Mientras todavía se discute el alcance de las medidas de asistencia extraordinarias que anunció Sergio Massa el domingo, como parte de su propia campaña camino a las presidenciales, Patricia Bullrich buscó recuperar el terreno perdido en la agenda pública anunciando que, de alcanzar la Presidencia, su ministro de Economía será Carlos Melconian, líder del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), organismo que les da sustento a los trabajos de la histórica Fundación Mediterránea, fundada a fines de los 70 y de donde surgió Domingo Cavallo, mentor, a su vez, de la convertibilidad, que se aplicó en los años 90, durante el conocido menemato.

Bullrich mantuvo este lunes el encuentro con Melconian, ex presidente del Banco Nación durante la gestión de Mauricio Macri (2015-2019), tras el regreso del especialista desde Estados Unidos. Ninguno ha desmentido lo que ha trascendido: que el economista liderará el plan económico y de estabilización de la economía si Juntos por el Cambio, con Bullrich, llega a la Presidencia. Melconian, con el IERAL que conduce, del que forman parte unos 80 economistas, entre los que figuran los mendocinos Gustavo Reyes y Jorge Day, viene trabajando en un programa económico específico desde hace más de un año, que fue explicando y a la vez nutriendo, en varios viajes por las provincias a lo largo de todo el 2022. Incluso, un bosquejo de ese trabajo fue analizado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, la que en junio del año pasado invitó a Melconian a su oficina del Congreso para mantener un encuentro que se extendió por casi tres horas. Por aquel tiempo, Fernández de Kirchner venía hablando de la bimonetariedad de Argentina como una de las características propias de un país que piensa y ahorra en dólares, pero debe llevar adelante transacciones en pesos, la moneda nacional que día tras día pierde valor por una descontrolada emisión de papel para sostener un, también descontrolado, gasto público, todo lo que el kirchnerismo no ha admitido y de lo que se ha tomado desesperadamente para mantenerse en el poder. Los últimos anuncios del domingo de Massa, el ministro candidato, confirman esa situación, todo un drama para los cada vez más y más pobres del país.

Ahora bien, ¿cuáles serían las claves del plan de estabilización de Melconian? En los documentos a los que les ha dado su aval, se habla de ocho puntos básicos e imprescindibles de partida: un programa, un rumbo, la implementación, los acuerdos, la coordinación, la gestión, la conciliación y la persuasión. “Habrá conflictos”, advierte el documento al que se accedió para esta nota, lo que hay que tomarlo con “naturalidad”, se agrega. Y que, si bien no se trata de un plan de shock ni mucho menos de un gradualismo, sí se tendrá que hacer en simultáneo la estabilización, las reformas y los cambios de régimen. El plan, cuanto menos, dice el trabajo de Melconian, debería extenderse por los próximos 20 años para alcanzar las metas.

Los puntos

Política fiscal: el desmedido gasto público, se lee en el escrito, además de inflación, reduce la productividad. Con lo que, para el primer día comienza a limitarse el gasto, el endeudamiento y el empleo público. También se comienza a avanzar en una reforma administrativa, en la creación de un fondo anticíclico y en otro para el incentivo a la investigación y el desarrollo. También se anuncia la búsqueda de una reforma en la coparticipación impositiva y en el sistema impositivo. Por sobre todas las cosas, se indica, el plan avanzará en la desregulación amplia y abarcativa, “para remover los obstáculos”.

Gasto público: habrá un replanteo de los subsidios económicos y para el sistema previsional, Melconian prevé flexibilizar la edad de retiro y hacerla proporcional a los años de aporte. Se eliminan las doble prestaciones y se replantea el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS).

Gasto social: aquí también se explica un cambio profundo en el sistema de prestaciones, las que pondrán el acento o el énfasis en la educación, capacitación y en los incentivos para la inserción laboral. “Los planes –dice el paper– no curan el problema de fondo”.

Melconian habla de un trípode esencial en el que se deberían apoyar las medidas del nuevo gobierno: estabilidad macro con crecimiento; política de distribución eficaz y lucha total contra la corrupción.

Impuestos al trabajo: se reducen, sostiene Melconian y se actualizan los convenios de trabajo teniendo en cuenta las particularidades de cada región económica y se avanza en un nuevo esquema de indemnizaciones por despido.

Relación nación-provincias: el plan prevé eliminar la superposición de impuestos y darles a las provincias una mayor autonomía de recaudación. Tiene que haber, se afirma, un nuevo esquema de asistencia a la provincia de Buenos Aires. Para esta provincia “no hay fondo que alcance y mientras más recursos, más inmigración recibirá”, dice el trabajo.

Política monetaria: en primer lugar, se explicita la bimonetariedad. El plan tenderá a que el dólar circule en créditos y en el mercado de capitales. La idea es ir hacia la convivencia de monedas. “El régimen de cambio libre es un punto de llegada, no de partida”, aclara el trabajo y confirma que se tenderá a restablecer la solidez del Banco Central y el mercado de capitales.

Por último, el bosquejo del programa económico sobrevuela la necesidad de privatizar algunos servicios y tareas del Estado: “Donde pueda administrar el sector privado, se privatiza”, sostiene el trabajo. Y, específicamente, se apunta al ámbito del transporte y la infraestructura: rutas, ferrocarriles y puertos; telecomunicaciones; los vuelos de pasajeros y de cargas y la administración de los pasos fronterizos.