Un sondeo reciente, de muy pocos días atrás, ha dejado al descubierto la primera impresión general de gusto electoral en Las Heras, luego de que el intendente Daniel Orozco, molesto y disgustado con la cúpula de Cambia Mendoza, decidiera dejar el frente para convertirse en el compañero de fórmula de Omar De Marchi, el archirrival de Alfredo Cornejo en la disputa por la gobernación. El trabajo, presencial, con muestras tomadas en los barrios testigos del influyente departamento, ha dado como resultado que Cambia Mendoza está aventajando a La Unión de De Marchi por un poco más de diez puntos y ubicándola en un cómodo segundo lugar para el gusto de los lasherinos.
El otro dato llamativo o sorprendente para algunos, aunque no para otros tantos, es el tercer lugar del perokirchnerismo, el que si las elecciones fuesen hoy, estaría cosechando un cúmulo de adhesiones que por muy poco supera los dos dígitos.
Cuánto impactará y de qué manera en la decisión electoral de los mendocinos la partida de De Marchi del oficialismo se ha convertido en el gran enigma que comenzarán a resolver las PASO del 11 de junio. Siempre se supo que en la cúpula de Cambia Mendoza hacía tiempo que se había comenzado a preparar un plan de contingencia política y de recorte de daños para el momento en que el diputado nacional del Pro anunciara su partida. El convencimiento de que De Marchi rompería el frente se tenía desde antes de la Vendimia, a tal punto que en el gobierno imaginaron que el anuncio se haría en plena fiesta, con un fuerte impacto y estruendo. Cuando finalmente la partida se concretó, casi un mes más tarde, muchos creyeron observar que el lujanino ya había perdido un tiempo precioso.
Sin embargo, De Marchi veía las cosas de otra manera. Entendía que con un Cornejo lanzado muy prematuramente para su entender, quien sacaría ventaja sería él, demorando las acciones. También miraba al peronismo y su confusión interna: no importa cuándo hiciera público su intención de ir a pelear por la gobernación e intentar arrebatársela a sus ex socios, porque desde el mismo momento en que lo oficializara entendía que los peronistas no K, los intendentes, lo buscarían sin tapujos ni escrúpulos ni vergüenza alguna, para alumbrar una opción competitiva que le hiciera frente a lo que se considera la hegemonía radical. Sólo bastaría ese sentimiento anticornejista que fue creciendo entre la dirigencia opositora y que toda esa fuerza sería capitalizada en el frente que estaba imaginando.
El tiempo fue pasando rápido. En todo este último mes transcurrido, entre que anunció la partida, oficializó el frente y dio a conocer las listas de candidatos, De Marchi se atribuyó sin dudas el mayor golpe de todos al incorporar a sus filas a Orozco. Y provocó un sismo en el comando oficialista. Y esta encuesta de los últimos días, sin embargo, le pudo haber devuelto el alma al cuerpo a los precandidatos del gobierno y generar, como contrapartida, cierto grado de preocupación e incertidumbre en el reciente demarchismo.
También esos primeros esbozos de opinión política se tienen que estar leyendo con inquietud en un peronismo que a duras penas ha conseguido, y de apuro, esas dos fórmulas alcanzadas para competir en las Primarias de junio. Y aunque están muy abajo en este sondeo, algunos descansan en el hecho de que los aspirantes no son del todo conocidos: Omar Parisi es de la vieja guardia, pero hace tiempo que se retiró y hoy tiene que hacer bastante ruido para hacerse ver. Tampoco se conoce tanto a Guillermo Carmona, dicen. Con lo que, para salir de esa línea en la que se encuentra, compartiendo lugar con el Partido Verde, todavía tiene algún margen para conseguirlo.
Pero hay una preocupación innegable: se puede seguir cayendo sin que se sepa el límite, imaginan. Y uno de los que camina de capa caída es Roberto Righi, el intendente de Lavalle que no ha dejado de recibir malas noticias en el último tiempo. Cuando De Marchi le ofreció ser su compañero de fórmula, se entregó al escrutinio, análisis y opinión de los hermanos Félix en el Sur y pasaron unos días preciosos. Cuando ya estaba decidido a dar el sí, apareció Orozco y lo sorprendió. Más tarde apareció otra chance de ser parte de La Unión cuando se fantaseó con que podría incorporarse encabezando una de las listas a legislador del primer distrito electoral.
Hasta que Emir Félix y otros sorprendieron con Carmona y Liliana Paponet para enfrentar la fórmula kirchnerista de Parisi e Ilardo. Tras la derrota de su candidato en Lavalle, Righi se ha refugiado en una suerte de retiro espiritual hasta terminar de interpretar y decodificar la nueva configuración de su rol en el peronismo. Aunque también es cierto que no todos creen que al lavallino le esté yendo tan mal y que lo aguarden tiempos de ostracismo, porque, aunque no está confirmado, es probable que desde el kirchnerismo se le haya ofrecido un lugar de posible candidato a diputado nacional y que tal maniobra se haya orquestado en aquellos días en los que De Marchi lo tentaba para que dejara el peronismo y se sumara a su nuevo frente.
Es más: por algunos cafés de la ciudad se cuenta hasta con lujos de detalle lo que desde el comando K de Anabel Fernández Sagasti se le describió a Righi: “Roberto, si vos te vas con De Marchi se termina el peronismo. Se rompe todo y ahí sí que quedamos terceros o peor. Tu partida sería un golpe muy fuerte. Si te quedás, podrías ser el candidato a diputado. No te vayas”.
