“En 6 años, la Provincia ha colocado 6 semáforos en todo San Rafael, 1 por año. Cuando hace poco se hizo una renovación importante de aparatos en todo el Gran Mendoza, colocando una partida de inteligentes por analógicos, los llamé y les dije: ¡Quédense con los inteligentes y mándennos los tontos! Pero envíennos algo, al menos”, reveló, en tono serio e hilarante a la vez, una fuente cercana al intendente de San Rafael, Emir Félix, quien se recupera de una afección pulmonar para volver en breve a la actividad.
La queja que llega desde el Sur también se replica en el norte con otra de las comunas gobernadas por el peronismo. “Falta un plan de desarrollo, algo que nos diga qué quieren hacer de la provincia para dentro de 10 años, ya no sólo por los próximos 20 o 30 años”, dicen en Lavalle, municipio que administra Roberto Righi.
Desde Maipú, en los dominios del también peronista Matías Stevanato, se repite la misma mirada crítica sobre el Gobierno provincial: “Han dejado caer la infraestructura escolar y no han respondido a la demanda de escuelas construyendo nuevas. Y se han llevado policías que tenían asiento en Maipú. Les hemos ofrecido comprar con nuestros recursos motos y móviles y que la Provincia aporte el recurso humano y ni así hay respuesta”.
La falta de atención institucional, operativa y de gestión del Gobierno provincial de Rodolfo Suarez hacia los territorios que gobierna el peronismo es uno de los aspectos que los intendentes de los seis departamentos al unísono, palabras más y palabras menos y cada cual con sus estilos, remarcan en tono descriptivo y quejoso en cada oportunidad que se les presenta. “No se trata de una cuestión personal. Los ministros y funcionarios con los que tengo más contacto y relación son todos buena gente, buenos muchachos. El problema es que todo es una cuestión política”, aporta, a todo esto, uno de los intendentes de esos territorios.
En San Rafael sacan pecho y sostienen que, como se trata de una tierra hostil a Cambia Mendoza, el Gobierno los ha abandonado. Al tema de los semáforos, contado casi a modo de chanza, se le agregan otros un poco más preocupantes, como la casi nula inversión en el mejoramiento de caminos y rutas cuando ese departamento conecta con el mayor porcentaje de rutas provinciales entre todos.
En el campo de la seguridad, se quejan de no contar con cámaras de videovigilancia ni del número necesario de agentes policiales ni de personal judicial.
Las últimas grandes obras que tienen destino en el más importante departamento del Sur –recuerdan– las ha garantizado la Nación. “Guste o no, esa es la única verdad”, sostienen, desafiantes. Se refieren a la remodelación del Aeropuerto Internacional Santiago Germanó, que comenzará a ser ampliado para recibir aviones de mayor porte con una inversión de más de 1.500 millones de pesos, y al postergado y anhelado gasoducto del Sur que beneficiará a unos 26.000 usuarios y que demanda un gasto de alrededor de 2.700 millones de pesos.
Desde el Sur también llegan las quejas sobre la indefinición alrededor de la construcción del dique Portezuelo del Viento y la incertidumbre sobre el destino de los fondos para el caso en que, finalmente, no se avance con la obra. Ahora, en San Rafael parecen defender la postura de los malargüinos, que con razón reclaman una atención especial con su territorio, aunque en los dominios de Félix dicen que no lo hacen tan explícito por la afinidad política del intendente Juan Ojeda con el Gobierno provincial. Pero, si lo de Malargüe no llegara a concretarse, sin perder tiempo se levanta la bandera a favor del paso a Las Leñas. “Con el dinero de Portezuelo o menos podríamos abrir ese paso, que no sólo descongestiona el Cristo Redentor, sino que, además, garantiza estar operativo todo el año, sin ninguna amenaza de cierre”, afirman.
Caminos, escuelas, transporte, puestos sanitarios, seguridad y viviendas configuran el paquete de demandas en el que los peronistas coinciden y que, repiten, no son respondidas por la Provincia. Cuando profundizan los posibles porqués de la atención deficiente o nula van más allá, incluso, de una razón política que, pese a las diferencias de criterio, a la existencia de tensiones y a las cuestiones ideológicas que los separa, debiese estar al margen de todo. Hablan de una falta de proyecto y de plan del gobierno, al igual que la Provincia le achaca al Gobierno nacional de Alberto Fernández.
“No vemos una línea clara y estratégica de crecimiento”, comentan desde Lavalle, muy cerca de Roberto Righi, el intendente, que comienza a ganar protagonismo en la interna del propio peronismo. “En el 2016 teníamos licitadas y con los recursos aprobados dos obras que eran importantes, como una de un parque solar en Jocolí y un centro sanitario. Se paralizaron y recién ahora, luego de mucha gestión, hemos logrado recuperarlas. Mientras, se perdió mucho tiempo”, sostuvo la fuente. A todo esto, se le agrega que, confiesan, entienden y comparten la búsqueda de un Estado ordenado y ajustado a sus ingresos. “Pero lo que está ocurriendo es que ese Estado se ha retirado de lo más básico; se abandonó la buena gestión; se paralizaron obras; se dejaron de hacer proyectos de desarrollo; no hay programas de vivienda ni de infraestructura con objetivos de mediano y largo plazo. La desidia es lo que preocupa”, agrega una de las fuentes.
En medio de todo no pasó desapercibida este miércoles la renuncia de la ingeniera Emilce Lozano a la delegación de la Zona Sur de Vialidad Provincial. La funcionaria se venía desempeñando eficientemente a lo largo de tres gestiones provinciales, hasta que, sin mayores precisiones, dejó el cargo. A los intendentes del peronismo y sus colaboradores, la salida de Lozano no los sorprendió. Se dijo que se retiró molesta, “porque no tenía los mínimos y esenciales recursos para trabajar en la repartición”.
