Los mendocinos enfrentan el proceso electoral para elegir al próximo Gobierno nacional en medio de un mar de incertidumbres e incógnitas sobre el futuro inmediato, donde la economía y su situación personal, más la inseguridad, ocupan y han venido ocupando un rol central en el mapa de sus principales preocupaciones.

Un reciente trabajo sobre las condiciones de vida de los mendocinos del norte, aquellos que viven en Ciudad, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Maipú y Luján de Cuyo, lo que se conoce como el Gran Mendoza, confirma las dificultades que, por supuesto, bien pueden ser las de todos los argentinos. Son aquellas que marcan que para más de un tercio de la población (36,28%) resulta muy difícil llegar a fin de mes, a tal punto que confiesa que no le alcanzan los recursos con los que cuenta; o que a medida en que la persona eleva su potencial de instrucción y de formación puede escaparle con más herramientas a las penurias y que, por caso, siguen siendo marcadas las diferencias por cuestión de género, en donde es la mujer la que peor la pasa, ya sea en cuestiones económicas y en una materia muy sensible que tiene que ver con la inseguridad.

Ha sido la consultora Demokratia, de Nicolás González Perejamo, quien fuera hasta abril el secretario de Gobierno de Guaymallén, quien ha realizado el trabajo de campo con tales resultados y para el que se han entrevistado a 710 personas mayores de 16 años, entre el 4 y de 12 de octubre.

Tomado el universo general, esto es sin discriminar por género ni formación educativa ni un rango de edad concreto, y ante la pregunta de cuál es su situación económica al llegar a fin de mes, el 36,5 por ciento responde que llega ajustado; al 36,2 por ciento, no le alcanza; un 14,7 llega a fin de mes, pero con ayuda de otras personas, mientras que casi el 12 por ciento se reparte entre los que llegan sin problemas y los que tienen alguna capacidad de ahorro. Ese es el panorama general, de acuerdo con el trabajo.

Pero hay diferencias, algunas más marcadas que otras, cuando la misma pregunta discrimina entre varones y mujeres. Por caso, mientras al 40 por ciento de las mujeres no le alcanza lo que tiene para llegar a fin de mes, para el caso de los varones la misma situación se da en el 30 por ciento. En cambio, no hay mucha distancia en las respuestas, tanto para varones como para mujeres, entre los que dicen que llegan ajustados y los que llegan ajustados con ayuda: tanto mujeres como varones están en esta situación entre un 35 y 38 por ciento. Pero es el varón el que confiesa en mayor cantidad que las mujeres, el llegar a fin de mes sin problemas y con alguna capacidad de ahorro: 9 por ciento para el caso de las mujeres, contra el 16,6 por ciento para el caso de los varones.

El informe identifica, además, que la mayor capacidad de ahorro de los mendocinos de esta parte de la provincia se concentra entre los 45 y 55 años, en general. Y el hecho de que a medida que sube la instrucción educativa de las personas, mejora, como es previsible, en algo, su situación económica. Es así que para quienes solo tienen educación primaria, al 53,6 por ciento no le alcanza lo que tiene o que puede reunir para llegar a fin de mes; para quienes han alcanzado la secundaria, al 38 por ciento le alcanza, ajustado, en tanto que para quien logró una educación terciaria y/o universitaria, al 39 por ciento le alcanza también de forma ajustada, pero el 23 por ciento confiesa que puede ahorrar y/o que puede llegar sin problemas a fin de mes.

En cuanto a los costos más difíciles de sobrellevar para los mendocinos, el sondeo logra hacer un ranking entre los más complejos de acuerdo con las respuestas: los servicios y los impuestos marchan al tope para el 53,4 por ciento; alimentación, 48,9 por ciento; vivienda y alquiler, 46 por ciento; vestimenta, 39 por ciento y las deudas y los créditos el 27 por ciento. Y en este aspecto, hay que decir, la encuesta no refleja mayores diferencias por género, ya que tanto a mujeres como varones les cuesta por igual, de acuerdo con las respuestas y según su percepción, el vestirse, el alimentarse y el pago de los servicios.

Pero no ocurre lo mismo en la seguridad. Aquí salta a la luz la vulnerabilidad de las mujeres sobres los varones respecto de la inseguridad. Mientras en general, para todo el universo, se responde que el 49,6 por ciento responde sentirse muy inseguro; el 28,4 algo inseguro; el 15,9 algo seguro y el 5,9, muy seguro, es clara la diferencia entre mujeres y varones. Las mujeres declaran, en un 60 por ciento sentirse muy inseguras, contra el 35,2 por ciento de los varones. El 9,5 por ciento de las mujeres dice sentirse algo segura, contra el 24,5 por ciento de los varones.

Y para el final, un aspecto más que interesante y necesario para la salud mental de todas las personas, pero que suele soslayarse por el dominio de otras necesidades básicas. Se trata del esparcimiento. El trabajo pregunta la frecuencia con la que la persona sale a entretenerse: sólo el 34,7 por ciento de los encuestados lo hace una o más veces por semana; un 25 por ciento lo hace una vez por mes; otro 21,2 por ciento una vez cada 15 días, mientras que el 19 por ciento de los mendocinos, dos de cada diez, no lo recuerda.

Este es el estado de situación de una buena parte de los mendocinos que el domingo van a elegir al próximo presidente. Angustiados, enojados, con miedo, incertidumbre y urgencias económicas. Sobre ese universo, hay una mayoría que confiesa estar dispuesta a pelear por el país, dentro del país: el 56 por ciento no tiene deseos de emigrar, contra un 43 que dice que sí se iría; aunque, otra vez: la educación, el nivel de formación determina una tendencia que rompe lo anterior, porque mientras más instrucción, más deseos de irse. Al menos así lo afirma el 58 por ciento de quien cuenta con una educación universitaria.