Son días complicados para María Vergara, la mujer que fue detenida el fin de semana por el asesinato de su pareja José Jerónimo Veliz, ocurrido en Guaymallén.

Tras ser imputada por homicidio agravado por el vínculo, delito que prevé como única pena la perpetua, se negó a declarar y se ordenó que pase a la cárcel. 

Si bien la sospechosa estaba en condiciones de acceder a la prisión domiciliaria, debido a que tiene 75 años, no tiene familiares en la provincia porque es oriunda de Chile.

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Ante eso, se le consultó a algunas amigas, cuyos nombres fueron aportados por ella misma, pero las mujeres se negaron a alojarla en alguno de sus domicilios para que cumpliera con su encierro.

Además, de los exámenes físicos que le fueron realizados, surgió que se mantiene con buena salud y sólo padece hipertensión.

Al tratarse de una enfermedad que puede ser tratada mediante la administración de la medicación correspondiente, no hubo oposición para que atraviese ese tratamiento en un complejo penitenciario.

Por otro lado, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, también había solicitado que el Cuerpo Médico Forense (CMF) le realizara un peritaje psiquiátrico a la acusada y el resultado arrojó que era imputable.

Con respecto al móvil, para los detectives aún no están claros los motivos por los que la mujer habría ultimado a su pareja. Tanto vecinos como familiares de la víctima indicaron que existía una situación de “dominio” por parte de la imputada hacia Veliz. 

Incluso, en charla con El Sol, parientes del hombre, que trabajaba como albañil, sostuvieron que existía un conflicto por la casa donde residía junto a su pareja.

La propiedad pertenecía a sus padres, que fallecieron hace unos 20 años, y por esa razón Vergara mantenía una mala relación con la familia de su cónyuge. Incluso, hace un tiempo, cuando una hermana de Veliz viajó desde España y fue a visitarlo, la acusada “le cerró la puerta en la cara”.

No obstante, los pesquisas aguardan que esas y otras declaraciones sean plasmadas en el expediente para avanzar sobre el móvil.

Versiones contradictorias

Fue el viernes al mediodía cuando Vergara salió de su vivienda de calle Moreno al 582 y pidió auxilio a los lugareños porque su pareja se había descompensado.

Vecinos dieron avisa a la línea de emergencias 911 y una comisión policial llegó hasta el lugar, junto a una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC). 

Los efectivos y los médicos se encontraron a Veliz tendido boca abajo en una habitación. Cuando lo dieron vuelta y le levantaron la remera para asistirlo, verificaron que tenía un puntazo en el tórax.

Seguidamente, constataron que el hombre ya se encontraba sin vida, por lo que le dieron intervención al personal de Homicidios.

En paralelo, Vergara aseguró haber encontrado en la cocina un cuchillo táctico con manchas de sangre y deslizó ante los policías que su pareja pudo haberse quitado la vida. Hasta lo justificó indicando que el hombre tenía EPOC.

Debido a las contradicciones en su relato, fue aprehendida y trasladada a una comisaría.

Su situación se complicó debido a los peritajes al cuerpo y a la escena, de los que surgió que en cuanto a la mecánica resultaba imposible que se tratara de un suicidio. 

Eso terminó por complicar la situación de la mujer, que fue imputada al día siguiente por Pirrello.