Restan dos meses y medio para el primer gran examen electoral de la provincia, las PASO, y un poco más de seis para la general que determinará el sucesor de Rodolfo Suarez en la Gobernación. Bien se puede afirmar que tanto tiempo es una eternidad para la lógica en la que suele moverse la política en el país. Pero los mendocinos, en principio, y a falta de ese tiempo para conocer los elegidos, pareciera que tienen en claro que la elección del próximo gobernador será el resultado de un juego interno sólo reservado para el frente oficialista Cambia Mendoza. Y también algo más: que por el momento el peronismo, la primera oposición desde ocho años a esta parte, sólo puede abrigar esperanzas en los departamentos que gobierna y rezar para alcanzar al menos los niveles mínimos históricos en la suma de todo el territorio y evitar así una catástrofe, como no pocos temen.
Tres consultores locales ya han comenzado a realizar en el campo las primeras encuestas de intención de voto de cara a las elecciones. Son los de siempre y conocidos. Elbio Rodríguez, tradicional consultor del cornejismo, de la mayoría de los intendentes provinciales y también del kirchnerismo, para el que realizó trabajos en las últimas elecciones generales, es uno de ellos. Por estos días ha comenzado a medir Maipú, uno de los centros electorales más atrayentes que tendrá ese lote de siete comunas, que se ha descolgado del cronograma provincial yendo a la PASO el 30 de abril. Martha Reale, la otra especialista que comienza a poner la atención en la provincia, ha estado más ocupada del ámbito nacional, pero ya se prepara para barrer la provincia buscando las preferencias del electorado con los aspirantes que recién se anotan. El tercero de los consultores más inquietos es Santiago Alé, metido de lleno en los departamentos y tomando muestras en los cuatro distritos electorales para alcanzar una tendencia.
Alé es el que tiene el trabajo de opinión e intención de voto más reciente: ha tomado para la medición los cuatro departamentos que se consideran testigos y que juntos configuran una buena representación general, con resultados que bien podrían extenderse al resto del territorio. Guaymallén, Las Heras, Maipú y Luján constituyen 47 por ciento del electorado y los caracteriza una densidad poblacional alta y una gran concentración de votos en relativamente pocos lugares.
La muestra fue tomada en la segunda quincena de marzo y sus resultados procesados durante el último fin de semana. Se consultó a 940 personas, repartidas en un poco más de 200 muestras para cada uno de los departamentos. De allí surge que el oficialismo se impone con gran diferencia, tanto por frente o partido o por candidatos.
La excepción se produce en Maipú, en donde Matías Stevanatto, el intendente que busca su reelección, se impone con cierta holgura por sobre los anotados del lado de Cambia Mendoza que se van a esforzar por arrebatarle el poder, empujados por Alfredo Cornejo, el que pondrá en juego todo su potencial electoral para que el candidato del radicalismo haga el mejor papel en una tierra en donde, como bien dice, el poderoso Cambia Mendoza va de punto y no de banca.
En esta encuesta, Cambia Mendoza araña el 30 por ciento de los votos seguida por el Frente de Todos, con el 21, el Partido Verde con el 8, el FIT con el 6 y el PD y los Libertarios con 5 puntos cada uno. Y cuando se pregunta por candidatos, Cornejo y Omar De Marchi superan ampliamente entre los dos casi el 50 por ciento de las adhesiones: Cornejo 29 por ciento; De Marchi, 25; el peronista Emir Félix, 11 por ciento; Guillermo Carmona con el 9; Luis Petri con 7 puntos y Martín Hinojosa, el único por el lado del peronismo que ha confirmado su deseo de competir por la gobernación, con el 6 por ciento.
Del análisis general de esta muestra surge claramente la debilidad del peronismo, el que no tiene por ahora, ni ha logrado construir, un candidato competitivo. Ni siquiera por el lado de los intendentes que, como el caso de Félix, tiene que dejar el control de San Rafael sin la posibilidad de reelección.
Según este trabajo, de los cuatro departamentos, en donde peor le está yendo al peronismo, es en Luján, en el que pierde por más de 20 puntos. En cambio, le va bien, claramente, en Maipú, y recorta un poco la diferencia en Guaymallén y Las Heras, en donde los oficialismos han comenzado a dejar ver y aflorar problemas internos, con gestiones que, si bien han estado consideradas con altísimos niveles de aceptación, hoy demuestran algunos problemas.
Es interesante observar, además, la competencia que se dará en estas comunas, como en todas en general, en el nivel del intendente. Con un Marcelino Iglesias en Guaymallén y un Daniel Orozco en Las Heras sin reelección, se ha disparado, como era previsible, una dura y heterogénea lucha por alcanzar la bendición del hoy jefe comunal, y también la de Cornejo, el que, sin duda alguna, irá auscultando el desenlace de las pulseadas antes de las PASO.
En Guaymallén, Iglesias no se define, pero todo indica que dejará que avancen Nicolás González y Marcos Calvente, secretario de Gobierno el primero y secretario de Obras el segundo. Entre ambos podría definirse el candidato “oficial” a sucederlo. Pero hay otro aspirante dentro de Cambia Mendoza que aparece en los sondeos con un potencial atractivo. Se trata de Fabián Manzur, un empresario y militante radical que ya jugó por la comuna en el 2015 y el 2019, en ambos perdiendo en manos de Iglesias. En el 2016 fue funcionario durante la gobernación de Cornejo y hoy pretende que el senador nacional le levante la mano en la interna, como hiciera en San Rafael y en Maipú, en donde el radicalismo ofrece, con el aval de Cornejo, más de un aspirante.
En la encuesta de Alé, Manzur es el radical más elegido por los consultados, superando a González y Calvente, sorprendentemente, aunque con porcentajes inferiores a 20 por ciento todos, en un escenario que luce atomizado por demás.
Todo indica que las elecciones que se avecinan cuentan con el plus del enfrentamiento entre Cornejo y De Marchi, si es que el líder del Pro finalmente decide construir una alternativa por fuera de Cambia Mendoza. De Marchi sabe que solo no le alcanza y que, para elaborar algo competitivo de verdad, necesitará de un discurso que lo aleje tanto del actual oficialismo del que ha formado parte desde ocho años a esta parte y que critica, como del kirchnerismo, que es el que maneja los hilos del peronismo. Un ex aliado, un ex correligionario demócrata con el que se enfrentó en viejas internas gansas, como Jorge Difonso, le ofrece un camino: el sancarlino hoy lo está invitando a romper lanzas y aventurarse por afuera. Es Difonso el que inteligentemente observa la única vía alternativa posible con alguna posibilidad de éxito y el que sentencia: “Ni La Cámpora ni Cornejo, Mendoza”.
En Maipú y Luján, Matías Stevanatto y Sebastián Bragagnolo, respectivamente, parecieran tener todo controlado camino a sus reelecciones. Las encuestas así lo reflejan y, en Las Heras, los últimos sobresaltos internos en el gabinete y el recambio profundo implementado por Daniel Orozco han convulsionado la comuna y, en ese río revuelto, hoy podrían medirse Martín Bustos, el concejal y elegido por el intendente a sucederlo; Fabián Tello, el recientemente renunciado secretario de la Intendencia, y probablemente Andrés Peti Lombardi, que desde la presidencia de la Cámara de Diputados y con la venia de Cornejo estaría dispuesto a hundirse en tal fango.
