cargaron a un vehículo particular y lo llevaron al Hospital Notti. Pese a los esfuerzos de los médicos, nada se pudo hacer para salvarle la vida a Tiago.

Mientras los profesionales de la salud confirmaban la muerte del niño, los policías que trabajaron en la escena comenzaron a buscar al Champol, ya que los testigos lo marcaron como el responsable del disparo.

Las tareas se extendieron hasta la madrugada del domingo, cuando los sabuesos detectaron que una Ford EcoSport roja salió de una vivienda vinculada a Morales Flores, en el barrio Belgrano I, sobre la que estaban haciendo tarea de vigilancia.

Ante eso, le frenaron el paso al rodado, que iba al mando de una mujer, y descubrieron que en el interior llevaba escondido al sospechoso.

Luego de su captura, el Champol fue por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, delito que prevé hasta 33 años de encierro en caso de ser hallado culpable.

Actualmente, Morales Flores se encuentra con prisión preventiva y esperando el juicio en su contra.