El presidente Javier Milei en cadena nacional.

Con un tono más conciliador, pero también con una plataforma técnica. Javier Milei celebró el hito más importante en lo que va de su gestión, el fin del cepo cambiario, como una prenda de cambio que solicitaba el Fondo Monetario Internacional. Pero también con un mensaje para despertar el potencial que históricamente ha estado sujeto a innumerables barreras, no sólo económicas.

El mensaje fue grabado. La lectura llevó alrededor de unos veinte minutos. Milei se rodeó, como en otras cadenas, de sus ministros. Pero en el centro las cámaras siempre ubicaron a los mismos cuatro: la muñeca política, Guillermo Francos; la garantía de orden en las calles, que aporta Patricia Bullrich; el primer ministro argentino que negocia dos veces una deuda con el Fondo, Luis Caputo. Y el respaldo emocional de su hermana, Karina Milei.

En general, el discurso de barricada de Milei ha sido más duro y sin temor al insulto. Pero esta vez no hubo “mandriles” entre las palabras que escogió.

Sí hubo críticas, sobre todo, para los malos agoreros, los que antes mencionaba como econochantas.

Pero en este caso optó por un discurso con más puentes. Y de devolver gestos hacia los más castigados por el proceso de ajuste que realizó en poco más del año de gestión que lleva.

“Tuvieron el coraje de cambiar el rumbo y atravesaron turbulencias en este año”, agradeció a los argentinos.

Minutos después, Milei recordó que el objetivo es que el “viaje sea para todos”.

“No queremos que sea un viaje para pocos, nuestra misión es que ningún argentino se quede afuera. Hombres, mujeres, jóvenes, adultos, en Buenos Aires, Santa Fe o Tierra del Fuego. Creyentes y lcaicos, liberales, peronistas, radicales o del PRO. No importa el partido o el credo al que adhieran, no importa a quién votaron o si conspiraron para que este gobierno fracase. Si el país crece, a todos nos irá mejor”, remarcó.

Pero a la par, tendió otro puente a la necesidad de creer que las cosas en Argentina cambiaron. Lo mencionó respectó al Rigi, ya que sin el cepo, es una invitación a invertir en Argentina.

Esta vez sí es diferente. En los últimos 120 años nunca tuvimos orden fiscal, monetario y cambiario al mismo tiempo, esta es la primera vez. Por eso, no vengan a decir que ya la vieron. Nos resignamos tantas veces que los argentinos pensaron hasta en no volver a ilusionarse, por eso, hoy rompemos la rueda de la desilusión y el desencanto, y comenzamos a caminar hacia adelante por primera vez. Ahora sí tenemos una macroeconomía en orden”.