El Congreso de Paraguay destituyó este viernes al presidente Santiago Peña, tras el juicio político que se abrió por el caso Ueno Bank. Con esa decisión, Peña se convirtió en el segundo mandatario echado por esta vía desde el regreso de la democracia, después de Fernando Lugo en 2012, y en el primero al que las dos cámaras apartaron sin un solo voto en contra.
La votación fue contundente en ambos recintos. En Diputados lo hicieron los 78 legisladores activos -faltan jurar dos suplentes, tras las renuncias de Sebastián Remesowski y Alejo Ríos-, mientras que en el Senado votaron 44 de los 45 miembros. El único ausente fue Enrique Riera, del oficialismo, que todavía no había ocupado su banca después de dejar el Ministerio del Interior del propio Peña.
El resultado tiene algo de paradójico: Peña había sido el presidente con más respaldo parlamentario desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner, con mayoría propia en las dos cámaras.
La renuncia que no le aceptaron
Antes de llegar a este punto, Peña intentó irse por otra puerta. Presentó su renuncia, pero el Congreso se la rechazó, algo que no había ocurrido con ningún otro presidente paraguayo.
El argumento vino sobre todo desde la oposición: si renunciaba, conservaba el título honorario de senador vitalicio y, con él, los fueros que podrían protegerlo frente a un eventual proceso penal por el caso Ueno, justamente el que terminó costándole el cargo. Al rechazarle la dimisión y destituirlo, el Parlamento le cerró esa salida.
Cuánto duró en el cargo
Peña juró el 15 de agosto de 2023 y estuvo en la Presidencia 3 años, 2 meses y 22 días. Se va cuando todavía le quedaba 1 año, 9 meses y 9 días de mandato constitucional.
Fue el décimo presidente electo de la era democrática paraguaya y el segundo colorado que no llega al final de su período. El antecedente es el de Raúl Cubas Grau, que renunció el 28 de marzo de 1999 en medio de las sangrientas protestas conocidas como el “Marzo Paraguayo”, desatadas tras el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña.
El caso de Lugo, en tanto, fue distinto en el clima político: aquella destitución, el 22 de junio de 2012, se resolvió con votos mucho más divididos que los de este viernes.
Con el cargo vacante, el Congreso le tomó juramento al vicepresidente Pedro Alliana, que asumirá como nuevo presidente de Paraguay.

Con información de ABC.
