El nuevo oficialismo en la residencia del gobernador.

Dos fotos, una coral en la residencia oficial del Gobernador en la Puntilla y, la otra, una firma y un respaldo de la Casa Rosada. En ambas, una cara en común: Luis Petri, el nuevo homo libertarum, el dirigente que hizo la transición del radicalismo a las fuerzas del cielo casi como del abrazo al olvido, del invierno al verano.

El derrotero de Petri es curioso en el radicalismo. Forma parte de una de las familias más tradicionales de la UCR en San Martín, casi un clan que ahora sumará a su tercera integrante al engranaje político-estatal. Peleó contra el peronismo de Jorge Omar Giménez por la intendencia, cuando éste tenía ya menos brillo pero más que nada un consolidado aparato municipal para traccionar votos. Una frase desafortunada en plena campaña y las (pocas) chances se diluyeron.

Con todo, la política argentina es resiliente y ofrece nuevas puertas. Petri llegó al Congreso en el auge del antikirchnerismo, su verba encantó al PRO porteño y fue ganando espacio con su timming para los programas políticos de la época. En 2017, su reelección fue negociada entre Alfredo Cornejo, quien nunca lo vio como propio, y Mauricio Macri. En aquel momento, se dijo que el macrismo pidió por él, una situación idéntica a la que desde el Gobierno de Mendoza plantearon ahora.

Petri es buen insistidor: perdió con Cornejo en la interna, pero quedó bien parado en la disputa con la hegemonía; perdió en la fórmula presidencial con Patricia Bullrich ante Milei, pero en la elección siguiente estaba fiscalizando para el León libertario como un mileísta convencido. Y llegó a ministro, por primera vez un cargo ejecutivo en una cartera que tiene un hueco millonario con una obra social. “Soy un soldado de Milei“, dijo en un acto en la Bodega Arizu, para la Vendimia, ante la consulta sobre una eventual candidatura.

Es radical“, afirmó un ministro cornejista al ser consultado el viernes por Petri cuando asomaba su eventual candidatura. “Era…“, fue la respuesta a la continuidad de esa charla en el off, cuando se conoció su afiliación a LLA.

El que no corre, vuela

La foto coral en la residencia oficial del Gobernador -que en la semana se conoció que su mantenimiento le costará a los mendocinos 36 millones de pesos por el trimestre julio, agosto, septiembre- es, en realidad, una continuidad de la foto tomada un día antes en Buenos Aires, donde el mensaje es, nada menos, que Karina Milei. Para que se entienda: atrás de Luis, está “El Jefe”.

La afiliación de Petri ya era un hecho un día antes, pero se conoció este sábado, cuando todo terminó de cerrar entre La Puntilla y la Casa Rosada. Para ese momento, ya los lugares con los mileístas y los petristas estaban cerrados, lo que desató malestar en el terreno de los intendentes radicales, porque consideran que terminaron cediendo más de lo que estaban dispuestos.

La foto en la residencia también deja algunas pistas sobre lo que viene para Mendoza. Cornejo está flanqueado por Petri, pero también por Facundo Correa Llano, presidente de LLA en Mendoza. Atrás, asoma Ulpiano Suarez, intendente de Capital. Pasadas estas elecciones de medio término, se abrirán los carriles para esa carrera: el intendente corre y organiza maratones; el ministro de Defensa “vuela” y compra caza bombarderos. Es temprano, sí, pero ya hay presupuestos oficiales que están encarrilados para estos posicionamientos.

El pasaje de Petri a LLA descomprime la interna radical con Cornejo y le suma presión a Correa Llano, hasta ahora con poder de lapicera en el mileísmo mendocino. Pero será un problema a futuro para Cornejo, a quien por primera vez le estarían creciendo los enanos.

El nuevo oficialismo

En la misma foto de candidatos hay un ausente. Se trata de Álvaro Martínez, que ha salido airoso de las negociaciones y pasó ileso para una nueva candidatura.

Para quien no cree en las historias de resilencia política, la de Álvaro es otra. Surgido de la cantera del Partido Demócrata -al igual que Correa Llano, que Omar De Marchi, que Gabriel Pradines y otros tantos más que reivindican a Francisco Gabrielli-, fue presidente del PRO local hasta hace dos años atrás cuando la seccional fue intervenida por el secretario de Mauricio Macri en una interna con Hebe Casado. Con Milei en Casa Rosada, se sumó a LLA como quien baja por un tobogán. Si logró sortear el filtro filoso de Cornejo es porque el gobernador estaba prácticamente limitado, tanto como con Petri. Por el acuerdo, ese lugar le correspondía a LLA y Martínez se ha revalidado apoyando cada iniciativa de la Casa Rosada o rechazando las amenazas al equilibrio fiscal. Incluso, puso el cuerpo en las peleas en el recinto. Y desde el entorno aseguran que una vez tuvo que “contener” el avance de Natalia Zaracho en esas refriegas que dan vergüenza ajena.

La negociación la llevó adelante el tándem Eduardo “Lule” y Martín Menem, más la aprobación de Karina Milei. Cornejo no pudo más que describir la contradicción de tenerlo en la lista que rompe con el criterio del veto. Es prácticamente imposible que Martínez haya podido asistir a esa mini cumbre, porque es demarchista. La cuestión ahora es cómo participará de la campaña electoral in situ, en el que su sector determinó postergar elecciones en Luján de Cuyo.

Como sea, tanto Álvaro en el Congreso con Petri y Pamela Verasay, más los nombres que aporte LLA para la Legislatura, estará diseñado el nuevo oficialismo en Mendoza para al menos los próximos dos años de gestión de Alfredo Cornejo.

Será un reto a la hegemonía radical que incluirá una ensalada ideológica: radicales conviviendo con mileístas, veteranos de la arena con legisladores tal vez sin experiencia en política pero evangelizados por Milei; o, dicho de otro modo, en una convivencia entre aquellos que consideran que el Estado debe reducirse a lo mínimo y los que consideran que la herramienta estatal todavía tiene que intervenir.

Ojo: tal vez no muy distinta a la que supo aglutinar Cornejo en la primera hora de Cambia Mendoza -en un espectro más amplio que iba desde el PRO y el PD a Libres del Sur y el socialismo-, pero ahora quizás con menos control cuando cambie la conformación de la Legislatura.