“Ni un prestatario ni un prestamista”. ¿Cuán verdaderas son estas palabras cuando se trata de las actuales relaciones entre Estados Unidos y China? La reprimenda de China a EEUU por dejar que crezca su montaña de deuda tal vez sorprenda a EEUU, que hace tan sólo una década no habría considerado a China como un interlocutor al mismo nivel y menos como una fuente de consejo financiero.
Sin embargo, esta medida podría estar provocada más por la necesidad que por otra cosa. A última hora del viernes, la agencia de rating Standard & Poor”s tomó la medida histórica de rebajar la deuda estadounidense de la máxima clasificación de la triple A, que no se había modificado desde 1941, a un escalón más bajo “AA+”. Como principal acreedor de EEUU, China tiene razones para elevar la voz, pues sus inversiones son las que están en juego.
Si ocurriese lo impensable y EEUU hubiese llegado a la suspensión de pagos de su deuda, ello supondría que se evaporarían cantidades ingentes de capital chino. “El problema para China, en este momento, es que hay pocos lugares adonde ir”, señala el director del Instituto Internacional de Investigaciones Paz de Estocolmo, Bates Gill, quien también se ha especializado en los temas de China. Incluso antes de bajar la calificación de la deuda, el nerviosismo por la deuda estadounidense puso al borde del precipicio a los mercados.
El acuerdo logrado en el último minuto el martes 2 tras las negociaciones para levantar el techo de la deuda estadounidense apenas logró calmar los nervios, especialmente cuando parecía que se hacía poco para mantener bajo control los 14,6 billones de dólares de deuda estadounidense. Y China, que ha prestado a EEUU más de un billón de dólares en forma de bonos, intervino lanzando un comunicado a través de la agencia estatal de noticias china Xinhua afirmando que ahora espera que ponga en orden sus cuentas presupuestarias.
Beijing, afirma Xinhua: “Tiene ahora todo el derecho a exigir a EEUU que encare sus problemas de deuda estructurales y garantice la seguridad de los depósitos de China en dólares”. De paso, critica duramente los “enormes gastos militares” y el “hinchado costo de los programas sociales”.
