El cierre del Centro Médico Santa Rita, previsto para el 30 de noviembre en el marco de la reestructuración de IOSFA (Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad), abrió una doble preocupación entre trabajadores y afiliados: qué pasará con los puestos de trabajo y cómo se garantizará la continuidad de las prestaciones. En Mendoza hay unos 16.000 beneficiarios y los empleados advierten que algunas prestaciones ya venían atravesando interrupciones, mientras decenas de trabajadores recibieron notificaciones de despido.
Detrás de las cifras aparecen historias concretas. Una de ellas es la de Diego, un kinesiólogo que, además de quedar sin trabajo, es afiliado de IOSFA y tiene un hijo de 15 años que continúa con controles médicos después de haber atravesado un tratamiento oncológico.
“No sé en qué situación vamos a quedar”: las historias detrás del cierre de IOSFA
El cierre del Centro Médico Santa Rita, previsto para el 30 de noviembre en el marco de la reestructuración de IOSFA, abrió una doble preocupación entre trabajadores y afiliados: qué pasará con los puestos de trabajo y cómo se garantizará la…
“Mi hijo está con tratamiento oncológico, está con controles, entonces no sé en qué situación vamos a quedar”, contó. El adolescente comenzó el tratamiento en 2022, lo finalizó y ahora atraviesa una etapa de seguimiento que debería continuar durante al menos dos años más.
La incertidumbre para la familia de Diego es doble. No sabe qué ocurrirá con su empleo y tampoco qué cobertura tendrá su familia una vez que finalice su vínculo laboral. “Si nos despiden, nos vamos a quedar sin obra social”, afirmó.
El Santa Rita se convirtió además en un lugar de referencia para pacientes que llegan desde distintos departamentos de la provincia. Los trabajadores aseguran que concurren afiliados desde Malargüe, San Rafael, Uspallata, Puente del Inca y otras localidades ante la falta de alternativas.
Entre las prestaciones que más preocupación generan aparecen odontología y kinesiología. Según los empleados, los convenios externos tuvieron interrupciones durante largos períodos y el centro terminó absorbiendo buena parte de esa demanda.
“Vienen acá porque no tienen otro lugar donde ir a atenderse”, explicó una de las trabajadoras.
El problema, entonces, es qué ocurrirá desde el 1 de diciembre. Los empleados aseguran que todavía no recibieron precisiones sobre las alternativas que tendrán los pacientes y cuestionan la falta de información a los afiliados.
“Los afiliados no saben a dónde recurrir. Porque tampoco hay mucha información”, señaló otro trabajador.
Una vida ligada a la obra social
Entre los afiliados que reclaman también está un hombre que pertenece a la obra social desde 1965. Durante más de seis décadas, el Santa Rita y los servicios vinculados a la Fuerza Aérea formaron parte de su historia de vida.
En 2015 tuvo que someterse a una operación de cadera y recordó que recibió allí una cobertura que incluyó los elementos utilizados durante la intervención. “Me operaron, acá me dieron todos los elementos importados. Cero pesos”, relató.
También hizo allí sus análisis y controles durante años. Por eso, el cierre no lo vive como una simple modificación administrativa. “Nunca me imaginé llegar a esta vergüenza que nos quitan lo que es nuestro”, expresó y agregó: “Todos hemos aportado 40 o 50 años a la obra social. Y esto es de todos los afiliados”.
El cierre después de años de deterioro
Los empleados sostienen que el cierre es el desenlace de un deterioro que se profundizó durante los últimos años. Hablan de falta de insumos, problemas de infraestructura y profesionales que se jubilaron y no fueron reemplazados.
Para quienes trabajan allí, la situación contrasta con el funcionamiento que, según recuerdan, tenía el establecimiento cuando pertenecía a la Fuerza Aérea.
“Mientras fuimos Fuerza Aérea, esto funcionaba. Había un servicio de excelencia”, relató otra de las trabajadoras.
