Omar de Marchi
Omar de Marchi.

Si todo marcha según lo que muchos creen, el 11 de junio no será un día más en el cronograma electoral de la provincia en este 2023 recargado. Ese día, los mendocinos iremos a votar en la interna de los frentes electorales para “ordenarles” la lista de candidatos a quienes compitan. Ese último fin y objetivo resultó ser el corazón, la masa madre, del proyecto que se convirtió en la ley de Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en el 2009 y que se utilizaran por primera vez en el país en el 2011.

Pero no todos en la política están convencidos de sus beneficios o de su utilidad plena, en especial cuando el frente electoral o el partido tiene todo cerrado, sin divisiones y cuando ha logrado consensuar un único menú de candidatos y se llama a votar por esa sola oferta.

Las PASO funcionan como la previa de la elección general y se convierten, a casi tres meses de la elección general (24 de setiembre), en la encuesta más certera y fidedigna del humor electoral. El 11 de junio, entonces, cuando una vez oficializado el cronograma de las elecciones en Mendoza, separadas del nacional, los electores de toda la provincia serán convocados para votar por las listas de los frentes.

Ya hay quienes han comenzado a hacer cálculos de todo tipo según el escenario que encuentre al día de la elección el oficialista Cambia Mendoza. La expectativa está centrada en lo que finalmente decida hacer Omar De Marchi. Una cosa es dar una pelea interna, en esa PASO, frente al candidato de la mayoría radical, que podría ser Alfredo Cornejo.

Difícilmente, De Marchi se vuelva a someter a ese enfrentamiento y exponerse a lo que viene describiendo, en tono crítico, como la “picadora de carne” del radicalismo. Entonces, si no va por dentro, en la PASO –para lo que no hay que descartar que opere alguna “orden” del Pro nacional o de Juntos por el Cambio para que respete el reglamento, porque, de lo contrario, podría ponerse en riesgo la unidad de la fuerza opositora a nivel nacional–, se espera que juegue su chance por fuera, como una oferta electoral más a lo conocido que dominan a gusto radicales y peronistas.

Si De Marchi lograse armar una oferta por fuera de Cambia Mendoza, su frente o espacio tendría que someterse a una PASO. Y, al final de ese día, el 11 de junio, todos tendríamos la imagen real de lo que el lujanino significa desde lo electoral en la provincia y de cómo es tenida en cuenta su figura, como personaje o protagonista político de fuste y si es en verdad una alternativa cierta con ese plan que dice tener para sacar a Mendoza del ostracismo.

El diputado nacional y quienes lo rodean y acompañan en la toma de decisiones más fuertes que se avecinan exploran un frente al que incluso le están probando un nombre. Hablan de Unidos por Mendoza, o algo por el estilo, que dé la idea de un proyecto de gobierno detrás del crecimiento, desarrollo y despegue de la provincia, como promete.

Si se llega a esa instancia, la clave de todo estará en la diferencia de votos entre un frente y el otro para especular con lo que podría llegar a suceder el domingo 24 de setiembre: una cosa será si, eventualmente, el frente oficialista con Cornejo u otro le llegara a sacar 15 o 20 puntos a De Marchi y su frente o 4, 5 o 6 puntos nada más. Para el primer caso, el retador no tendría muchas esperanzas que abrigar; distinto sería para el segundo escenario.

Se trata de todo tipo de pruebas, cruces y alquimias de números que se están ensayando y que no sólo la gente de De Marchi, también el radicalismo, han comenzado a realizar. Y las elucubraciones del diputado nacional no se quedan ni siquiera ahí. Sueña con reunir a todo lo que está fuera de lo que le da vida al Gobierno y Cambia Mendoza. Sus incursiones lo han llevado hasta la tierra de los caciques peronistas. Con cada uno de los intendentes peronistas ya tuvo contactos. Y en algunos ha generado alguna que otra dosis de entusiasmo por armar un ejército que enfrente con alguna posibilidad de éxito al poderío radical, y mucho más con Cornejo al frente si es que esa situación se termina por conformar. Y así como desde uno de los sectores del oficialismo se ha lanzado como globo de ensayo que De Marchi pudiese aceptar ser candidato a vice de Cornejo para evitar un quiebre del frente, el espacio con el que sueña el Pro rebelde, ciertos libertarios, lo que queda del PD y otros sectores como el Partido Verde y el Federal, se entusiasman con ofrecerle al peronismo tradicional o al “peronismo blanco”, como ya le llaman otros, es decir, al PJ no kirchnerista, la candidatura a vice de De Marchi. Y es allí donde saltan nombres y, entre los más mencionados, está el del intendente de San Rafael, Emir Félix, el más anti-K de todos los que tiene el PJ.

“Nos encantaría que aceptara”, dicen, entusiastas, en los alrededores de De Marchi. Pero saben, por cierto, que no pueden volverse locos con eso tampoco, porque como respuesta por parte de los intendentes ha sido el aliento, el “¡vamos, vamos; ¡dale, jugá que nosotros te vamos a apoyar!”, sin nada, pero absolutamente nada que les garantice a los que evalúan dejar Cambia Mendoza que eso termine siendo cierto.