Ese modelo de equilibrio y de cuasi neutralidad que siguió el oficialismo mendocino, para moverse y jugar sin sufrir demasiadas consecuencias y escoriaciones en la ponzoñosa pelea por la candidatura presidencial del espacio opositor que se da entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, es otro de los aspectos medulares que estarán en juego desde el próximo domingo en Juntos por el Cambio, además claro está de quién será, de los dos, el que tenga que levantar el estandarte contra el kirchnerismo en octubre.
Los radicales mendocinos y sus socios minoritarios que quedaron del PRO tras el cisma que produjo Omar de Marchi con su partida, al apostar por una neutralidad engañosa, asumieron el riesgo, en algún momento, de quedar desdibujados y fuera del registro de la campaña nacional. Sin embargo, tanto Bullrich, que se sabe ganadora en Mendoza y receptora de las adhesiones mayoritarias del espacio, como Rodríguez Larreta que las veces que vino siempre supo que lo hacía enfrentando el “caballo del comisario”, demostraron respeto por ese modelo que logró alcanzarse cuando quien está aspirando por la vuelta a la gobernación, Alfredo Cornejo, ya fuese por urgencias, necesidades y conveniencia, se abrazó a la lista única de candidatos a diputados nacionales.
Ese esquema, el conocido como la V o Y, habría sido quizás el más conveniente en todo el territorio nacional para evitar la amenaza de un quiebre sin vueltas en la coalición opositora que la podría colocar en una situación de absoluta desventaja hacia la batalla final de octubre. Sólo se pudo replicar en Mendoza, Chubut, Entre Ríos y Corrientes.
La grieta que se abrió entre Bullrich y Rodríguez Larreta no se manifestó en Mendoza, pese a las manifestaciones por uno y por otro en la que quedó dividido el compacto grupo de intendentes oficialistas. Pero más que nada porque la pasión no estuvo presente, o no pasó por Mendoza, como se lo quiera ver. Y la irrupción de Luis Petri con esos destellos amenazantes sobre el monocolor que construyó a su alrededor Cornejo, vista de una forma quizás fue lo que empujara a esa lista única evitando la confrontación y dispersión mirando más hacia la provincia que hacia afuera.
Y si tuvo otro resultado, quizás pernicioso para la comodidad en la que ha venido navegando el oficialismo de Cornejo, Rodolfo Suarez y compañía, es algo que recién podrá verse en la general provincial del 24 de setiembre; porque asegurar que efectivamente habrá un corrimiento o fuga de esos votos que en la primaria fueron con destino al hoy compañero de fórmula de Bullrich, sería moverse casi en el plano de la superchería, o conjeturas de la pura especulación.
El equilibrio, el clima amistoso alejado de las espectacularidades y excentricidades, que encontró la campaña de la oposición nacional hacia la PASO en Mendoza, motivó, por cierto, miradas de extrañeza en el análisis nacional. Y tiene que ver con esa característica binaria de la política argentina. Si existe una grieta ideológica entre quien gobierna y la principal oposición ¿por qué no trasladar lo mismo al choque entre Bullrich y Rodríguez Larreta? Se piensa así y se actúa así. Algunos de los mendocinos debieron explicar ese particular fenómeno de comportamiento local a quienes consultaron desde el ámbito nacional.
Lo que está en juego en las elecciones del domingo que viene es mucho más que una elección del mejor candidato o candidata a la presidencia. Surgirá desde allí una nueva configuración del poder en la Argentina con impacto directo en octubre. Quizás adelante lo que se entiende serán los efectos de una posible transición hacia diciembre si es que se decide una nueva alternancia en el gobierno.
Por lo que está en discusión, la unidad de la oposición es central. La lista única de candidatos legislativos a la que llegó el oficialismo mendocino era la garantía de esa unidad que requiere como condición inequívoca la oposición para sostener su intención de gobernar. Ese fue el esquema, estratégicamente acertado, que le permitió al Cambiemos del 2015 llegar a la presidencia con Mauricio Macri derrotando al kirchnerismo.
La elección será clave para todos, en especial para la oposición. Una oposición que tendrá que recomponerse rápidamente de las heridas que dejará la competencia por la candidatura presidencial; una competencia que, hay que decir también, puede que le aporte un efecto positivo desde la movilidad y el interés electoral de sus votantes los que bien podrán contar con ese interés extra, de votar por uno o por otra, dándole volumen en número y en porcentaje frente al oficialismo. Los votos del frente, en una situación de grieta y de posible polarización sI es que se confirma el retroceso de Javier Milei, serán determinantes en la inevitable comparación con el kirchnerismo y en el encendido de esa nueva configuración del escenario que acompañará los últimos cuatro meses del gobierno de Alberto Fernández.
La lista única legislativa con la doble apuesta en la interna no ha sido una situación única de Mendoza como está dicho, estrategia que se ha repetido en Corrientes, Entre Ríos y en Chubut, provincia, esta última, en la que la coalición viene de conseguir un triunfo tan ruidoso como inesperado en alguna medida logrando entronizar a Ignacio Nacho Torres como el nuevo gobernador.
Estos casos provinciales, en donde operó una fórmula de unidad por sobre la diferencia que se marcó en el mapa nacional, le han permitido en cierta medida a Juntos por el Cambio evitar jugar con fuego ante un posible quiebre que podría lapidar sus chances de alcanzar otra vez la presidencia.
Una muestra de empeño cierto para sostener y mantener cohesionado al frente para luego de la elección, se había comenzado a manifestar en el arranque mismo de este fin de semana cuando representantes de Bullrich y de Rodríguez Larreta analizaban la posibilidad de compartir un mismo centro de comando para esperar los resultados del próximo domingo, los que terminarán definiendo el nombre de quien, finalmente, enfrente a un Sergio Massa por el kirchnerismo gobernante, si es que, como todo parece, se erige como el ganador en esa también particular e interesante contienda que lo tendrá como protagonista frente a Juan Grabois.
