La ausencia del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a los actos centrales de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2023 será el primer efecto no deseado, o daño colateral grave, para el Pro y Juntos por el Cambio, en un segundo plano, que ha sido provocado por la extendida amenaza de Omar De Marchi de buscar la Gobernación de Mendoza por fuera de Cambia Mendoza, sin aceptar –por el momento– competir por dentro, bajo las normas del sistema aprobado de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).

No es un hecho menor que el primer aspirante lanzando oficialmente en busca de la nominación presidencial por la primera oposición al kirchnerismo gobernante se pierda la fiesta de los mendocinos el sábado, el día del Acto Central, conocida vidriera política de alto alcance e impacto en todo el país; más teniendo en cuenta la importancia del año y de todo lo que se ha puesto en juego y Mendoza, por sobre todo, luego de CABA, quizás, la provincia más importante e influyente, por el simbolismo, más que nada, en manos de una coalición opositora que se ve cerca de volver a conquistar el Gobierno nacional mucho antes de lo que se imaginaba a fines del 2019, cuando fue desalojada del control de la Rosada y el país por el triunfo de Alberto Fernández.

Quienes conocen a Rodríguez Larreta aseguran que pocos, como él, planifican y hacen un seguimiento al mínimo detalle de la agenda que van a protagonizar con muchos días de anticipación. La Vendimia mendocina es una marca de alerta en rojo ineludible para lo más alto de la política, más cuando se la transita en un año de elecciones generales como este. La marca sirve tanto como para no olvidarse de ella y hacerse presente obligadamente, como para obviarla y, ni siquiera, pasar cerca. De la Vendimia se pueden extraer provechos y altos beneficios, como perjuicios y costos que si se pueden evitar mucho mejor.

Los dirigentes nacionales opositores con expectativas de hacerse de roles protagónicos antes de que caigan los vencimientos del cronograma electoral, han mirado el festejo mendocino con atención. Y, si se trata de los presidenciables, mucho más. Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich habían despejado el fin de semana que viene para pasarlo en Mendoza.

Bullrich, por lejos, será la anfitriona destacada del Gobierno mendocino, mucho más para el senador Alfredo Cornejo, al que durante meses se lo mencionó como el compañero de fórmula ideal en la segura campaña presidencial que liderará la titular de Propuesta Republicana (Pro) para enfrentar al conductor de CABA en las PASO nacionales. Ambos tenían la idea de pasearse por Mendoza, al amparo de una administración de gobierno afín y más que amigable, pese a la hegemonía radical, y frente a un electorado mayoritariamente alineado con Juntos por el Cambio y reactivo al kirchnerismo.

Ese objetivo lo podrá desplegar Bullrich, pero no así su rival, el jefe de Gobierno porteño. La decisión de De Marchi de extender hasta el fin del plazo, el 12 de abril, si irá a una PASO con Cornejo por la candidatura a la Gobernación alteró muchos planes, incluso los de larga data, como el de la asistencia de Rodríguez Larreta a la Fiesta de la Vendimia, que ya tenía agendada.

El aspirante a la Presidencia no puede llegar a Mendoza con el conflicto sin resolver que ha provocado De Marchi, más cuando el diputado nacional mendocino es parte de su mesa chica, la que analiza y toma las decisiones sobre sus pasos más trascendentes. La insistencia de De Marchi de no someterse a la PASO le ha provocado a Rodríguez Larreta más de un sinsabor.

Bullrich, como presidenta del Pro, amenaza con intervenir el distrito mendocino de ese espacio con el argumento de que la tensión en la provincia puede extenderse al ámbito nacional, amenazando con un quiebre total de la coalición opositora que, bajo el activo de la unidad en todo el país, sueña con volver al Gobierno. Y, más allá de si Bullrich podrá llevar adelante la intervención, argumentando además de que de Marchi se niega a cumplir con las reglas internas de Juntos por el Cambio, el punto más trascendente de todos, desde lo político, básicamente, es que la rebeldía de De Marchi no sólo es molesta, sino que se ha tornado incontrolable para su jefe político, el propio Rodríguez Larreta. Esto último, quizás sea, de todos, el motivo más trascendente de todos que ha colocado en un lugar incómodo al rival de Bullrich, a quien se le achaca carecer de un temperamento más fuerte y firme para alinear situaciones desalineadas.

De Marchi, por su lado, repite tener todo bajo control y que la tensión en Mendoza no le ha perturbado la relación con el porteño. Pero el “tema De Marchi”, o “el caso mendocino”, como se lo conoce en la interna del Pro y en el universo más general de Juntos por el Cambio, habría involucrado incluso al ex presidente Mauricio Macri, de gira por Francia, Italia y Suiza en su rol de presidente de la fundación de la FIFA. Las versiones cuentan que el propio Macri ha intervenido para evitar un cisma grave y general buscando, por ahora, sin demasiado éxito, convencer al ex intendente de Luján para que compita por dentro o bien postergue, una vez más, su intención de alcanzar, al menos en este turno, la candidatura a la Gobernación provincial.