Luciano Andrés Coria Muratore (33) es considerado un asaltante peligroso por los policías que lo vienen investigando y capturando desde hace más de diez años por hechos ocurridos en el Gran Mendoza. Nacido en Buenos Aires, integró la banda conocida como Los Tijera, que cometió una serie de robos agravados con armas de fuego en Guaymallén durante el 2015. El mes pasado, precisamente el 26 de octubre, volvió a ser noticia cuando lo atraparon porque se encontraba en la orden del día por un hecho de inseguridad perpetrado en calle Álzaga en Chacras de Coria, en Luján, que tuvo como víctima a una pareja que terminó perdiendo dos vehículos, uno marca Ford y otro BMW.
Por causas que se motivo de investigación, Coria Muratore escapó este sábado por la noche del edificio donde se encontraba privado de la libertad, la Comisaría Sexta del barrio Cano de Ciudad.
Su caso generó preocupación en las autoridades –principalmente judiciales y de la Inspección General de Seguridad (IGS)-, por dos motivos: uno porque permaneció encerrado en la citada dependencia dos semanas a pesar de que el fiscal que lo había imputado, Juan Manuel Bancalari, de la Unidad Fiscal de Robos, Hurtos Agravados y Sustracción Automotores, había solicitado su traslado a la penitenciaría. Y otro debido a que, el pasado domingo 29 de octubre, día en el que sopló fuertemente el viento Zonda en gran parte del territorio, otro detenido escapó de la misma forma cuando se cortó la luz, empujando a un efectivo que lo custodiaba.
La reconstrucción que realizó El Sol sostiene que la evasión estuvo planificada por Coria Muratore y otros personajes que tenían contacto con él, debido a que huyó de la dependencia cuando una camioneta lo esperaba cerca del lugar.
Trascendió que el malviviente manifestó minutos después de las 21 del día citado, que se encontraba descompuesto y tenía intención de ir al baño. En ese momento un escribiente, auxiliar primero de la fuerza, permanecía en la guardia.
Cuando lo sacó del calabozo, Coria Muratore lo empujó y dejó cerrada la puerta de sala de requisa. Aprovechó la oportunidad y corrió hacia la vereda cuando prácticamente no había gente que lo frenara. Saltó una pared para ganar la calle hacia el norte y un vehículo blanco -sería una Toyota SW4- con un par de sujetos en su interior lo esperaba con el motor en marcha.
El sujeto se subió y la camioneta salió a toda velocidad hacia el interior del barrio San Martín, tal como describió personal de la Unidad Investigativa de Capital (UID) que se encontraba afuera de la comisaría al momento de la huida.
Una movilidad de la dependencia salió en su búsqueda y se inició una corta persecución, aunque los uniformados lo perdieron de vista por calle Gran Capitán Sur. En la intersección de esa calzada con Cooperativa se encuentra un domo y los efectivos solicitaron colaboración a personal de Cámaras para intentar conocer si el aparato captó la presencia de la camioneta en el sector. Sin embargo, la respuesta fue negativa.
Así las cosas, efectivos de Investigaciones iniciaron algunos rastrillajes para intentar recapturarlo y la IGS hizo lo suyo abriendo un expediente administrativo para determinar si hubo responsabilidad policial en la fuga.
Esto teniendo en cuenta el antecedente reciente ocurrido durante el intenso viento Zonda de fines de octubre, cuando un sujeto de 35 años identificado como Eduardo Martínez y acusado de intento de robo, aprovechó que la comisaría se encontraba sin luz desde hacía más de cuatro horas y huyó luego de provocar una pelea cuerpo a cuerpo con un efectivo que recorría los calabozos. Previamente, había violentado un candado que no se encontraba en condiciones óptimas, destacaron desde la IGS.
Desde ese organismo explicaron que, como sucede en estos casos, se intenta determinar si en el último caso hubo negligencia por exceso de confianza o si existió connivencia, debido a que llamó la atención la presencia de una camioneta a pocos metros de la comisaría con otros hombres que actuaron ayudando a escapar al imputado. “Evidentemente, había comunicación entre el detenido, por la cantidad de días que llevaba alojado allí, con personas de su entorno”, destacaron las fuentes.
Entre otras causas por robo agravados (viene entrando y saliendo de diferentes cárceles desde el 2013), Coria Muratore fue uno de los cinco malvivientes que cayó por integrar la banda conocida como Los Tijera. Hubo persecución y disparos cuando terminó tras las rejas en mayo del 2015.
Efectivos tenían marcados a los delincuentes porque utilizaban teléfonos Nextel para comunicarse. Gracias a información que trabajaron, supieron iban a juntarse en zona de calles Urquiza y Acceso Este. Cuando finalmente los sorprendieron y redujeron, hallaron entre sus pertenencias dinero en efectivo (pesos y dólares), joyas y llaves de vehículos que sustraían a las víctimas de los hechos.
Entre los que capturaron se encontraba el citado Coria Muratore, Carlos Roque Luna y los hermanos Juan y Michael Cepeda, conocidos por aquellos días por estar sospechados de integrar organizaciones delictivas dedicadas a robar y cometer secuestros extorsivos.
