Javier Milei ha roto el teorema de Baglini o, de mínima, lo ha desafiado. Al ex diputado nacional y ex vicegobernador mendocino Raúl Baglini, fallecido en el 2021, se lo reconoce por una variedad formidable de aptitudes y conocimientos, desde sus capacidades para moverse en la política hasta por su sapiencia alrededor de la ciencia económica. Pero si por algo se lo recuerda es por aquella mirada que tenía del político y sus movimientos en general. Baglini decía y explicaba que, cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; mientras que, cuánto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven, a lo que le agregaba que a medida que un grupo se acerca al poder, iba debilitando sus posiciones críticas al gobierno.

Desde hace dos días, todo el mundo mira a Milei, el candidato a la Presidencia con más chances de erigirse en el vencedor de las elecciones del domingo 22, al que se lo acusa de haber provocado la corrida extraordinaria del valor del dólar blue, que en pocas horas pasó de 700 pesos a más de 1.000 en este martes. Es que el lunes, en un reportaje radial, a Milei le preguntaron qué consejo le daría a un ahorrista al que se le vence un plazo fijo. Sin medias tintas, el economista libertario descargó la habitual andanada verbal con la que se hizo famoso desde algunos años a esta parte, al manifestar que hay que deshacerse de los pesos, porque no valen más que excremento. El peso, dijo Milei, es la moneda que emiten los políticos argentinos, por lo que no puede valer más que excremento.

Si las encuestas recientes están en lo cierto, algo que nadie puede asegurar que así sea, luego de los yerros y varias equivocaciones en las que han incurrido en el último tiempo, el líder de La Libertad Avanza no sólo se impondría el 22, el día de la elección, sino que está muy cerca de convertirse en presidente al triunfar en primera vuelta. Cualquiera sea quien gane, de los tres candidatos con más chances (a Milei se suma Sergio Massa, por el oficialismo, y Patricia Bullrich, por Juntos por el Cambio), encontrará un país devastado económica y financieramente y con una sociedad absolutamente agobiada y entregada, en su gran mayoría, a lo que resulte: si tiene que explotar, que explote, si esto no da para más desde mucho tiempo a esta parte, bien puede ser el pensamiento generalizado. Y pareciera que, mientras peor va la cosa, mejor le estaría yendo a Milei. Ése es el contexto previo a la crucial elección.

Desde ese punto de vista, desde el mientras peor, mejor, debe comprenderse el comportamiento de Milei a horas de la elección. De lo contrario, ¿qué tipo de beneficio, que no sea el del triunfo electoral, le podría acercar a Milei un país en pánico, huyendo en masa y aterrorizado del peso, agravando aún más el estado de situación angustiante que viene arrastrando por años y que sume minuto a minuto a cientos de decenas de habitantes a la pobreza y de la pobreza a la indigencia?

Como defensa ante la acusación directa por la corrida en el blue, Milei y sus seguidores han respondido y reaccionado con la historia declarativa del economista, la que efectivamente se ha basado en una reiteración de los mismos dichos a lo lago de los años. El propio Milei posteó este martes recortes de archivos periodísticos, tanto declaraciones radiales como aquellos momentos en los que era protagonista, como panelista, de varios programas de televisión. Milei viene comparando al peso con el excremento de los políticos desde el 2018, cuanto menos. Pero, en aquellos años, ni por asomo se creía que el libertario, a esta altura de las circunstancias, se encontraría en condiciones de acariciar la Presidencia.

Entonces, ¿qué está viendo Milei que el resto no ve? ¿Es, en verdad, que está buscando y forzando una corrida descomunal de los ahorros del sistema financiero en una loca carrera hacia el dólar? Milei ha desafiado como nadie hasta ahora el teorema de Baglini y, con ello, ha logrado desconcertar a todos, empezando por buena parte de la política tradicional y el establishment, que no dudaron en acusarlo, sin más, de provocar, a conciencia, el caos.

Lejos de frenar en su embestida contra la política tradicional, Milei y los suyos agudizaron el embate. Ramiro Marra, por caso, otrora influencer y asesor financiero y hoy candidato a jefe de Gobierno porteño, agregó más leña a la polémica: luego de la disparada de este martes de la moneda norteamericana, publicó: “Hoy más que nunca, no ahorres en pesos. Cuidá tu dinero, te costó mucho ganarlo”.

Y así como Milei desafío el teorema de Baglini, el oficialismo creyó ver una oportunidad para sacarse de encima toda la responsabilidad en la escalada del dólar y, por ende, en el automático aumento de los precios de los productos de primera necesidad, además del desabastecimiento de algunos de ellos. El cinismo ha aparecido, crudamente, en la estrategia de una gestión que, a fines del 2019, recibió un gobierno con un dólar a 60 pesos y hoy supera los 1.000 en el mercado informal, mientras que en el formal se ha unificado en 731 pesos para, al menos, tres cotizaciones de las tantas variantes que ya tiene la moneda en el particular mundo argentino y su política monetaria. “Cuando veo a un candidato que por un voto puede prender fuego una casa, la verdad es que me preocupo”, dijo Sergio Massa, el ministro candidato del Gobierno. Un ministro y un candidato que no dudó en quemar las naves de la emisión, de acuerdo con todos los especialistas consultados, al destinar 2,4 billones de pesos en un tristemente célebre “plan platita”, para sostener las compras sin IVA, los bonos para desempleados y trabajadores informales, los refuerzos para los jubilados, las sumas fijas para los trabajadores estatales y privados, los refuerzos para las asignaciones y el Plan Progresar más la última versión del Previaje. El país de la locura total, donde nadie se hace cargo de nada.