Víctor Hugo Sánchez Díaz trabajaba como sodero cuando lo acusaron de perpetrar un asesinato en abril del año pasado. Conocido como el “Mono”, el 14 de abril del año pasado le disparó por la espalda a un amigo de su ex pareja mientras la mujer se encontraba en un asado en su casa de calle Leónidas Aguirre de Guaymallén.
En la escena se vivieron momentos de tensión: había niños y el agresor disparó desde el techo de la propiedad en un ataque de celos, ya que se había separado meses antes y creía que su exesposa había iniciado una nueva relación.
La víctima fue Lázaro Sergio Morales, de 39 años, quien falleció luego de agonizar nueve días en Terapia Intensiva del Hospital Central producto de las graves lesiones que le causó el impacto que le ingresó por la clavícula. Sánchez Díaz creyó que Morales, padre de dos hijos, baterista, pintor, actor y albañil, era el nuevo novio de su exmujer, un convencimiento que estaba lejos de ajustarse a la realidad.
El Mono Sánchez estuvo prófugo después del hecho y se refugió en Chile algunas semanas, hasta que se entregó ante la fiscal que instruyó la causa, Claudia Ríos.
Este martes, el autor del disparo letal reconoció el hecho en un juicio abreviado y fue condenado a 16 años de cárcel. La calificación fue homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la jueza María Belén Renna homologó el acuerdo entre la defensa y el Ministerio Público Fiscal. La querella, en representación de la familia de la víctima, estuvo de acuerdo con el proceso.
El dolor de la madre del baterista asesinado en Guaymallén y un pedido de justicia que llega a la Legislatura
Lázaro Sergio Morales tenía 39 años. Era padre de dos hijos, baterista, actor, pintor y albañil. Hace dos semanas, mientras compartía juntada con dos amigas, la ex pareja de una de ellas apareció sorpresivamente y le disparo por espalda sin motivos…
Disparando desde el techo de la casa
El hecho ocurrió el 14 de abril por la noche, cuando el músico Lázaro Morales se dirigió con uno de sus hijos y una amiga a la casa de una mujer, a quien había conocido recientemente durante un retiro espiritual. La idea era compartir un asado en calle Leónidas Aguirre al 1500 de Guaymallén.
Los tres amigos decidieron a último momento preparar un asado en el patio de la vivienda. En medio de la reunión, el Mono Sánchez -expareja de la dueña de casa- irrumpió sorpresivamente en el techo de la vivienda.
Desde allí, lanzó amenazas contra la madre de sus dos hijos -quienes estaban en el lugar- y comenzó a disparar el arma de fuego que portaba. Uno de los proyectiles le ingresó a Morales por la zona de la clavícula, provocándole un severo daño en el cuerpo
Hubo llamados al 911 y los primeros policías que arribaron al lugar intercambiaron algunas palabras con la víctima, quien permanecía consciente. Morales les dijo que ya no sentía las piernas.
El sodero acusado por un crimen tenía pedido de captura internacional y cruzó la frontera desde Chile
Desde el viernes 14 de abril, Víctor Hugo el Mono Sánchez comenzó a ser intensamente buscado luego de dispararle a Lázaro Sergio Morales, a quien confundió con un amante de su ex pareja, de quien se había separado meses atrás. Luego…
El hombre herido fue llevado de urgencia al Hospital Central y los médicos decidieron que pase a quirófano de inmediato. Pese a la intervención, el panorama no fue alentador: quedó internado en Terapia Intensiva, corriendo riesgo de muerte. Por esas horas, el diagnóstico de los médicos sentenciaba que, de sobrevivir, iba a quedar con graves secuelas motrices.
A pesar del esfuerzo de los profesionales de la salud y el acompañamiento de la familia, Morales falleció el domingo 23 de abril.
El caso generó un profundo dolor entre sus familiares, amigos y allegados del ambiente musical y teatral (actuaba en el grupo La Gota). En una charla con El Sol, su madre, Gladys, aseguró que su hijo “estuvo en el momento y lugar equivocado”.
Mientras la investigación avanzaba, Sánchez Díaz se fugó a Chile. La fiscal Ríos pidió la captura nacional e internacional e Interpol emitió una alerta roja. Luego de varios días en la clandestinidad, el Mono se contactó con un abogado y decidió entregarse.
Regresó a Mendoza luego de cruzar el Paso Internacional y sin que las autoridades detectaran que se encontraba en la orden del día. Quedó a disposición de la Justicia y este martes admitió que cometió el crimen.
